sábado, 6 de julio de 2019

Campeones de los malos entendidos


Fuente : Ofrases.com

En algunos ámbitos es una práctica recurrente el hecho que existan reuniones especiales de “acercamiento” , o de “aclaración” después de un “mal entendido”, algunas figuritas del mundo televisivo venden en exclusiva la reunión donde se juntan para “aclarar” sus malos entendidos, por supuesto muchos deseosos televidentes y medios están presentes, todos desean que las cosas se “aclaren”, de paso, las figuritas en cuestión obtienen recursos para subsistir otros meses, la vida en alguno ambientes es bastante cara, por lo tanto habrá que empezar a planear el próximo “mal entendido”.

También es recurrente el tema en otros medios, por ejemplo en el mundo del futbol, a partir de un malentendido a veces existe una continuidad, una saga, entre lo que dijo uno y lo que dijo el otro, en otros deportes también se cuecen habas, lo mismo ocurre en el ambiente de la música, la dirigencia gremial, etc., sin embargo todos concordaremos que el asunto es pan de cada día en el mundo de la política.

Alguno escépticos del fenómeno político nos damos cuenta que en las declaraciones posteriores a una cuenta pública o un discurso al país, cada lado entiende lo que quiere entender, por supuesto el lado contrario a fulanita o fulanito que tiene el cargo entendió todo al revés o simplemente no entendió nada, por en otro lado, en las filas propias de fulanita o fulanito, todo se comprendió a la perfección y la claridad del discurso es uno de los rasgos a destacar.

Es evidente que en esos casos se trata de un deporte, lo que se busca es bajar el perfil, hacer hincapié en lo malo y jugar a la guerra, lo trágico del asunto es cuando el malentendido se traslada a la vida diaria, a lo cotidiano de la vida de cualquier hijo de vecino, cuando los que no se entienden son personas comunes y corriente que sí tienen mucho que perder.

Algo pasa con el castellano por estos lares, así como es un lenguaje bastante potente para escribir poesía porque una palabra puede ser polisémica, y puede trasladarnos a mundos que el autor ni siquiera soñó, nos juega muy malas pasadas cuando se intenta transmitir algunas ideas, es poco compacto, poco preciso, quizás el juego de los significados en algunos contextos es un campo minado, se requiere precisar y precisar porque una idea se puede interpretar de una forma equivocada.

Para complejizar aún más el panorama, en nuestro país hemos inventado el “Shileno”, una derivada del idioma español, adobado con otros varios lenguajes autóctonos y modernizado en forma recurrente por la creatividad popular, ese “mix”, con el cual nos comunicamos a diario, es un verdadero dolor de cabeza para los inmigrantes latinoamericanos que han decidido venirse a vivir a nuestro país; están perplejos, por ejemplo les tomará años entender las diversas entonaciones y significados de la palabra “weon”, en muchos casos caerán en un “malentendido”.

El mal entendido entre ciudadanos es motivo de muchos conflictos pequeños, y que sumados, evidencian un conflicto mayor, una sociedad que no entiende es una sociedad que pierde potencial grupal, fuerza, que poco a poco se desagrega y finalmente se desarma. Cuando el malentendido llega a una organización, divide, es abono para el resentimiento y la sospecha, nada bueno.

No sé si en esta texto pude darme a entender, probablemente no, a pesar de mis esfuerzos varias lecturas se pueden sacar de él, por ejemplo que me desagrada la farándula, o quizás estimo que los políticos juegan un juego sucio cuando juzgan las ideas de otro, o más de algún lector puede pensar que debo tener algún magíster en la palabra “weon”, o “gueón”, bueno, nada más lejos de eso.

viernes, 5 de julio de 2019

Adiós al Jardín del Edén



Paraiso Perdido - Obra de Gustavo Doré

Reflexionando sobre el Jardín del Edén y la naturaleza humana, estimo que nosotros, humanos, no podríamos haber perdurado allí mucho tiempo, y si fuera el caso, nosotros los chilenos, probablemente hubiéramos sido expulsados antes, y quizás con castigos mayores, creo que nos salvamos de algo peor.

