Conversaba hace tiempo con mi madre sobre cosas triviales, y sin recordar el motivo inicial nos pusimos a hablar de los progresos en las ciencias y otras materias, esta conversación transcurría normalmente cuando una afirmación suya me sorprendió, me dijo que ella no creía que el hombre había llegado a la luna, al preguntarle el porqué no creía, me dijo que ello era imposible.
No sé de donde nutrió mi madre su segura afirmación pero sospecho de la mucha información que circula sobre ese tema y que persigue hacernos creer que el viaje a la luna en 1969, fue un montaje, es decir una historia construida por gente interesada y que perseguía quizás que oscuros objetivos, a mi madre ese mensaje le llegó.
La teoría de la conspiración es omnipresente, cada historia “oficial” tiene su contraparte en la teoría de la conspiración, acaso sea “Roswell” el caso más emblemático y que permite a muchos autores, cineastas, guionistas y hasta conventilleros, ganarse el pan y mucho más.
Yo empiezo a sospechar de la teoría de la conspiración, hay tanta, y de tanto tipo que a veces dobla o tal vez triplica la información que parece como “oficial”, es decir, es un juego, se espera que aparezca la explicación que entregan los organismo oficiales, y ya está fabricada la contra argumentación, y no sólo está diseñada sino que esta apta para el consumo.
Algunas noches y sabiendo lo que vendrá, me he quedado mirando un canal alternativo en la televisión por cable que se destaca por dar tribuna a este tipo de argumentaciones, pero aplicando una dosis de mi pequeña lucidez mental al discurso me doy cuenta que muchas veces la argumentación es una seguidilla de idioteces.
Tampoco soy un consumidor de la explicación “oficial”, y he allí el problema, la explicación oficial también suele ser una información “trabajada”, no hay que ser una eminencia para capturar incoherencias y direccionalidad interesada, a veces persiguiendo oscuros objetivos políticos, económicos o quien sabe de qué otra índole, por lo tanto se trata de un trago que hay que tomárselo con cierto cuidado.
Entre ambas, y en algún lugar entre la información oficial y la teoría de la conspiración, y a mi juicio a mal traer , algo enjuta, y probablemente no tan racional se encuentra la información real, la que suele ser la verdad, o al menos la que aparentemente es la verdad, porque recordando a cierto prefecto romano preguntaríamos ¿ qué es la verdad?.
En la escena local se juega este juego, la voz oficial emplea sus canales y la teoría de la conspiración emplea los suyos, cada uno gana adeptos ante cualquier partida, se puede ver en los diarios, en la calle, con los amigos, al final del día queda la duda ¿quién está más cerca de la verdad?.
Mi impresión es que la existencia de la teoría de la conspiración ha hecho que la voz “oficial “ también cambie, y al final en realidad nos encontramos antes dos teorías de la conspiración que chocan frontalmente, ante ese escenario, parece ser que el camino es hacerse más reflexivo, más cuidadoso, más lento en los enjuiciamiento, en resumen, más inteligente.
lunes, 21 de mayo de 2012
sábado, 19 de mayo de 2012
POPULISMO Y BUENAS INTENCIONES
Cada noche la televisión nos muestra una síntesis de los mucho mítines y reuniones que se realizan a lo largo del día, y que muestran los diferentes líderes de nuestro país explicando sus intenciones, proyectos y visiones, ante esos discursos uno podría sacar como conclusión final, mmmmm, hay buenas intenciones.
En otro orden de cosas, ante la inmensa pobreza que caracteriza aún a nuestro país, quienes pretenden ser lideres y/o llegar al poder, están tomando un camino que cruza las buenas intenciones con algo que me parece oscuro y siniestro, el populismo.
Nuestra ética y moral no dice que el Estado debe ayudar a las personas que son incapaces de valerse por sí misma, y además debe ayudar a quienes quieren salir de su condición de pobreza y marginalidad, esa ayuda no sólo es una obligación, sino una imposición moral y socialmente aceptable en todas sus posibilidades.
En el escenario anterior, desde hace ya bastante tiempo los programas que los gobiernos pasados y presente diseñan para ir en ayuda de los muchos chilenos que los necesitan aumenta, y aumenta en forma acelerada, algunos se perfeccionan en la idea de dar más y más ayuda social, lo que visto en un principio de buena fe está bien, no resulta objetable, el problema es cuando se detiene esto, ¿ nunca?.
Me parece que el Estado tiene otras muchas obligaciones que la sola entrega de ayuda social, tiene compromisos con el desarrollo armónico de todo y cada uno de los sectores, de modo de entregar las condiciones necesarias para alcanzar el desarrollo, visto desde esta óptica, alcanzar el desarrollo significa no menos que cada ciudadano lo alcance.
El peligro de llevar las buenas intenciones más allá de las responsabilidades, implica a mi juicio populismo, y me parece que estamos en picada hacia allá. Cada líder que quiera gobernar en el futuro, y por el sólo hecho de querer ganarle al otro, vendrá a proponer más y más ayuda social, más y más programa de entrega de recursos públicos para ayudar a llevar la vida, situación que en los marcos normales, y en virtud de las verdaderas necesidades está bien, lo que está mal, es la falsedad de los datos y que es que ese sea el camino al poder.
