sábado, 26 de mayo de 2018

Trincheras




Fotografía de https://es.wikipedia.org

Como todos los mortales, también tengo sueños y pesadillas, me acuesto tranquilo en brazos de Morfeo esperando pasar una buena noche, pero de improviso me traslado a mundos bizarros, vagando por todo tipo de ambientes y escenarios, este es uno de ellos.

Estoy intentando visualizar una huella por la cual escapar, quiero encontrar la ruta que llaman el “camino de los sabios”, me imagino desde esta incómoda postura que debe ser una línea muy delgada, finísima, por ello estimo que al encausar los pasos por ella es recomendable caminar como un gato por la cornisa, atento y concentrado.

Aunque estoy absolutamente sin tiempo ni lugar, perdido en mi existencia, sospecho que si ese camino existe debe ser una huella difícil de seguir, es mucho más fácil caer nuevamente a este lugar en que me paso la vida, luchando de malas ganas, tirando algunos disparos por aquí y otros por allá. Todos por aquí somos habitantes de trincheras, son en estos espacios malolientes donde se pierde la humanidad, la calidez de los sentimientos y el sentido de la lucha que damos, estos surcos son nuestros hogares, un absurdo, y el mundo está lleno de ellos y siguen aumentando porque cada día hay más enemigos con quien luchar. Tampoco podemos dejar las armas ni el estandarte porque además de estos enrarecidos ambientes no hay donde ir.

Especulando sobre esa ruta que todos tenemos como esperanza, e imaginamos como una realidad, podría tratarse de una huella que nos han dejado como regalo grandes hombres y mujeres que han pasado por aquí; sus pensamientos, su tolerancia y hasta sus deseos de un humanismo sincero hacen pensar que se trata de un buen camino a seguir, sin embargo debe ser una huella débil, difusa y hasta los vientos deben conspirar para sacarnos de ella. Quien logra moverse por allí debe ser estoico, contestador, y muy consciente que ese sendero es una realidad alternativa, un mundo aparte, lo real son los proyectiles que sentimos que cruzan sobre nuestras cabezas.

Subirse a ella y mantenerse allí reptando como serpiente y con la mente muy despierta para evitar caer nuevamente es un desafío que me revienta el seso, menudo problema, todo esto quizás tenga que ver con la supervivencia de “algo” más que el puro cuerpo. Una vez leí de Walter Riso que - uno (yo como individuo) no se debe entregar a algo o alguien para que lo domine y se apodere de su mente, eso es una forma de suicidio psicológico - , y pareciera entonces que cuando caímos en estas trincheras, no sólo nosotros, todos, cometimos un tipo de suicidio, quizás estamos más muertos que vivos por estos espacios de desesperanza.

Vivir en las trincheras que se multiplican hasta donde alcanza la vista no nos permite ni siquiera imaginar esa delgada huella salvadora , es bastante difícil, tengo la sensación que evolucionamos a algo parecido a topos, quizás hemos perdido la visión, además se nos entorpece el cerebro y no se puede apreciar el campo cercano ni la perspectiva porque un proyectil puede volarnos la cabeza, además se debe vivir de rodillas, por aquí todo el mundo lo hace, estamos falto de aire, y sujeto a órdenes de un alto mando que debe estar en alguna parte.

Quiero imaginar mientras sostengo un jarrón con un líquido tibio y amargo, que al caminar por tan estrecho sendero debe preocupar tambien, caer en los bolsones de idolatría, abundan, han aparecido como los hongos por aquí, cada uno de ellos te ofrece un momento de paz, de descanso, pero en realidad son proyectos u utopías carentes de realidad, ¡representaciones culturales dirán algunos¡ , digamos su verdad, nada más que tramoyas dibujada y aceptada por algunos o muchos, recuerdo una máxima que dicen que decía Marco Aurelio, “ …Mi toga imperial no es otra cosa que una lana teñida con el color de unos mariscos…”, al parecer las verdades son bastante más prosaicas que las grandes ideas que nos hacemos de ellas, son puros cuentos.

También debe suceder que al caminar sobre estas trincheras embarradas y hediondas a muerte, debe alejarse esa sensación que nos martilla la mente, ¡hay que darle duro a esos que han tomado líneas separadas o claramente en oposición a lo que piensas!, ese martilleo mental nos lleva a creer que el triunfo nos permitirá marcharnos de estos ambientes infernales, ¿pero será así?, lo estoy dudando, probablemente es infantil pensarlo, lo más probable es que lo que llamamos victoria no sea más que una ilusión, un sinsentido , ¿pero que sabemos nosotros?, la verdad probablemente fue víctima de tanto intercambio de proyectiles.