El ser humano lleva una contradicción interna que puede significar su aniquilación o su subida a niveles superiores, tanto de humanidad como de desarrollo puramente físico, cielo e infierno están al alcance de la mano por una condición propia, esa condición es nuestra aspiración al cambio, quizás como dicen algunos gurúes , esa condición se asocia naturalmente al deseo y se arraiga en nuestro ADN como deseo de cambio … para ir por más, siempre queremos más, no nos basta el mundo, queremos más, queremos cambiar la condición de mortales y pobres, hasta nos molesta la carne y los huesos que nos constituyen, queremos ser dioses, volar y superar toda imposición física ( y quizás allá en un futuro indeterminado se logre) , y por lo tanto siempre estamos afanados buscando maneras de hacer realidad lo que soñamos,(el “dream come true” de tantas y tantas canciones) o lo que otros sueñan por nosotros, que es más cercano a lo que realmente ocurre, y una vez que se alcanza, queremos más, ¡uff!

Las sociedades funcionan así, en el caso nuestro, Chile ha avanzado a unos estadios de desarrollo que son la envidia de nuestros vecinos; en la memoria colectiva, en los recuerdos propios y que son sólo de algunas décadas, se guardan imágenes y situaciones de carencias en movilidad, infraestructuras, equipamientos, y un largo etc., hasta hace muy poco éramos un país bastante pobre, hoy estamos parados algo más alto … buscando más, y así seguirá, el proceso no puede parar, es nuestra condición.

Por otra parte, es paradojal que siempre y en todos los escenarios en que se resuelve el cambio, se desarrollen las mismas fuerzas, las fuerzas conservadoras y las liberales, y de esa oposición dependamos, si no es así, caímos en la dictadura de alguna de ellas, y cuando ello ocurre, la cacería de brujas se desata y se vuelve a tiempos oscuros, a períodos donde se ejerce la “vendetta”, la “purga”, y otras locuras, es decir, se ejercer la maldad en todas sus posibilidades, el antídoto que muestra la historia es ese “ tira y afloja” y que debe ocurrir en un marco de respeto mutuo, por supuesto obligado ( por eso ambas fuerzas intentan acabar con quienes son encargado de mantener el orden), allí se avanza, hay más derechos, más actividades y recursos, también en ese marco somos alguien, un individuo con nombre y apellidos, ya no se requiere ser un “hidalgo” como en los antiguos tiempos, ni tampoco estar con el “carnet” al día.

La ecuación no estaría completa sin los religiosos, tanto conservadores como liberales tienen los suyos, leyendo a Yuval Noah Harari en su excelente obra, “De animales a dioses” , se comprende que lo que llamamos “ideologías ultras”, son en realidad religiones, religiones con santos propios, libros sagrados y todo, y claro, les sucede a algunas personas en su búsqueda de sentido a sus vidas, encuentran en esas prácticas su iluminación y la verdad absoluta.

La tensión social parece ser entonces un medioambiente natural, una realidad que si la cambiamos es para mal, nos lleva a las dictaduras, y por lo tanto debemos aprender a vivir con esa tensión, a pensar estoicamente que es por nuestro bien, e intentar -apelando a nuestra profunda humanidad- a tratar con los religiosos de ambos lados, y ni pensar en juntarlos a conversar en algún lugar, no importa la clase de café, ambiente y buena onda que se pueda disponer, sería como juntar materia con antimateria, se aniquilan.

Hace algún tiempo pensaba que ese escenario era difícil, complicado de soportar, después de todo varios cubos de mala leche se evacuan por ambos sectores todos los días, en especial por facebook y otras redes sociales, escuchar a veces a tus propias amistades es algo amargo y denso a ratos, pero es como todo, nadie dijo que acá afuera del Jardín del Edén las cosas fueran fáciles.

viernes, 11 de enero de 2019

Regando bajo la lluvia





imagen de https://pixabay.com

Hace unos días, mientras viajaba al centro de la ciudad, encontré una escena que me hizo pensar todo el viaje, vi a dos hombres, unos funcionarios de alguna empresa de paisajismo regando una área verde, mantenían un jardín urbano como debe ser habitual, pero a esa hora y por mucho rato llovía sobre la ciudad, llovía de manera intensa, estaban regando bajo la lluvia.