El populismo es complejo, por un lado cría y alimenta otro fenómeno no menos siniestro, el clientelismo, es decir, aquellos grupos que se mantienen bajo las alas por la dádiva y que de ninguna manera permitirán que las cosas cambien, no les interesa el país, les interesa su propia situación y bajo esa condición pueden llegar a ser extremadamente violentos.
Me preocupan las ofertas de futuro, no veo trenes, conectividad, mejora en los sistemas de salud, no veo inversiones estratégicas en obras públicas, no veo I+D, no veo que Chile se preocupe siquiera de la palabra innovación, palabra que si la llevamos al concepto aplicado podría permitirnos dar saltos cuánticos al desarrollo, en contrario, veo más y más programas de ayuda y un cierto acostumbramiento de un país que hasta cierto punto en su historia, era ejemplo de pueblo estoico y cada jefe de familia responsable de su propia lucha por mantener a sus hijos, ahora mutando hacia la domesticación, la flojera y el clientelismo.
Pienso que cada programa social debe ser monitoreado en sus resultados, en sus objetivos, en su real capacidad de impulsar el desarrollo personal, eso sin duda implica responsabilidad y tal vez coraje, pero si se hace en forma técnica, con buena intención, algún día esas personas que necesitan la ayuda del Estado podrán navegar por su cuenta y ayudar a otros, en caso contrario, el populismo será nuestro norte, allí no hay límites, todo se transforma en una gigantesca borrachera.
En otro orden de cosas, ante la inmensa pobreza que caracteriza aún a nuestro país, quienes pretenden ser lideres y/o llegar al poder, están tomando un camino que cruza las buenas intenciones con algo que me parece oscuro y siniestro, el populismo.
Nuestra ética y moral no dice que el Estado debe ayudar a las personas que son incapaces de valerse por sí misma, y además debe ayudar a quienes quieren salir de su condición de pobreza y marginalidad, esa ayuda no sólo es una obligación, sino una imposición moral y socialmente aceptable en todas sus posibilidades.
En el escenario anterior, desde hace ya bastante tiempo los programas que los gobiernos pasados y presente diseñan para ir en ayuda de los muchos chilenos que los necesitan aumenta, y aumenta en forma acelerada, algunos se perfeccionan en la idea de dar más y más ayuda social, lo que visto en un principio de buena fe está bien, no resulta objetable, el problema es cuando se detiene esto, ¿ nunca?.
Me parece que el Estado tiene otras muchas obligaciones que la sola entrega de ayuda social, tiene compromisos con el desarrollo armónico de todo y cada uno de los sectores, de modo de entregar las condiciones necesarias para alcanzar el desarrollo, visto desde esta óptica, alcanzar el desarrollo significa no menos que cada ciudadano lo alcance.
El peligro de llevar las buenas intenciones más allá de las responsabilidades, implica a mi juicio populismo, y me parece que estamos en picada hacia allá. Cada líder que quiera gobernar en el futuro, y por el sólo hecho de querer ganarle al otro, vendrá a proponer más y más ayuda social, más y más programa de entrega de recursos públicos para ayudar a llevar la vida, situación que en los marcos normales, y en virtud de las verdaderas necesidades está bien, lo que está mal, es la falsedad de los datos y que es que ese sea el camino al poder.
El populismo es complejo, por un lado cría y alimenta otro fenómeno no menos siniestro, el clientelismo, es decir, aquellos grupos que se mantienen bajo las alas por la dádiva y que de ninguna manera permitirán que las cosas cambien, no les interesa el país, les interesa su propia situación y bajo esa condición pueden llegar a ser extremadamente violentos.
Me preocupan las ofertas de futuro, no veo trenes, conectividad, mejora en los sistemas de salud, no veo inversiones estratégicas en obras públicas, no veo I+D, no veo que Chile se preocupe siquiera de la palabra innovación, palabra que si la llevamos al concepto aplicado podría permitirnos dar saltos cuánticos al desarrollo, en contrario, veo más y más programas de ayuda y un cierto acostumbramiento de un país que hasta cierto punto en su historia, era ejemplo de pueblo estoico y cada jefe de familia responsable de su propia lucha por mantener a sus hijos, ahora mutando hacia la domesticación, la flojera y el clientelismo.
Pienso que cada programa social debe ser monitoreado en sus resultados, en sus objetivos, en su real capacidad de impulsar el desarrollo personal, eso sin duda implica responsabilidad y tal vez coraje, pero si se hace en forma técnica, con buena intención, algún día esas personas que necesitan la ayuda del Estado podrán navegar por su cuenta y ayudar a otros, en caso contrario, el populismo será nuestro norte, allí no hay límites, todo se transforma en una gigantesca borrachera.
miércoles, 4 de abril de 2012
CREDIBILIDAD Y DESCONFIANZAS
Hace unas horas falleció en Santiago un funcionario de Carabineros luego de un confuso incidente con funcionarios PDI, al parecer el asunto ocurrió porque los detectives no creyeron que los ocupantes de un auto sospechosamente estacionado eran carabineros de civil, y los carabineros no creyeron que quienes los revisaban eran también policías.