Quiero pensar que en las innumerables trincheras a ambos costados de esa ilusoria y delgada huella que serpentea el soñado camino a casa, los otros también deben estar preguntándose estas mismas cosas, pero mientras lo hacen se posicionan y nos impiden avanzar según lo que sabemos, según lo que nos han dicho nuestros activistas, esa soldadesca ordinaria de más allá nos ponen difícil el día a día, mucha gente está “punchando” por “avanzar”, es cierto, pero los que nos frenan , los que nos hacen retroceder , o aquellos que nos quieren obligar por la fuerza ir hacia estadios civilizatorios equivocados, o peor aún, los que no quieren ir a ningún lado, son legiones.

Quiero imaginar que al caminar en esa delgada huella que se desplaza allá arriba entre las trincheras sucede algo mágico, los proyectiles aunque te tocan no te hacen daño, no eres el enemigo de nadie y no tiene sentido atacar a nadie, solo procuras avanzar en el camino al hogar donde te esperan los que te quieren desde el principio de los tiempos. Al final pareciera que nadie de nosotros está ganando nada, por eso quiero subirme a esa huella, caminar, reptar, no me importa, sin embargo llevo tanta carga encima que sueño que resbalo una y otra vez.

Entonces llega el amanecer, me despierto y noto que he sudado mucho, me levanto y voy al baño pensando que esa realidad no es la que vivo, pero inmediatamente dudo de todo, no lo sé, mientras me mojo la cara y me miro a los ojos en el espejo, no me reconozco, soy otro y yo al mismo tiempo, el que se queda y el que se desvanece, quizás estoy transitando por otro sueño, algo me dice que luego tengo que encaminar mis pasos a la trinchera. ¿Qué pasará con los otros?, me gustaría saberlo.

domingo, 20 de mayo de 2018

Autoridad, ¿podemos vivir sin ella?



http://www.pngmart.com

A propósito de la reciente llamada a Roma de la totalidad de los líderes del clero chileno para abordar conocidos problemas relacionados con abusos y encubrimientos, una pregunta relacionada con el ejercicio de la autoridad surge en medio de la reflexión sobre el caso, ¿autoridad, podemos vivir sin ella?.

Posterior a la reunión con el “jefe”, la reacción de varios clérigos de alto rango fue bastante conciliadora, y en algunos casos me pareció que el llamado de atención pudo haber afectado el pensamiento y las convicciones personales de manera angular de parte del clero, o quizás se manejaban respuestas pulidas, trabajadas y destinadas al grueso de la población, no lo sé.

Sin perjuicio que todo esto estuvo muy publicitado, quedó en el aire que la autoridad en esa organización religiosa aún tiene las riendas del poder, y aunque muchos no concuerden con el tipo de gestión que está llevando a cabo, sienten en sus fueros que hay una autoridad a quien respetar y esta por sobre ellos.

Respecto a este tema, desde que tengo recuerdos la autoridad esta siempre en tela de juicio, en mi caso, que me declaro republicano y demócrata la autoridad es relativa, por lo tanto, en los temas estrictamente públicos o donde esa autoridad sea generada por voto popular, creo en la necesidad de una autoridad temporal que tome decisiones adecuadas en beneficio de todos, pero no a costa de su beneficio personal, aunque reconozco que esa premisa puede ser una ilusión.

Por otra parte, es fácil constatar que una vez que la autoridad se constituye, en muchas personas se crea una especie de anticuerpos contra ella, es algo inmediato y quizás en la mayoría de los casos opere el EGO y la envidia, lo cierto es que el cuestionamiento a los méritos o a la compañía (“amiguitis”) que fulanito arrastra hasta el poder genera escozor, produce algo de acidez.

Pero desde otro enfoque, desde la mirada fría de la organización, es de simple lógica que se requiere siempre una cabeza que la dirija, que la oriente y maneje los esfuerzos colectivos internos e intente alcanzar objetivos, objetivos que deben ser claros y de beneficio para todos quienes participan en la organización y no para algunos, es decir, sin cabeza o con una multiplicidad de estas como muchos anarquistas postulan, al parecer ningún organismo funciona, solo se consigue una masa desorganizada generando a ciegas entropía y caos.