La escena me hizo cuestionar una serie de situaciones que se asemejan y que dice relación con la forma en que se dilapidan los recursos, recursos en genérico, y que sabemos que son difíciles de obtener y siempre son escasos, siempre están “al debe”.

Pienso que nosotros deberíamos ser una sociedad muy diferente, los terremotos nos dejan unas enormes cuentas, una heridas gigantescas que cuando están algo más sanas, nuevamente el fenómeno natural nos golpean para dejarnos de rodillas, esa escena fatal me recuerda el mito de Sísifo, el castigo de llevar una roca hasta las altura con mucho esfuerzo, solo para que esta caiga nuevamente, y así empezar a subirla otra vez en un “loop” por toda la eternidad.

Aún con esa situación conocida y recurrente y que afecta a cada generación, pienso que somos un país afortunado y consecuentemente deberíamos ser diferentes, vemos que el esfuerzo diario genera recursos, en alguna medida el orden que muchas personas tienen en sus vidas, sumado a la fe en los proyectos personales y la entrega a sueños y utopías, permiten que el Estado recoja miles de millones de pesos, pero ese mismo pensamiento me dice que parte importante de esos esfuerzos se dilapidan, la pregunta es ¿por qué nos ocurre esto?, ¿no basta el daño que nos hace la naturaleza para aprender a ser más eficientes y eficaces en el uso de los recursos?.

Puede ser polémico señalar que hay despilfarro y hasta apropiación indebida, que ha habido tiempos de vacas gordas y no se ha notado, que no se ha evidenciado un mejoramiento que permita enfrentar los tiempos de vacas flacas. La forma más evidente que muchos sienten que se dilapidan los recursos es financiando los cargos políticos, es un sentir que sale en las conversaciones privadas, que genera comentarios mordaces, es una protesta silenciosas que está en el ambiente, parece que es cierto que pagamos los mejores sueldos a algunos representantes de la clase política, por eso se siente que no hay cuidado en el manejo de esos recursos, y hay desazón cuando se informa el monto de los sueldos que se pagan a personas que parecieran no tener los méritos para ser nombrados en algunos cargos, o que hay pagos post-servicios, que existen algunas perseguidora de vida para algunos o el “agradecimiento vitalicio” para otros pocos.

Pero ese aspecto del cómo se van los recursos, pienso que esta gastado, ya es un cuento viejo, y como tal, no parece que tenga solución, a no ser que ocurra un despertar a la ética, o que al menos triunfen algunas mociones que han presentado parlamentarios jóvenes, la gente nueva que sienten que se les paga mucho por lo que hacen, algo les suena mal, quizás pasado algún tiempo ya no les preocupe tanto, pero en fin, es un cuento viejo, lo nuevo que estamos empezando a presenciar, es que otros representantes del estado “transfieren” recursos destinados a sus instituciones a sus cuentas privadas.

La forma en que se dilapidan los recursos públicos es bastante variada, y en algunos casos bastante más torpe, una de ellas es seguir insistiendo en hacer ciudad difusa, seguir aumentando las ciudades ocupando suelo fértil, lo que implica extender al infinito las redes, las vías pavimentadas, los servicios, y otras componentes vitales como los servicios policiales, con ese torpe “dejar hacer”, no solo hacemos las cosas lo más costosas que podemos, sino que se la ponemos bastante difícil a personas que se gastan la vida viajando al trabajo.

Ciudades como las nortinas vinculadas al cobre, no son los paraísos que esperaríamos ver, una amiga me dijo un día, no vivo en Dubái, al revés, vivo en una ciudad sucia, fea y llena de problemas de sobrecosto, y que además está a la espera de su muerte cuando termine el mineral. Todo este tiempo se ha desperdiciado, nadie que debería hacerlo ha visualizado ninguna apuesta para un escenario previsible, ni siquiera se intentó, llegado el momento, como todo campamento aquello se levanta y desaparece, parece que la época del salitre no nos enseño nada, los recursos que una vez estuvieron allí se fueron con el viento.