La credibilidad es una de esas virtudes que se extingue en Chile y veces se tiene la sensación que ya no queda nada, que se ha esfumado o bien quizás nunca existió, nadie le cree a los políticos que parece están - no en la cúpula de una estadística negativa como a veces o grafican los medios – sino en el fondo del hoyo de la pérdida de credibilidad, las encuestas nos lo señalan una y otra vez, pero parece que tampoco le creemos al gobierno, a la iglesia, a la prensa , a la banca , a los funcionarios públicos, a las universidades etc. es decir, nos contamos cuentos unos y otros hasta el infinito y nadie parece creer lo que dice el otro.
¿Cómo nos manejamos en esta aparente crisis de credibilidad? , bueno por el eufemismo, por el camuflaje, es decir hacemos creer al otro que creemos lo que nos dice, pero el otro sabe también que no le creemos y a su vez no nos cree, se trata de un loop, una vuelta de retorica sin sentido.
La pérdida de credibilidad nos transforma en seres groseros, faltos de humanidad, una especie de animales, mitad payaso - mitad monos, y si esa población resulta en la mayoría, las expectativas de construcción de una mejor sociedad se esfuman dejándonos la sensación de estar atrapados en la miseria humana.

La pérdida de credibilidad tiene su fundamento en la mentira, y si bien la desconfianza es una compañera que debemos invitar a todos los eventos como nos recomienda Demóstenes, es la verdad de los hechos, la verdad en los sentimientos y la verdad en las intenciones que derriban la desconfianza, así, el camino a seguir es un camino de transparencias en el andar, sin velos ni ropajes que oculten las verdaderas intenciones, esta es una tarea pendiente en nuestra sociedad.
Creo en las reservas morales, en aquellas personas que son dignas de credibilidad a toda prueba y podría ser que estén aquí y sencillamente no las vemos, probablemente porque el humo nauseabundo de la falta de credibilidad nos ciega, por lo tanto hay que esperar que con su actitud vayan limpiando el aire y nos permitan soñar con una sociedad mejor.
La credibilidad es una de esas virtudes que se extingue en Chile y veces se tiene la sensación que ya no queda nada, que se ha esfumado o bien quizás nunca existió, nadie le cree a los políticos que parece están - no en la cúpula de una estadística negativa como a veces o grafican los medios – sino en el fondo del hoyo de la pérdida de credibilidad, las encuestas nos lo señalan una y otra vez, pero parece que tampoco le creemos al gobierno, a la iglesia, a la prensa , a la banca , a los funcionarios públicos, a las universidades etc. es decir, nos contamos cuentos unos y otros hasta el infinito y nadie parece creer lo que dice el otro.
¿Cómo nos manejamos en esta aparente crisis de credibilidad? , bueno por el eufemismo, por el camuflaje, es decir hacemos creer al otro que creemos lo que nos dice, pero el otro sabe también que no le creemos y a su vez no nos cree, se trata de un loop, una vuelta de retorica sin sentido.
La pérdida de credibilidad nos transforma en seres groseros, faltos de humanidad, una especie de animales, mitad payaso - mitad monos, y si esa población resulta en la mayoría, las expectativas de construcción de una mejor sociedad se esfuman dejándonos la sensación de estar atrapados en la miseria humana.

La pérdida de credibilidad tiene su fundamento en la mentira, y si bien la desconfianza es una compañera que debemos invitar a todos los eventos como nos recomienda Demóstenes, es la verdad de los hechos, la verdad en los sentimientos y la verdad en las intenciones que derriban la desconfianza, así, el camino a seguir es un camino de transparencias en el andar, sin velos ni ropajes que oculten las verdaderas intenciones, esta es una tarea pendiente en nuestra sociedad.
Creo en las reservas morales, en aquellas personas que son dignas de credibilidad a toda prueba y podría ser que estén aquí y sencillamente no las vemos, probablemente porque el humo nauseabundo de la falta de credibilidad nos ciega, por lo tanto hay que esperar que con su actitud vayan limpiando el aire y nos permitan soñar con una sociedad mejor.
lunes, 26 de marzo de 2012
DESTAPANDO OLLAS
Hace unos días salió un reportaje en un canal de televisión sobre la industria del pan, específicamente se mostró la producción de materias primas en una industria capitalina. El reportaje tenía ese característico tono amarillista de la televisión, algo parecido a los programas de Don Francisco, en que una situación “freak” es mostrada una y mil veces buscando el impacto emocional del que mira, y claro, lo consigue.
Una “industria “panificadora y productora de grasas y mantecas mostraba sin querer a las cámaras ocultas toda sus miserias, todas sus cochinadas en un medioambiente podrido, lleno de gusanos y olores nauseabundos donde a ratos pareciera que nos encontramos en el mundo medieval, es decir a casi 700 años de distancia en el pasado.
Me parece muy bien que cada cierto tiempo los canales de televisión dejen un poco de espacio entre los realities y la farándula para mostrar algo de este Chile nuestro en toda su dimensión “intestina”, esta actitud nos permiten mirar un collage de situaciones que no vemos desde la calle aunque intuimos que así son, y que retratan una sociedad bastante enferma.