La autoridad es necesaria, el problema es que la autoridad que generamos no es más que una investidura de uno de nosotros, por lo tanto él o ella pueden alcanzar indicadores de ética, moralidad e intenciones normalitos , hacia el lado positivo o el lado negativo de la fuerza, son unos mortales más, no unos extraterrestres ni un hijo/a de los dioses, todo el mundo sabe eso y consecuentemente en su mente se proyecta al ¿cómo lo haría yo?.

Pienso que la soledad del poder debe ser terrible, cada sujeto investido debe ver en su entorno un “ Brutus” que espera la ocasión para apuñalarlo por la espalda, o imagina en sus sueños de alguien viene a envenenar el pollo del almuerzo, sin dudas debe haber un estado de intranquilidad permanente, es quizás por eso que algunas personas cambian tanto, se alejan de lo que eran para transformarse en personas lejanas, estereotipadas y en mi percepción de las cosas, ajenas a la realidad, porque rápidamente gestionan una especie de globo que los/las protege, pero al mismo tiempo los/las aísla.

Por otra parte, quienes se acercan a colaborar en el entorno inmediato, en el “círculo de hierro”, también pueden verse transmutados, las personas cercanas al poder también sufren cambios, siendo en casos extremos verdaderas cofradías protectoras en contra de todo agente externo, tienden a formar entre ellos unas barreras de rechazo en contra de las fuerzas del equilibrio del poder, de las contrapartes fiscalizadoras, aquellos que tienen la misión de velar que este “no se escape con los tarros” , a mi juicio tan vitales como el poder mismo.

La historia de la humanidad está llena, repleta de estos casos, y además de intrigas y todo tipo de planificación para sostenerse en el poder, para no perderlo, para controlarlo todo. Pero nuevamente, sin poder, sin autoridad, el caos está servido, y cuando ocurre el llamado “vacío de poder” , este tiende a llenarse de todo tipo de sujetos de la peor calaña y sedientos de poder, en esos casos, “todos se escapan con los tarros” y la vida misma es una ruleta rusa.

¿Autoridad, podemos vivir sin ella?, pienso que no, aún con todo lo que sabemos o podemos intuir sobre ella, estamos condenados, debemos aceptar el hecho que alguien debe dirigirnos y encabezar la organización en que nos encontremos, el desafío es apoyar a las personas correctas, y eso implica conocerlas, un ejercicio que cuando son contextos masivos es muy difícil, pero aún cuando la conozcamos, no podemos evitar que esta cambie, por ello debemos siempre procurar la existencia de la fiscalización y la revocatoria de la autoridad cuando esta decididamente se “arrancó con los tarros”.

Al finalizar, la situación que presenciamos respecto al clero chileno mostró el ejercicio de la autoridad, y lo que ocurrió al ejercer medidas disciplinarias correcta o incorrecta sobre unos asuntos que le competen, hizo que la organización se sacuda y se replanteen maneras de actuar, pero sobre todo, el ejercicio de la autoridad nos demostró a todos que siempre debe haber alguien quien manda y otros que obedezcan.



domingo, 13 de mayo de 2018

Tejo pasado




Hace algunos día escuchaba atentamente el discurso de una activista por ciertos derechos sociales, al principio estuve de acuerdo con lo planteado, parecía una honesta lucha por hacer ver y poner en valor unos esfuerzos, unos derechos sobre ciertos espacios urbanos que se había alcanzados con mucho sacrificio colectivo y, que ahora aparentemente no se respetaban.

Sin embargo luego de una muy buena introducción y perfilado del tema, el discurso tomó otro giro, otra dimensión del asunto para caer en el abuso, en la exigencia de derechos que rayaban en la discriminación positiva y en el absurdo, es decir tomaba para sí prerrogativas que otros en igualdad de condiciones no pueden alcanzar, “se pasó el tejo”.

El tema es que estas prácticas parecen cada día más habituales en nuestro país, al inicio se presenta un grupo con unas reivindicaciones que a todo bien nacido le suenan al oído de lo más justo, apoyamos, con un muy bien intencionados ¡que les vaya bien!, pero a poco andar , "se pasó el tejo", aquella reivindicación en realidad era más…y más. El problema es va quedando poco espacio y recursos para los otros que estaban esperando turno.