Pero también hay que decir que dilapidamos los recursos naturales y los esfuerzos que se realizan para la crianza de animales en un territorio complicado y escaso para ello, resulta penoso conocer que hay compatriotas que no les alcanzan las “lucas” para comer, que en su jornada diaria de trabajo apenas pueden comerse un “completo” o unos tallarines sin carne, pero hay mascotas que la pasan bastante bien, una marca de alimentos para mascotas dice en su propaganda “…Esto significa que la comida para mascotas de xxxxx® contiene materias primas de origen animal de los mismos animales que nosotros comemos, como ternera, cordero, pollo y cerdo….”, y no solo eso, varias toneladas de pescados se extraen para esos paladares, demás está decir que esos compatriotas que no ladran ni ronronean, pero que se esfuerzan mucho, tampoco les alcanza para comer pescado, el mismo mensaje de la empresa en cuestión dice sin embargo …..”la carne del pescado azul contiene omega 3 y vitaminas A y D, ideales para mantener el pelaje sano y brillante….¿?

Hay muchas formas en que dilapidamos y se dilapidan nuestros esfuerzos y nuestros recursos, y también la vida misma de las personas. La pérdida de agua que muestra la escena al inicio de esta reflexión es seria, nos estamos quedando sin agua, somos candidatos a quedarnos secos. Espero que esa imagen real que ocurrió un día de enero sirva para darle vueltas al asunto.

jueves, 3 de enero de 2019

Nosotros, los autoflagelantes


Imagen de http://www.colegioveterinario.cl


Al parecer en algunas situaciones no hay un término medio, hay uno u otro estadio, si no está en uno, estas en el otro y punto.

Chile actualmente se encuentra entre los países con índices de felicidad altos, cercano a los 26 puntos, más cerca de Finlandia, el número 1, el campeón, que de Sudán del Sur, un país de África que en los números luce poco feliz, está en el lugar 154. Todo hace suponer que vivimos muy contentos en este suelo, que si bien no todo es miel sobre hojuelas, al menos tenemos un sentimiento de agrado, de complacencia de amanecer cada día vivos, de poder salir de nuestras casas y enfrentar el mundo; pero hay algo en el ambiente, se puede oler un aroma de actitud contestaría con algo de pesimismo y algunos buenos kilos de impotencia encubierta, esta última es una actitud que aparece en la conversación intima, en el diálogo en confianza, en el “face to face”, pienso que en algunos escenarios esa impotencia encubierta nos posiciona como autoflagelantes.

El siguiente es un caso para reflexionar, para darle vueltas, posiblemente estemos llenos de este tipo de situaciones, tengo la sensación que en el ambiente de felicidad que nos detectan, hay algunos escenarios kafkianos.

Una señora de 85 años vive sola y encerrada en su casa, debe salir a caminar de preferencia en forma diaria, su corazón lo está pidiendo a gritos, su ánimo también, pero no puede, tiene miedo de ser comida. Un día “alguien”, una persona de buena voluntad le dio de comer a un perro vago, esa misma persona le dio de comer luego a un segundo perro vago, luego un tercero y así nos fuimos, hoy son unos nueve, han encontrado un lugar donde estar, un punto en la ciudad donde llegar, relajarse, dormir y comer, en esta escena feliz, unos perdieron.

En la misma película, pero en otra escena, un vecino cansado que le robaran desde su automóvil que dejaba fuera de su casa que carece de espacio para un garaje, miró la situación de los perros, y ante la eventualidad de tener un sistema de alarma eficiente, y de contar con una fiera guardia permanente que cuide su automóvil, optó por sumarse y comprar alimentos para perros, es un “dog lover” y sigue el juego de la persona de buena voluntad.