Destapar ollas por medio de reportajes podría ser una secuencia que durara años, todos los días se podrían destapar ollas, algunas tan groseras y delictuales como la Polar, o discriminadoras como las tasas de los bancos, o tan encubiertas como el caso de las licencias médicas, solo basta que el director de noticias del canal enfoque el objetivo y ya está.
No solo los canales de televisión han dejado al descubierto la podredumbre que yace en los intestinos de nuestra sociedad, también lo han hecho algunos escritores valientes que se atreven a mostrar la corruptela, el nepotismo, el tráfico de influencia y tantas otras prácticas ocultas pero que dan dividendos a grupos de individuos en perjuicio de las mayorías.
Los bancos, las Isapres, Dicom, las clínicas, el retail , los supermercados y tantos otros sectores nunca han estado del lado de pobre Juan Verdejo, aquel mítico personaje que nos representa a todos, el chileno “chileno”, el que no tiene santos en la corte, el que sufre en carne propia los abusos que se cometen día a día por tanto personaje siniestro. El que alguien haya decido destapar una olla de la industria panadera deja en evidencia que además de padecer los rigores de las injusticias y los abusos, también se le ataca a los chilenos por la guatita.

La cuestión alimenticia es compleja y ciertamente hay una cantidad de productos infectos que no deberían estar en las consolas de los supermercados ni en los negocios de barrios, recuerdo hace ya unos años un seminario donde se denunciaba el aceite con acido erucico, los pollos con hormonas, los jugos con venenos,... y tantos otros “productos industrializados”, pediría que al menos expulsemos del país al “amarillo crepúsculo” . Pero esa es una parte del problema, la otra es que se requiere una buena dotación de fiscalizadores, la televisión mostró con lujos de detalles que no nos podemos confiar ni del panadero, qué decir del que nos vende el pescado.
Parece que hay poco interés en los organismos del Estado por el tema alimenticio, o tal pensamos que estamos vacunados contra la inmundicia. La reacción por desmontar la sucia práctica en la fabricación de panes y mantecas - considerando que hablamos de un producto de de primerísima necesidad – fue bastante tibia, la única reacción de la autoridad fue el cierre temporal de la fábrica, (que al otro día estaba trabajando) hasta que esta esté “limpia”. En otro lugar algo más preocupados por sus ciudadanos la cerrarían para siempre y al cochino lo meterían preso, ciertamente no hay preocupación por la salud del “ordinary people" , o sea Ud. y yo.
Metiendo los terremotos y tsunamis en este mismo saco, a veces no me explico cómo sobrevivimos en este medioambiente, parece ser que "alguien" nos tiene compasión y nos regala una cuota extra de resistencia.
Una “industria “panificadora y productora de grasas y mantecas mostraba sin querer a las cámaras ocultas toda sus miserias, todas sus cochinadas en un medioambiente podrido, lleno de gusanos y olores nauseabundos donde a ratos pareciera que nos encontramos en el mundo medieval, es decir a casi 700 años de distancia en el pasado.
Me parece muy bien que cada cierto tiempo los canales de televisión dejen un poco de espacio entre los realities y la farándula para mostrar algo de este Chile nuestro en toda su dimensión “intestina”, esta actitud nos permiten mirar un collage de situaciones que no vemos desde la calle aunque intuimos que así son, y que retratan una sociedad bastante enferma.
Destapar ollas por medio de reportajes podría ser una secuencia que durara años, todos los días se podrían destapar ollas, algunas tan groseras y delictuales como la Polar, o discriminadoras como las tasas de los bancos, o tan encubiertas como el caso de las licencias médicas, solo basta que el director de noticias del canal enfoque el objetivo y ya está.
No solo los canales de televisión han dejado al descubierto la podredumbre que yace en los intestinos de nuestra sociedad, también lo han hecho algunos escritores valientes que se atreven a mostrar la corruptela, el nepotismo, el tráfico de influencia y tantas otras prácticas ocultas pero que dan dividendos a grupos de individuos en perjuicio de las mayorías.
Los bancos, las Isapres, Dicom, las clínicas, el retail , los supermercados y tantos otros sectores nunca han estado del lado de pobre Juan Verdejo, aquel mítico personaje que nos representa a todos, el chileno “chileno”, el que no tiene santos en la corte, el que sufre en carne propia los abusos que se cometen día a día por tanto personaje siniestro. El que alguien haya decido destapar una olla de la industria panadera deja en evidencia que además de padecer los rigores de las injusticias y los abusos, también se le ataca a los chilenos por la guatita.

La cuestión alimenticia es compleja y ciertamente hay una cantidad de productos infectos que no deberían estar en las consolas de los supermercados ni en los negocios de barrios, recuerdo hace ya unos años un seminario donde se denunciaba el aceite con acido erucico, los pollos con hormonas, los jugos con venenos,... y tantos otros “productos industrializados”, pediría que al menos expulsemos del país al “amarillo crepúsculo” . Pero esa es una parte del problema, la otra es que se requiere una buena dotación de fiscalizadores, la televisión mostró con lujos de detalles que no nos podemos confiar ni del panadero, qué decir del que nos vende el pescado.