Esta práctica probablemente es propia de nuestra idiosincrasia, no lo sé, pero esta tan imbricada en nuestra forma de actuar que la notamos presente en todo tipo de negociaciones, estamos acostumbrado a ver que poco importa el límite de aquella reivindicación verdadera, cierta y hasta noble, y donde ese límite se sobrepasó, donde se transformó en abuso para alcanzar ganancias a partir del discurso inicial.

Los actores en oposición siempre se predisponen para ese escenario de conflicto, entonces sin excepción este se produce, y allí probablemente entra en juego otra de nuestra joyitas, “a rio revuelto……..”, el problema es que esa situación también nos quita la paz social, nos aleja la expectativa de una negociación de buena fe y tiene efectos colaterales complejos.

Estimo desde mi esquina que el “ tejo pasado” afecta a todos los procesos de reivindicación y negociación en nuestro país, como resultado tenemos que aquellos objetivos que se proponía alcanzar finalmente no se consiguen, y quedan heridas abiertas que vuelven a abrirse en el siguiente encuentro, pienso que en parte importante eso ocurre porque quedó afuera la nobleza de buscar aquellos objetivos a los cuales realmente tenemos derechos.

Parece utópico que esta situación pueda cambiar, es parte de un juego de “vivos”, es más, en el desarrollo de los muchos conflictos sociales que hoy enfrentamos podríamos descubrir con cierta tristeza que unos cuantos ocultan objetivos espurios, intereses ocultos y maquillados muy hábilmente en el “tejo pasado”, unos modernos caballos de Troya que cuando son descubiertos es ya muy tarde.

Al final, la reivindicación con la cual inicié este texto me pareció muy válida, y pienso que muchas de las luchas sociales que están desarrollando allá afuera también lo son, pero muchas de ellas se notan sobrecargadas, con exceso de peso, gorditas. Quizás si fueran algo más reales sus propias musculatura les permitiría hacerse realidad, eso es solo una suposición, pero puede ser.

domingo, 6 de mayo de 2018

Frente a una hoja en blanco



imagen desde https://pixabay.com

Frente a una hoja en blanco y escuchando de fondo la estupenda versión de Carmen Mc Rae para “The Shadows of your smile” pienso tantas cosas sobre mi propia existencia y las circunstancias que me rodean, especialmente aquellas que no comprendo o siento algo fétidas, que no me queda más remedio que escribir algunas de ellas, esto es algo muy parecido a una catarsis.

Pienso por ejemplo que el tiempo sigue pasando para nosotros, seres “raros” en este planeta, así las cosas continuamos avanzando en la civilización, somos hoy más reconocidos por nosotros mismos como “ personas”, más individuos, tenemos más derechos y quizás nuestras vidas tengan algo más de valor que antiguamente, también somos individuos más y mejor informados por todo tipo de medios, sin embargo creo que no hemos podido eliminar la imbecilidad, el dejar de ser imbéciles, la imbecilidad se ha fortalecido tanto que está diezmando las filas, cada día veo más gente que cae rendida a sus encantos, que pasa a formar parte de esas huestes, yo en realidad no sé si también estoy infectado, algo de imbécil tengo que tener y me preocupa..

Intento buscar alguna figura histórica que me brinde cobijo intelectual entre sus pensamientos, entre las hojas de sus textos, en la lectura a veces aburrida de sus ideas, y lo que encuentro por cantidades industriales son caricaturas, figuras grotescamente dibujadas frente a las realidades complejas que percibo, sin embargo muchos adhieren a esos monigotes de trapo que se presentan como grandes propuestas, como el súmmum del avance humano. Unas buenas ideas de cambio podrían hacer la diferencia, pero tendremos que esperar, sospecho que las ideas de cambio verdaderas han sido suplantadas por otras que fueron construidas para meta-mundos propios, están basadas en realidades inventadas, el EGO se apropio del ente pensante y de sus trabajos.

Miro los conflictos políticos y me doy cuenta que no tienen solución, las gentes son diferentes, unos piensan en positivo y otros en negativo, así de sencillo, no hay posibilidad de entendimiento porque cada bando probablemente esta “seteado” desde su nacimiento, recuerdo haber leído que los genes son los responsables de entre el 30 y el 60% de nuestras actitudes sociales y políticas, ¡plop!, estamos formateados, condenados, no nos podemos poner de acuerdo, por lo tanto esas luchas continuarán y cada soldado tomará su lugar…mientras viva, y si hay reencarnación quizás le toque en la próxima estar en el lado contrario, esto tiene la apariencia de un juego macabro.