La jauría es brava, el líder es un chico feo medio chueco y mal intencionado, con unos dientes tipo tiburón que muestra muy rápido, pienso que sufre de complejo de inferioridad. Cualquier vehículo que pase por el lugar será seguido con muestras de odio, aullidos, ladridos y otros sonidos funestos proveniente del meta-mundo de los perros, las muestras de agresividad de los canes va “ in crescendo”, su espíritu colectivo les hace saber a cada visitante que osa cruzar su “su territorio” , quien manda allí. En las noches los ladridos se incrementan, los aullidos alegran al dueño del automóvil e intimidan a otros.

Kafka entra en escena cuando se intenta hacer algo, entonces los caninos a través de sus amistades humanas nos hacen ver que son “perro comunitarios”, porque cumplen con : “perro que no tiene un dueño en particular pero que la comunidad alimenta y le entrega cuidados básicos”… sic, por lo tanto el proceso de alejarlos requiere que un juez los declare peligrosos, eso podría ocurrir si un fiscal competente logra demostrar con pruebas convincentes que existe riesgo, es decir, deberá acompañar algunos casos de ataque documentados con medios de pruebas válidos, o la muerte de algún ciudadano honorable y debidamente identificado, no se vale llevar un cadáver nn, se podría argumentar que fue llevado al lugar, una acusación muy fea.

La ley que aborda estos temas, la ley “Cholito” prohíbe sacrificar estos animales bajo ninguna circunstancias, nadie lo piensa en este caso pero es un asunto curioso, día a día sacrificamos miles de otros seres sin tanta suerte, algunos de ellos grandes, rechonchos y mansos, otros rosaditos e igualmente gorditos, y quizás cuantos otros millones de condenados cubiertos de plumas, al parecer odiamos las plumas, ¿ será porque tenemos pelos?. La ley es clara respecto a esa comunidad canina, se protege, no porque estén en peligro de extinción ni porque tengamos una cultura religiosa que los proteja como el conocido caso de la India y sus vacas, es sólo porque los perros nos caen bien, los gatos por supuesto también, aunque estos últimos no les gusta morder a la gente, les gusta más el pescado, otros seres condenados, y así las cosas, les traemos una variedad de esos sabrosos nadadores desde las costas a sus mesas.

Continuando el tema, hay un “statu quo”, nadie mueve ficha, después de todo nadie quiere ser políticamente incorrecto, es mucho riesgo en los tiempos que corren, en varios casos se prefiere sufrir, morder la impotencia y aceptar la situación, eso es vivir encerrado, escuchando de noche el aullido a la luz de la luna, o los conciertos de penas de amores de la jauría.

La abuelita, las otras abuelitas, los niños y los otros vecinos no son los únicos que se siente intimidados y debe vivir su encierro, hay que agregar los hijos, parientes y visitas externas, los “delivery boy (o girl) ” y por supuesto el cartero que debe llevar entre sus ropas algunos huesos, muchos se acercan protegidos por sus automóviles hasta llegar a las casas, hay que tomar resguardos, el ambiente además se ha vuelto fétido, no hay baños perrunos por allí.

Pienso que somos autoflagelantes, normalmente se hacen leyes sobre una situación aún caliente, con la temperatura alta y sin mucha reflexión, sin medir en profundidad el alcance de la norma, una situación que tal vez ha ocurrido en este caso con la ley “Cholito”, me sumo a la postura que señala que hay que ser bondadoso con los animales, en ese tema también me sumo a otras varias causas, no me gustan los rodeos, ver sufrir los terneros, pero hay que dejarse una salida, una salida clara y operativa, una puerta que permita enfrentar los escenarios, porque en caso contrario se produce un nudo gordiano.

Finalmente, la razón indica que no hay que perder el norte, primero está el ser humano, no nos castiguemos todos por culpa de unos cuantos que odian a los animales, eso es ser autoflagelante.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Como Pollo sin Cabeza



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No sé donde escuché alguna vez ese dicho,"como pollo sin cabeza", pero imagino que comunica falta de claridad, que no se sabe hacia dónde se va, que el destino al cual se marcha es confuso y que se puede estar dando vueltas y vueltas como ocurre cuando se ha perdido del mapa de la ruta.