Parece que hay poco interés en los organismos del Estado por el tema alimenticio, o tal pensamos que estamos vacunados contra la inmundicia. La reacción por desmontar la sucia práctica en la fabricación de panes y mantecas - considerando que hablamos de un producto de de primerísima necesidad – fue bastante tibia, la única reacción de la autoridad fue el cierre temporal de la fábrica, (que al otro día estaba trabajando) hasta que esta esté “limpia”. En otro lugar algo más preocupados por sus ciudadanos la cerrarían para siempre y al cochino lo meterían preso, ciertamente no hay preocupación por la salud del “ordinary people" , o sea Ud. y yo.
Metiendo los terremotos y tsunamis en este mismo saco, a veces no me explico cómo sobrevivimos en este medioambiente, parece ser que "alguien" nos tiene compasión y nos regala una cuota extra de resistencia.
jueves, 9 de febrero de 2012
INCERTIDUMBRES
Hace unos días unos queridos amigos fueron despedidos del trabajo, al saber la noticia tan repentina de su exoneración, sentí una suerte de garrotazo y pensé en mi interior, que feo se pone el mundo, ¿qué realidades se están construyendo para el día de mañana, que otros imprevistos hay en el caminar de todos nosotros?. Las incertezas, las incertidumbres son el pan nuestro de cada día y hasta el dormir se ha puesto inseguro.
A veces no sé si las leyes que nos rigen son producto de conocer las conductas humanas o si estas generan esas conductas, me pasa lo mismo con las encuestas, no sé si la información que arrojan refleja la realidad de lo que pensamos o al revés, generan esa realidad, respecto a la televisión no tengo duda alguna la televisión construye la realidad que documenta, digo esto porque a raíz de una figura legal “necesidades de la empresa”, un artículo de una ley, se construye una realidad que es justamente esa, necesidades de la empresa.
El fondo del asunto es la incertidumbre, no hay en nuestro derrotero caminos seguros que seguir y tener la tan anhelada seguridad no es una posibilidad, me parece que a todos nos pasa en estos tiempos que en ninguno de los múltiples ámbitos en que nos movemos encontramos terreno sólido, es más, en ninguno de los emprendimientos que hacemos podemos apostar por el minuto siguiente, la incertidumbre en parte de nuestro medioambiente y toda mitigación es sólo eso, un intento, a veces algo infantil de ocultar su existencia.
Hemos construido como sociedad leyes, códigos, derechos y protecciones de toda índole para darnos esa sensación de seguridad, ese asidero que nos permita mantenernos protegidos pero en el camino hemos construido más espuma y más incertidumbre, el caso más absurdo en esa dirección son los mismo seguros, los intangibles que se venden en el mercado y que sugieren que quien los compra queda “cubierto” contra el mal que acaba de anotar en la ficha, ese trato me sugiere que detrás de todo eso hay un acto de genuina comedia de absurdos acompañado de unos rellenos de espuma.

foto tomada http://www.1forex1.com
Las noticias internacionales nos cuentan día a día de los entramados que se caen, algunos que pensamos eran muy sólidos y que sostenían a sociedades superiores que parecía habían llegado a cierto nivel de solvencia y estabilidad, sin embargo esas estructuras hoy crujen y se caen, mostrándonos que todas las fundaciones humanas son en realidad ilusiones, las sociedades avanzadas también se empobrecen y caen a peldaños más bajos por unas cuantas variables que muestras que la incertidumbre no sólo nos afecta como individuos, sino que también como colectivos sociales, como sociedades y finalmente como civilización.
Tengo la sensación que la enajenación mental nos persigue con cierto disimulo en estas circunstancias, al fin y al cabo esa puede ser una puerta de escape a esta realidad y sus complejidades, los informes médicos así lo demuestran, las tasa de problemas mentales en sociedades como la chilena son bastante altas y no todo el fenómeno está registrado en sus índices, ciertamente cuesta mantener la cordura cuando se está encerrado en el manicomio y todos gritan sus angustias.
Al fin, lo que podemos intentar hacer ante este tenebroso panorama es dar “algo” de certezas a nuestro entorno, porque en parte somos nosotros mismos los que afanosamente construimos las incertidumbre de otros, Sartre lo decía, “el infierno son los otros”, pero nosotros somos los “otros” de los otros, una justificación humana podría ser atenuar la angustia, la angustia la llevamos todos en estas circunstancias como la carga más pesada que levantamos a diario, una suerte de bolsa de ladrillos que nos impide ser felices, pero si esta en nuestra manos entregar “algo” de certidumbre a este mundo nuestro, bienvenida sea.
A veces no sé si las leyes que nos rigen son producto de conocer las conductas humanas o si estas generan esas conductas, me pasa lo mismo con las encuestas, no sé si la información que arrojan refleja la realidad de lo que pensamos o al revés, generan esa realidad, respecto a la televisión no tengo duda alguna la televisión construye la realidad que documenta, digo esto porque a raíz de una figura legal “necesidades de la empresa”, un artículo de una ley, se construye una realidad que es justamente esa, necesidades de la empresa.