Otros de los puntos que intento alojar en mi pensamiento es el cuestionamiento sobre si hay o no espiritualidad, se trata de intentar saber si en este artefacto hecho de carne, huesos, tendones, sangre y un cuánto hay de fluidos y combinaciones orgánicas, física, químicas y eléctricas, hay otra dimensión, aunque sea un apéndice medio muerto, o un anexo sin mantención, y entonces me encuentro con una enorme cantidad de discursos de iluminados de todo tipo, algunos muy atendibles y unos pocos me hacen ¡click! , pero con decepción anoto en mi libreta que gran parte de esas “ayudas y auto-ayudas”, son solo una impresionante producción de espuma.

Finalmente y para no aburrir, me pregunto si pensar estas cosas tiene sentido, porque a veces tengo la sensación que soy como el pollo en la jaula, algún día mi destino se cumplirá y seré parte de la nada que sigue a la vida del pollo, excepto por supuesto de algún eructo de alguien que se lo comió como “Nuggets” .

viernes, 13 de abril de 2018

¿Por qué creamos ambientes urbanos tóxicos?



Para sintetizar en unas cuantas imágenes lo que es Chile hoy, el turista que nos visita captura en fotografías algunos lugares centrales de Santiago, principalmente partes de Santiago oriente, según sus propios comentarios la urbe ultra moderna latinoamericana muestra en esa porción de su paisaje urbano su pujanza, su desarrollo inmobiliario, su oferta de servicios, el cuidadoso manejo paisajista del espacio público y otros avances en redes y sistemas de transporte.

Sin embargo hay otro Santiago, a pesar que la llamada pobreza multidimensional en el área metropolitana del Gran Santiago borde un 20 %, probablemente un 60 % del área urbana metropolitana tienen un paisaje urbano muy diferente, ese paisaje urbano está construido en parte importante por viviendas de construcción pública y de autoconstrucción de bajo costo, son áreas densamente pobladas y carentes de parques, de espacios públicos de calidad y en algunos caso, como en aquellas comunas del sector sur, el color del paisaje urbano tiende al gris.

Es fácil advertir que hay una separación física entre los diferentes sectores socio-económicos en las ciudades nacionales, se trata de la segregación urbana, un concepto que tiene como soporte oculto la valorización del suelo urbano, y que informa donde el espacio urbano y las cosas tienen valor y donde no, eso se traduce en un mapa conceptual para el inversionista y para el desarrollador inmobiliario, así las cosas, y aunque bastante lamentable pero realista en la sociedad en que vivimos, se vive en el lugar que se puede costear, y aquellos de menores recursos, los muchos, dan forma al paisaje dominante en la ciudad, y en ese paisaje dominante la vivienda social es su grano base, su esencia, es el sello de la ayuda del estado para el habitar familiar.

Se sabe por la historia - y con el mérito de ser muy temprano en la vida republicana, (la Ley de habitaciones obreras en Chile es de 1906)- que el estado de Chile se ha preocupado de generar vivienda para los sectores de bajos ingresos, es una ayuda que es una tradición, ello ha significado ir mejorando paulatinamente las condiciones de higiene y de hábitat para muchos compatriotas que de otro modo, vivirían en condiciones muy precarias.

El esfuerzo estatal es meritorio, las metas también lo son, lo mismo que la continuidad de los programas y aún los esfuerzos que cada familia involucrada en los sucesivos programas de vivienda, lo que no lo es, es la falta de programas pilotos, de innovación y aún de puesta en marcha de programas que tomen en consideración los muchos estudios sobre la vivienda social y sus problemas, y se aplique un giro de timón, en pocas palabras, se echa de menos una evolución más enérgica.

Por muchos años se ha preferido el camino cuantitativo, es decir hacer más viviendas, pero la parte cualitativa ha quedado quizás en los deseos de muchos arquitectos e investigadores, el problema es que durante la ejecución de los programas de vivienda, digamos desde los últimos 60 años, se han generado en el país extensas zonas urbanas con ambientes tóxicos, partes de ciudad en que la monotonía del paisaje, la homogeneidad del segmento social que allí habita, la falta de equipamiento, la calidad de la infraestructura, la carencia de espacio público y la fabricación seriada de viviendas de muy baja calidad y poca superficie, ha derivado en zonas conflictivas, unas áreas complejas desde todos los enfoques.