Me pasa lo mismo cuando intento ver en perspectiva hacia dónde vamos como país, como sociedad, la sensación que tengo es que tenemos problemas de timón, a veces veo que vamos para un lado con toda la potencia, para luego sin más, cambiar de dirección y enfilar rumbo hacia otros destinos, como pollo si cabeza.

En esta práctica perdemos tiempo, y no sólo en los últimos años, desde hace ya un buen rato siento que estamos a la deriva. No sé si quienes llevan las riendas del país la tienen clara y simplemente no lo saben comunicar, pero desde acá abajo, desde el ciudadano a pie no se divisa rumbo, se siente una desesperante condición de ir en las bodegas de un barco sin saber a qué puerto nos llevarán, y lo más terrible, hay muchísimos vecinos que nos les importa, se entretienen durante el viaje chateando con el del lado.

Me imagino desde mi párvula y poca capacidad reflexiva que orientar los destinos de un país debe ser una tarea titánica, hay tantas y tantas fuerzas que intentan llevar a la sociedad hacia sus idearios de paraíso, normalmente ubicados en direcciones contrarias y constituyendo fuerzas opuestas que jalan fuerte, bajo esos tiras y afloja a veces podríamos parecer que somos un cuerpo listo para ser descuartizado, algo similar a lo que ocurría con los condenados a morir por desmembramiento, los caballos separaban brutalmente los miembros, las partes, acá podrían haber más partes, incluida la cabeza.

¿Por qué no hay proyectos comunes?, ¿Por qué no hay grande acuerdos sociales?. En la disciplina que tengo especialidad se apunta siempre al acuerdo, pienso que es una buena idea, pero es una idea que implica mostrar las cartas y estar dispuesto a perder posiciones, consecuentemente su fin es noble, se trata de constituir los ladrillos básicos para alzar cualquier edificio, pero veo una y otra vez que eso es una utopía, una irrealizable figura de la academia. En la realidad abunda la sospecha, todos somos sospechosos y además hay algunos que esconden bajos sus ropajes armas de todo tipo, para los unos, los otros tienen siniestros planes ocultos, para los otros, los primeros son soldados de fuerzas oscuras, al final del día, queda esa sensación que todos jugamos con las cartas marcadas.

Pienso que muchos de mis compatriotas deben pensar que con una cabeza fuerte, con una mano de hierro, con un gobierno duro y autoritario las cosas deberían marchar mejor, pero la historia ha demostrado que eso es una ilusión, es mejor la negociación, es mejor intentar la gobernanza, buscarle la quinta pata al gato y huir mientras se pueda de los mesías e iluminados.

Quisiera ver una maqueta, una imagen objetivo, un dibujo aunque sea medio pintarrajeado a modo de un croquis, aunque no tenga bordes claros ni satisfaga a muchos, pero creo que serviría de algo, al menos para calmar las neuronas y mostrarle al yo interior e inquieto que hay alguna dirección, o más presuntuoso aún, que cuando caminamos estamos yendo en la dirección correcta, esto además serviría para calmar esa extraña sensación de fatalidad que a veces me rodea, no porque sea un perseguido, es simplemente que noto que están apareciendo en el escenarios algunos flautistas, unas músicas extrañas, un acomodo de líneas de marchas, y …entonces relaciono, mmmm. ¿flautistas de Hamelin?.

Finalmente, pienso que deberíamos intentar algún acuerdo nacional, ponernos como sociedad algunos objetivos claros de mediano y largo plazo y que sean conocidos por todos, que no dependa de la coyuntura ni de los cantos de sirenas. Es cierto, hay que ser valiente para proponer algunas líneas firmes, unos objetivos nítidos, vivimos en la edad de lo “políticamente correcto”, en tiempos de “acomodo”, parece que nadie que pueda se atreve a cambiar las melodías melosas y poner algunas notas de jazz, pero al menos, dentro de ese marco, hay que intentar ayudar al pollo sin cabeza.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Mono de Goma



Imagen desde https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Sacodeboxeoh.jpg

Imagino un mono de goma tipo boxeador que se encuentre a la venta en el mercado y que además tenga ciertas características, nunca debería devolver un golpe, debería tener una silueta humanoide, una base que le permita moverse, ir y volver, con una textura suave pero firme y por supuesto debe ser de color hormiga. Además de lo anterior, un manual que indique la forma en que se puede golpear sin sufrir daño.