El fondo del asunto es la incertidumbre, no hay en nuestro derrotero caminos seguros que seguir y tener la tan anhelada seguridad no es una posibilidad, me parece que a todos nos pasa en estos tiempos que en ninguno de los múltiples ámbitos en que nos movemos encontramos terreno sólido, es más, en ninguno de los emprendimientos que hacemos podemos apostar por el minuto siguiente, la incertidumbre en parte de nuestro medioambiente y toda mitigación es sólo eso, un intento, a veces algo infantil de ocultar su existencia.
Hemos construido como sociedad leyes, códigos, derechos y protecciones de toda índole para darnos esa sensación de seguridad, ese asidero que nos permita mantenernos protegidos pero en el camino hemos construido más espuma y más incertidumbre, el caso más absurdo en esa dirección son los mismo seguros, los intangibles que se venden en el mercado y que sugieren que quien los compra queda “cubierto” contra el mal que acaba de anotar en la ficha, ese trato me sugiere que detrás de todo eso hay un acto de genuina comedia de absurdos acompañado de unos rellenos de espuma.

foto tomada http://www.1forex1.com
Las noticias internacionales nos cuentan día a día de los entramados que se caen, algunos que pensamos eran muy sólidos y que sostenían a sociedades superiores que parecía habían llegado a cierto nivel de solvencia y estabilidad, sin embargo esas estructuras hoy crujen y se caen, mostrándonos que todas las fundaciones humanas son en realidad ilusiones, las sociedades avanzadas también se empobrecen y caen a peldaños más bajos por unas cuantas variables que muestras que la incertidumbre no sólo nos afecta como individuos, sino que también como colectivos sociales, como sociedades y finalmente como civilización.
Tengo la sensación que la enajenación mental nos persigue con cierto disimulo en estas circunstancias, al fin y al cabo esa puede ser una puerta de escape a esta realidad y sus complejidades, los informes médicos así lo demuestran, las tasa de problemas mentales en sociedades como la chilena son bastante altas y no todo el fenómeno está registrado en sus índices, ciertamente cuesta mantener la cordura cuando se está encerrado en el manicomio y todos gritan sus angustias.
Al fin, lo que podemos intentar hacer ante este tenebroso panorama es dar “algo” de certezas a nuestro entorno, porque en parte somos nosotros mismos los que afanosamente construimos las incertidumbre de otros, Sartre lo decía, “el infierno son los otros”, pero nosotros somos los “otros” de los otros, una justificación humana podría ser atenuar la angustia, la angustia la llevamos todos en estas circunstancias como la carga más pesada que levantamos a diario, una suerte de bolsa de ladrillos que nos impide ser felices, pero si esta en nuestra manos entregar “algo” de certidumbre a este mundo nuestro, bienvenida sea.
jueves, 22 de diciembre de 2011
CHAMULLOS FORMALES
Se ha sabido en estos días que al menos el Gobierno Regional del Bio Bio ha tenido problemas para gastar el presupuesto aprobado para la región, es decir, sobra plata en la caja fiscal o aún no tiene destino claro, probablemente entre otras explicaciones, la solución a este problema pasa por meter mano al complejo sistema de postulación a fondos públicos.
No sé en cuantos países se puede dar esta paradoja, hay plata y no se ha podido gastar, ¡pásenmela a mí! podría decir cualquier hijo de vecino incluyéndome, me la gastaría muy rápido y sería un placer para mi otro yo, el materialista. El asunto es que los flujos están estancados y no es primera vez que ocurre, parece ser que el asunto tiende a ser algo normal.

Dinero, dinero http://asrael-elblog.blogspot.com
Mi enfoque sobre este tema, conociendo en parte importante como funciona, es que estamos entrampados en chamullos formales, chamullos que dan trabajo a cientos de burócratas que escriben y escriben formularios y hacen todo tipo de argumentaciones, aún de la más chata obviedad para luego entrar en un complejo sistema de evaluación donde otro ejercito de burócratas revisa si las obviedades son verdaderas o se cazan la cola, se trata de un juego de tenis de escritorio, te devuelvo tus papeles porque le falta el titulo al cuadro 5.000 y tú me lo devuelves nuevamente afirmando que el cuadro 5000 era parte del cuadro 4999.
En realidad somos maestros de la burocracia, no sé cuantos conceptos de la “alta” evaluación de proyectos andan dando vuelta por ahí, VAN, TIR, VAC, PUM..., no sólo el fenómeno lo encontramos en los fondos concursables para la inversión pública, también para los fondos concursables de proyectos de investigación, y vaya uno a saber en qué otros ámbitos del intricado proceso del gasto fiscal. Cada cierto tiempo un nuevo formulario aparece para hacer más penoso el llegar a presentar un proyecto, amén de la proliferación de consultoras “especializadas” en llenar formularios y que me imagino deben gastar mucha tinta y tener una maestría en el “copy and paste” .
Se trata de la construcción de una gigantesca espuma, a veces para decir que faltan algunos asientos en una plaza pública hay que partir con la historia de la comuna, la componente de personas de la tercera edad según el género porque si no rebota, la cantidad de lluvia caída y las expectativas de exportación de madera.