Quizás si esto fuera el actuar del aparato público por un tiempo especifico, hoy estaríamos pensando en cómo revertir esos resultados, interviniendo, demoliendo, quizás densificando y mejorando al recuperar ciudad, pero lo que vemos en las ciudades es que se sigue construyendo más de lo mismo, se está aumentando la superficie urbana con la misma receta.

Si se actuara con pragmatismo, al menos se podrían considerar abordar algunas recomendaciones, en primer lugar la prefabricación de estructuras y sistemas adecuados para la vivienda colectiva, además de una variedad de tipos de cerramientos y definiciones cualitativas del espacio arquitectónico, para ello es necesario incentivar , desarrollar o comprar tecnologías, se trata de ocupar la capacidad técnica que tenemos y las materias primas con que contamos, si esto fuera posible, los costos unitarios bajarían y quizás podríamos ser potencia exportadora hacia nuestro vecinos que tienen los mismos problemas en vivienda de bajo costo, en segundo lugar me parece que esta la situación urbana, en realidad una vivienda es solo una parte del problema, es el medioambiente que se construye el verdadero problema, si esto se abordara con mínima racionalidad y aplicando todos los conocimientos que hoy tenemos sobre medioambientes urbanos sanos, entre ellos el de la ciudad compacta, los resultados debería mejorar y también las estadísticas asociadas, un tercer aspecto es la movilidad, esto implica estudiar, innovar y dotar de medios que permitan a las personas moverse dentro de un abanico de posibilidades.

También se podría explorar con decisión el mejorar la condición del hábitat familiar posibilitando la migración de los grupos familiares a otros contextos urbanos mejores, pienso que la idea de la “casa propia” es nefasta, ese slogan aplicado a rajatabla ancló a miles de chilenos a ambientes tóxicos y muchos han pagado con la vida de sus hijos esa relación, no hay escape posible, se ha obligado a vivir en esos contextos sin importar los méritos que se tengan.

El desafío es enorme, se trata de romper la inercia que se arrastra por años, y consiste en cambiar una manera gastada de “hacer” y que deberíamos abordar con urgencia, en las condiciones actuales seguimos creando medioambientes tóxico y con el potencial de amplificar todo tipo de problemas sociales, partiendo de la ruptura del núcleo familiar, el hábitat de las actuales vivienda no es capaz de contener los diferentes intereses de los núcleos familiares y sus integrantes deben salir de la vivienda para no sofocarse, pero afuera no hay nada, no hay oferta que los espere, no hay lugares donde acudir.

Quizás haya que partir con experiencias piloto, con una estrategia nacional, pero hay que hacerlo, aunque deriven en fracasos, hay que hacerlo, y quizás con las experiencias obtenidas se puedan abordar nuevamente, la idea es recuperar esos contextos tóxicos y no crear otros, es hacer ciudad para todos, con la ayuda y las ideas de esos “todos”.

viernes, 30 de marzo de 2018

No tengo porque estar de acuerdo con lo que …


pixabay.com

Un destacado deportista nacional dijo alguna vez una sentencia para el bronce: “No tengo porque estar de acuerdo con lo que pienso”, parece a primera vista una equivocación, una idiotez, pero el caso es que al parecer esto puede ser cierto.

Tal vez lo que pasó en ese caso, es que fue una declaración conjunta, dos opiniones mentales en oposición se hicieron presentes, cada una dejó muy en claro que no estaba de acuerdo con la otra, y aunque es algo extraordinario, quizás sea un momento de lucidez.

Pensar algo es un asunto interno, ocurre en los vericuetos del cerebro, allí en lo más profundo de nuestros procesos mentales nacen los pensamientos y si no son expuesto de alguna manera hacia “afuera”, ahí se quedan, no es posible conocer el pensamiento de los otros a menos que lo expongan, ahora sí ocurre en esa exposición un “no estoy de acuerdo”, podría significar, si no estamos enloqueciendo al analizar la sentencia ni hemos fumado nada, que hay otra parte del pensamiento que levanta otro discurso en oposición, porque al final del día todo ocurre allí adentro, tiene la apariencia de una doble personalidad, y pienso que eso es lo que es, una doble personalidad.

“Vicios privados, públicas virtudes” es una película dirigida por Miklós Jancsó del año 1976, y esa idea es al parecer la resultante de este conflicto mental, una fachada hacia afuera, una que tiene mejor "performance" y "look", y otra realidad hacia adentro, lamentablemente por la evidencia que conocemos todos los días, esto resulta en una práctica rutinaria en muchos círculos sean estos importantes o no, en muchos contextos los discursos y cierta tendencia a pontificar se estrella luego con la evidencia de lo que conocemos , y que fue oculto por un tiempo.