Hace ya un tiempo conversaba con una amistad (femenina o masculina da lo mismo), y mientras me hablaba de sus vivencias y otros asuntos tuve una visión, su rabia salía hacia afuera y se desplazaba por el aire para ir directo a la mandíbula de cierto personaje público, alguien que es a su vez es muy provocador en sus declaraciones, pensé en esos momentos ¡vaya, eso es tener un mono de goma!,mmm... eso es tener a quien golpear... ¡qué manera de darle duro!.

Con el tiempo me he dado cuenta que muchos/muchas, tienen sus propios monos de goma, alguien a quien golpear, a quien despellejar, alguien contra quien arrojar kilos de frustraciones, quizás todas ellas, y en esa cargas probablemente estén las propias como aquellas que vemos o que suponemos que vemos de otros, las que sentimos y aquellas otras que nos dicen que debemos sentir, también me he dado cuenta que ese “alguien” viene a calmar el día, al final del proceso es una especie de héroe (qué ironía).

El problema que veo en esta salida es que se tiende a hacer monos de gomas a personas, a instituciones, a grupos humanos, así las cosas, cuando vamos por ahí en este valle de lágrimas o navegando por este mar de injusticias, son “los otros” los que reciben esos misiles cargados de malas vibras, de negatividad, esas bombas de racimo emocionales que hacemos estallar sin compasión.

Probablemente es más sano tirarle piedras a unas columnas pétreas como lo hacen otras culturas, porque es indudable que se requiere liberar tensiones, pero resulta que en la contemporaneidad los malos como el “guason” ya no son tan fáciles de identificar y los “satanes” ya no huyen de nuestros insultos, bailes, olores ni rezos, y cualquier trato con ellos está en manos de sus abogados, por lo tanto estamos algo confundido y miramos para el lado buscando otros culpables a quien cargarle nuestras frustraciones.

El mono de goma es una alternativa sana, y estimo ( por el estado creativo en que me encuentro en este momento) que debería colaborar, incentivar y subvencionar programas para que exista en cada casa al menos una unidad, de modo que la familia entera pueda liberar tensiones, extasiarse de golpear algo, probablemente con tiempo para cada uno, quizás lo padres necesiten más tiempo, pero hasta los niños necesitan unos minutos para darle duro al mono.

Una sociedad pacifica parece hoy algo utópico, cada día hay más encono, hoy más que ayer y menos que mañana, todo el mundo acumula una increíble carga de malas vibras y estimo que sería bueno que haya una salida sanitaria para ella, es fácil notar que las frustraciones y sentimientos de impotencia nos están sobrepasando, y cuando no se van, nos matan.

Esta reflexión personal ocurre mientras saco de su caja un mono de goma con pinta de boxeador peso pesado, un tipo duro a quien espero noquear, tengo mucha rabia contra tanta injusticia, contra tanto abuso a mi capacidad de tolerancia, pero al mismo tiempo sé que esto no es nada fácil para nadie, a todos no toca una parte en esta ópera y cada cual la tiene fea, por lo tanto, no pretendo buscar mi necesario mono de goma entre las personas, prefiero comprarlo en cuotas en el retail, así al menos puedo reclamar mi garantía si este se atreve a responder un golpe.

domingo, 30 de septiembre de 2018

División


http//www.pixabay.com


Uno de los recuerdos de mi niñez que no olvido, que está allí en mi mente de adulto claramente archivado y clasificado, ocurrió cuando junto con mi curso de pequeños compañeros visitamos una fábrica de levaduras, al microscopio, mis párvulos ojos asombrados observaron como una mancha orgánica se dividía en dos, luego en cuatro, y luego volvía a dividirse hasta el infinito, así la mancha de individuos ameboideos crecía y crecía, nada parecía detener esa fuerza que desde lo invisible de su interior parecía dividir y dividir sin descanso.