Pero el fenómeno amenaza con crecer en forma exponencial, en el nuevo Ministerio de Desarrollo Social un grupo de iluminados burócratas deben estar en pleno diseño de formularios y pautas de llenado con ditirámbicas definiciones para decir de otra forma todo lo que sabemos, e introduciendo de paso otro grupo de conceptos de “alta" evaluación.
Lo curioso del asunto es que el “queque” lo cortan los políticos, es decir un grupo de personas designadas por sus tiendas para sancionar el sudoroso trabajo de muchos funcionarios de la burocracia. Podríamos suponer que existen algunos realmente impactados por la información que está en sus manos, pero lo más probable es que las decisiones se basan más en la “tincada” o la presión de sus sectores que la retorica espumosa de la evaluación contenidas en los formularios y anexos.
Es cierto que se necesitan informes de peso para tomar algunas decisiones, pero basta mirar el comportamiento del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental para sospechar que las decisiones se toman pesando las hojas de los informes y siempre mirando que opina su lado político.
“Chamullar, chamullar que el mundo se va a acabar” puede ser la consigna en todo este asunto, y claro, también da plata, porque se requiere toda una preparación para llenar formularios, por lo tanto hay seminarios, cursitos, jornadas, charlas con café, galletitas y cositas ricas, todo por la patria, todo por el buen destino de los pocos pesos que serán repartidos.
Quiero pensar que hay soluciones alternativas, más ejecutivas, más directas, al menos para los proyectos más pequeños, los de baja inversión, quisiera pensar en exposiciones rápidas ante jurados ilustrados y con conocimientos del territorio, quienes diriman sobre unas presentaciones al hueso de unos cuantos minutos. Me parece que los problemas tienden a perder su realidad cuando se disfrazan de tanto indicador, cuadritos, fotos multicopiadas y explicaciones rebuscadas.
No sé en cuantos países se puede dar esta paradoja, hay plata y no se ha podido gastar, ¡pásenmela a mí! podría decir cualquier hijo de vecino incluyéndome, me la gastaría muy rápido y sería un placer para mi otro yo, el materialista. El asunto es que los flujos están estancados y no es primera vez que ocurre, parece ser que el asunto tiende a ser algo normal.

Dinero, dinero http://asrael-elblog.blogspot.com
Mi enfoque sobre este tema, conociendo en parte importante como funciona, es que estamos entrampados en chamullos formales, chamullos que dan trabajo a cientos de burócratas que escriben y escriben formularios y hacen todo tipo de argumentaciones, aún de la más chata obviedad para luego entrar en un complejo sistema de evaluación donde otro ejercito de burócratas revisa si las obviedades son verdaderas o se cazan la cola, se trata de un juego de tenis de escritorio, te devuelvo tus papeles porque le falta el titulo al cuadro 5.000 y tú me lo devuelves nuevamente afirmando que el cuadro 5000 era parte del cuadro 4999.
En realidad somos maestros de la burocracia, no sé cuantos conceptos de la “alta” evaluación de proyectos andan dando vuelta por ahí, VAN, TIR, VAC, PUM..., no sólo el fenómeno lo encontramos en los fondos concursables para la inversión pública, también para los fondos concursables de proyectos de investigación, y vaya uno a saber en qué otros ámbitos del intricado proceso del gasto fiscal. Cada cierto tiempo un nuevo formulario aparece para hacer más penoso el llegar a presentar un proyecto, amén de la proliferación de consultoras “especializadas” en llenar formularios y que me imagino deben gastar mucha tinta y tener una maestría en el “copy and paste” .
Se trata de la construcción de una gigantesca espuma, a veces para decir que faltan algunos asientos en una plaza pública hay que partir con la historia de la comuna, la componente de personas de la tercera edad según el género porque si no rebota, la cantidad de lluvia caída y las expectativas de exportación de madera.
Pero el fenómeno amenaza con crecer en forma exponencial, en el nuevo Ministerio de Desarrollo Social un grupo de iluminados burócratas deben estar en pleno diseño de formularios y pautas de llenado con ditirámbicas definiciones para decir de otra forma todo lo que sabemos, e introduciendo de paso otro grupo de conceptos de “alta" evaluación.
Lo curioso del asunto es que el “queque” lo cortan los políticos, es decir un grupo de personas designadas por sus tiendas para sancionar el sudoroso trabajo de muchos funcionarios de la burocracia. Podríamos suponer que existen algunos realmente impactados por la información que está en sus manos, pero lo más probable es que las decisiones se basan más en la “tincada” o la presión de sus sectores que la retorica espumosa de la evaluación contenidas en los formularios y anexos.
Es cierto que se necesitan informes de peso para tomar algunas decisiones, pero basta mirar el comportamiento del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental para sospechar que las decisiones se toman pesando las hojas de los informes y siempre mirando que opina su lado político.
“Chamullar, chamullar que el mundo se va a acabar” puede ser la consigna en todo este asunto, y claro, también da plata, porque se requiere toda una preparación para llenar formularios, por lo tanto hay seminarios, cursitos, jornadas, charlas con café, galletitas y cositas ricas, todo por la patria, todo por el buen destino de los pocos pesos que serán repartidos.