Hace algunos días cayó otro gobernante latinoamericano que prometía una lucha frontal contra la corrupción, su discurso, esa parte de su pensamiento expuesto a todos era un noble pensamiento, pero en su mente surgió esa otra parte que no estaba de acuerdo con él, y sí, como en estos casos de oposición, estaba dispuesta a jugar el sucio juego de la corrupción.

Se ha visto a lo largo de los años que personas cuyo discurso en el púlpito era de respeto a la inocencia, de fuertes valores y de un dominio férreo de sus instintos animales - algo que suena un poco extraterrestre - pero que además mostraban una cálida protección y cuidado con los que de ellos dependían, pero tenían un oponente formidable en sus mentes, esa contraparte que no estaba de acuerdo se levantaba como una bestia furiosa y estaba ganando la controversia, en muchos casos hacía años, llevando finalmente a convertir ese desacuerdo en un asunto triste, bizarro.
¿Cuántas veces no estoy de acuerdo con lo que pienso?, preguntarse eso podría ser un síntoma severo que nos coloca de candidatos a una lobotomía, pero pienso que si ocurre hay que hacer urgente un proceso de sincronización, hay que intentar hacer vibrar la masa pensante en un mismo rango de frecuencia.

Cuando lo vemos de esta manera se puede entender muchos comportamientos del entorno, y que le ocurren a cualquier hijo de vecino como algo cotidiano y normal, gente que en un primer momento nos trata con una calidez tan grande que pensamos estar muy acogidos, muy a gusto, para luego ver cómo nos ignoran, no nos conocen, no ponen una pared de hielo, sin ser una eminencia en procesos mentales se puede evidencia al menos que en sus cerebros ganó el pensamiento que nunca nos quiso, aquel pensamiento que le importamos un carajo, ese jugador fue más hábil que el otro que sí nos tenía estima, es cruel, pero al parecer es así.

Quizás haya que reivindicar a aquel deportista nacional a quien han lapidado por sus dichos, en la reflexión se puede constatar que son muchas las circunstancias y situaciones en que se descubre que se hace algo contrario a lo que se piensa, no hay sincronía, esta se pierde por alguna razón que tendrá que ver cada uno, así las cosas, este es un texto para pensarlo y defenderlo de ese otro yo… que es muy hábil y le gusta ganar.

miércoles, 7 de marzo de 2018

¿Encasillado…yo?...


https://pixabay.com/es/

A veces tengo la sensación que estoy conversando con ...¿un intolerante?, el dialogo se vuelve algo áspero, tenso y parece imposible salir de cierto pantano en que nos hemos metido, y aunque trato de aplicar buena onda, o al menos no alzar la voz, me doy cuenta que se nos sube la temperatura, en palabras de Juan Luis Guerra y los 440, se nos sube la “ bilirrubina”, pienso entonces que ello ocurre porque tal vez me han “encasillado”, así las cosas, también me cuestiono si la intolerancia es un fenómeno que viene desde allá hacia acá, o también va desde acá hacia allá.

“Intolerancia” implica dureza, rigidez para mantener ideas fijas , absolutas e inquebrantables sobre una situación en particular, la intolerancia se nos presenta en muchos escenarios y es causa de conflictos , algunas veces actuamos con inteligencia, asertividad y hasta somos afectivos para expresar nuestra contradicción, nuestra visión en contrario, pero a veces actuamos como animales y embestimos a otros sin la más mínima reflexión. Me parece muy claro que en el proceso mental que nos prepara para el ataque nos “formamos una opinión” de fulanito, lo “encasillamos” (¿y etiquetamos?), porque podemos ser tolerantes en muchos temas y no pasa nada, pero podemos ser muy intolerantes en otros y si, en ese caso pasan cosas.

Pienso sobre esto, y puedo estar equivocado que no somos seres planos ni en lo emocional, ni en lo valórico, ni en los afectos, no nos manejamos en piloto automático, siempre la acción y la reacción es en “caliente”, al fin de cuenta somos humanos, nos equivocamos, pero también podemos reconocer errores, entender la posición del otro… si quisiéramos.