En esta vuelta al pasado recuerdo luego mi etapa de secundaria, se dividía entre nosotros y “ellos”, aquellos a los que les éramos indiferentes, unas gente que no participaban con nosotros en cuanta actividad hiciéramos, ramadas, viajes, convivencias (fiestas) . También se pasean por mi mente los recuerdos de la división entre diferentes grupos universitarios que conformaban nuestros talleres, unos y otros, allí hubo gente con la cual nunca conversé, que no conocí porque nuestro grupos nunca se tocaron, en síntesis, esa división en bando ha estado presente en cada etapa de mi vida.

La división entre unos y otros nos afecta siempre, recuerdo haber leído en algún libro de historia sobre la reconquista de Chile, normalmente pensamos que la lucha fue entre criollos y españoles, una lucha entre soldados enviados con una misión desde el imperio y los nacionales que a fuerza de convicciones los enfrentaban, pero lo que leía era completamente diferente, el enfrentamiento fue entre familiares, entre amigos, entre gente de la misma ralea, personas que antes convivieron. Mediaba entre ellos el hecho que al tomar partido estaban profundamente divididos.

La reciente historia de Chile nos muestra con datos, imágenes y testimonios lo doloroso y terrible que puede ser la división entre unos y otros, miles de muertos y la inoculación de odios que nos seguirán circulando por las venas por varias generaciones, y por cierto con la perspectiva bastante siniestra que ese tipo de hechos puede volver a repetirse, el camino de las naciones tiene al parecer la ciega tendencia a tropezar una y otra vez con la misma piedra.

No sé el porqué la gente toma posiciones extremas que llevan a la división, ni cómo se desarrolla el proceso por el cual vamos aceptando caricaturas sobre “los otros” y que hasta ayer fueron nuestros amigos, vecinos, parientes, personas estimadas, es una mecánica, una que nos separa como una fuerza similar a aquellas que actuaba al interior de cada minúsculas levadura de mi niñez, en cada cuerpo social o familiar nos dividimos.

Probablemente se podrán levantar argumentos que dirán que hay divisiones sociales o familiares normales, esperadas, y que en algunos escenario es hasta sano que ocurra, que la cosa no va más, que el nivel de entendimiento está completamente roto y hay que dejar que los hechos fluyan, que no hay que presionar ni intentar sujetar nada, que hay que vivir y dejar vivir. Probablemente es una buena postura, respetable.

Pero sucede que no me gusta la división, me siento incapaz muchas veces de tomar partido y quedo al medio, como el jamón del sándwich, creo y racionalmente estimo que siempre hay puntos que nos unen y que se pueden fortalecer, en algunas situaciones que he vivido he tratado de atemperar los ánimos, de conversar con la parte contraria, de parlamentar a riesgo de ser considerado una suerte de bufón, un traidor, un antipático que no entiende las situaciones, que no ve lo que todos ven.

Pienso que en un sentido social la división es una mala cosa, haciendo historia ficción me imagino en el tipo de escenario que tendríamos hoy si estos pequeños estados latinoamericanos que somos hoy constituyesen una sola gran nación, si aquellos líderes que un día nos condujeron hubieran derrotado su ego y hubieran apostado por la unión, haciendo la salvedad que pudieron venir otros con fusiles y tijeras aún más grandes en forma posterior, probablemente seríamos más fuertes, se dice que la unión hace la fuerza.

Finalmente quiero pensar que quienes apuestan por la división, o aún quienes la promueven en los ámbitos que les corresponde, en los grupos en que participan y por las decisiones que toman, han reflexionado, han dimensionado el paso que van a tomar, de modo que la división no sea una suerte de muro de Berlín que se crea ex profeso, una separación dolorosa y completamente inútil y evitable, sino una situación que obedece a principios más nobles y que se puede amortiguar, sobrellevar y aún más, crecer a partir de ella.