Desde mi óptica, señalar una actitud intolerante es muchas veces necesario, salva en situaciones de abuso y quizás de las otras lacras que le siguen, y desde esa misma óptica, enfrentarla implica un trabajo de fineza intelectual, de argumentación y también de tacto, pero acusar o juzgar a otro de intolerante es un “loop” que no se acaba, es de sentido común que quien acusa de intolerante a otro, es porque es incapaz de tolerar la opinión de ese otro, es un intolerante, a su vez el acusado normalmente es también otro intolerante, lo dijo en el siglo pasado el filosofo español Jaime Balmes “ No es tolerante quien no tolera la intolerancia.”, pero también hay que tener cuidado, conocida nuestra tolerancia - aquella que alcanzamos o tratamos de alcanzar con bastante esfuerzo, educación y hasta por experiencias propias- algunas manos oscuras pueden aprovecharse de ella, de “nuestra nobleza” y usarnos para sus fines, feo decirlo, pero es otro riesgo en este mundillo complejo y llenos trampas en que nos movemos.

Lo que ha ocurrido con el paso del tiempo, al menos en occidente o en la parte que nos toca, es que hay quienes han aprendido a disimular la intolerancia, aunque es seguro que hay muchos otros más avanzados que han logrado controlarla, y quizás hasta haya algunos ascendidos que la han eliminado por completo, que han sido iluminados o es lo que creen, pienso que ello ha ocurrido en parte por temor a la sanción social, a la educación, a la cultura, a las búsquedas existenciales, o incluso a las leyes contra la intolerancia - que a mí me parecen más bien leyes mordaza, pero ese es otro cuento- y probablemente también porque hemos visto los resultado a que esta lleva cuando se deja suelta, sin bozal y sin cordel, la intolerancia mata.

Continuando la reflexión sobre este tema, pienso que es muy difícil mantener el equilibrio entre el derecho que todos tenemos a opinar y la presencia omnipresente de la intolerancia, si alguien se atreve a opinar y lo hace desde su sincera reflexión y no para la galería, siempre puede ser acusado de intolerante sobre ciertos tópicos, ser “encasillado”, sobre todo si toma partido por algo, así las cosas, siempre hay que ver el cuadro completo, a veces se escuchan personalidades de la política nacional dando clases magistrales sobre la tolerancia, sobre el espíritu tolerante, para luego caer en la descalificación brutal de un rival político, o ironizando con caricaturas llenas de prejuicios una situación que enfrenta a sus ideas, a su esquema de mundo, me parece sobre esto que la intolerancia a las ideas o ideales políticos debe ser la reina madre de todas las intolerancias, entonces nos podríamos preguntar ¿ en ese ambiente, donde todos están “encasillados” -porque ese es el “divertimento” rutinario- hay algún discurso sincero en contra de la intolerancia?.

Cuando el fenómeno de la intolerancia colectiva estalla tenemos problemas serios, cada quien se cree con el favor del cielo para terminar de una buena vez con los que han sido “encasillados”, con aquellos que nuestra intolerancia ha “marcado”, ¿qué podemos hacer entonces?, antes que nos sumemos a las hordas de energúmenos vociferantes y nos revelemos como engendros peligrosos, mutantes producto de la intolerancia, quizás conviene poner en práctica lo que los sabios siempre han recomendado, mantener la calma, “take it easy” , bajar el volumen de quienes son más intolerante que nosotros, controlar su voz en nuestra cabeza, o al menos no escucharlos, luego, pienso que hace bien respirar profundo y analizar datos.

Estimo que mucha de la intolerancia nace desde la realidad tergiversada, o algo más propio de nuestros tiempos y que se conoce como “realidad aumentada”, un concepto que nos muestra la realidad a través de dispositivos tecnológicos y no de nuestras propias experiencias sensoriales, del “face to face”, por el contrario, lo que actualmente pasa en las sociedades humanas se parece mucho a los antiguos aparatos propagandísticos de los “ismos” totalitarios, se nos muestran unas porciones de la realidad envasada y cargada de intencionalidad para que reaccionemos y “encasillemos” a fulanito, a un colectivo, a un pueblo, a una etnia, etc., suena a manejo de comando político, pero así es.

Finalmente, y recordando a un estimado Gurú de Internet, pienso que detrás de toda intolerancia está siempre el EGO, ese enano que nos comanda la cabeza y va dirigiendo nuestro actuar en modo “malvado”, así nos aleja de la ética, la moralidad, del verdadero humanismo y hasta de la sacralidad a que somos llamados, para conducirnos en cambio a la satisfacción de los instintos, normalmente los “bajos instintos”.