Quiero pensar que hay soluciones alternativas, más ejecutivas, más directas, al menos para los proyectos más pequeños, los de baja inversión, quisiera pensar en exposiciones rápidas ante jurados ilustrados y con conocimientos del territorio, quienes diriman sobre unas presentaciones al hueso de unos cuantos minutos. Me parece que los problemas tienden a perder su realidad cuando se disfrazan de tanto indicador, cuadritos, fotos multicopiadas y explicaciones rebuscadas.
viernes, 16 de diciembre de 2011
PROYECTOS DE VIDA
Probablemente todos recordamos las imágenes vívidas o por televisión de lo que fueron los saqueos multitudinarios posterior al terremoto del año 2010, familias completas mutaron desde su tranquilo vivir a una suerte de histeria colectiva, pareciera ser que el imperio de la ley había desaparecido, y el estado de derecho hubiera caído junto con los puentes y edificios.
Me recordó en todo momento las palabras del filosofo alemán Hegel, “.. le debemos la vida al Estado...”, parece ser que sin Estado nos volvemos a épocas primitivas y toda construcción valorica se derrumba. La pregunta que surge ante estos escenarios es ¿será esto así, estamos condenados a esta fatalidad?. El terremoto de Japón posterior me reivindicó la sociedad contemporánea, las personas se comportaron siguiendo sus ancestrales valores, primó la cordura, por lo tanto es una cuestión con tintes locales.
Después de las manifestaciones ciudadanas por una educación de mejor calidad y con mayor posibilidad de acceso para todos, y que comparto en gran parte de su planteo inicial, surgieron, o mejor dicho se acoplaron durante todo el largo periodo que duraron, verdaderas hordas destructoras sin ninguna limitante que se les opusiera o al menos aplacase en parte su energía destructora. La situación se repite una y otra vez al final de toda celebración pública sea cual sea el origen de esta, la destrucción y la violencia se materializan como por arte de magia y el balance posterior es penoso.
Sin embargo lo que me llama más la atención de todo esto es la opinión de las personas afectadas, así como los testigos ocasionales, en general no hay reacciones violentas o de fuerte condena, es más bien una resignación del tipo, “...bueno es parte del circo..., es nuestra realidad....”, y el fenómeno podría tender a perpetuarse porque pareciera asumirse como parte del ser nacional, una suerte de falla de origen que no tiene vuelta atrás.
Fotografia de destrozos tomada de www.soychile.cl
Tener sociedades sumisas por el miedo y las represalias tampoco parece ser un norte a seguir, hay sociedades firmemente controladas hoy en el mundo, pero la historia demuestra que no hay muro que no caiga, no hay bota que no sea juzgada, no hay miedo que no sea disuelto en la nada, todo es dinámico, todo es cambiante, la sumisión social es una aberración en estos tiempos y la libertad se encarga de mantener siempre viva su llama aún en los peores momentos, en el peor de los calabozos.
Entonces ¿ cómo es posible aquietar la masa destructora, la masa sin valores que pulula en cada evento masivo esperando agazapada para poder generar daño?, o peor aún, ¿ es posible asegurar comportamientos sociales normales, civilizados y controlados cuando se apaga la luz?.
Es sabido que los valores provenientes de las religiones por revelación divina se caen a pedazos en nuestras sociedades, la existencia de castigos eternos provocan hoy más dudas que miedo y las autoridades religiosas son cada vez más duramente cuestionadas por sus comportamientos privados. ¿ Estaremos en un callejón sin salida?.
Esta situación no es nueva en nuestra sociedad ni en otras, y la historia también tiene mucho que decir de estos conflictos, por eso me parece que son estados remontables y se pueden revertir, y al parecer el antídoto es hacer que la vida en libertad sea también una vida de responsabilidades.
La libertad exige sacrificios, no es gratis, exige responsabilidades y privaciones, exige una tremenda cuota de compromiso personal y colectivo, y es aquí donde creo que fallamos cuando construimos nuestra sociedad. Los compromisos personales y colectivos de autoconstruirse , de hacerse , de perfilarse y ayudar a ser mejores son eludidos por muchos, así, la característica más definitoria o que da perfil a muchas de nuestras angustias sociales es la falta o la carencia total de proyectos de vida, se trata de la falta de una dirección o visión de nuestra propia y corta existencia, esto direcciona la vida hacia una pesadez, a una implacable idea de refugiarse en la inconsciencia o llevan a la mente a diseñar las más ácidas muestra de odio por el éxito ajeno, todo en conjunto viene a generar que la envidia, la rabia interna y hasta las bajas pasiones consuman el ser y de paso causen severos daños a la sociedad.
El primer insumo para construir un proyecto de vida es la libertad, no la libertad abstracta y absoluta que podría manejar el pensamiento filosófico, sino esa porción de libertad que se ha conquistado con mucho esfuerzo durante siglos y de la cual hoy gozamos al menos en occidente, otro insumo importante a mi modesto parecer es la autovaloración, el sentirse con pleno derecho al ser y a expresar sus potenciales en todos los contextos, el pensar que todo marco clasificatorio es pasajero mientras se camina hacia el objetivo que nos hemos planteado, y por lo tanto esos marcos no tienen porqué ser malos en sí, aún cuando podamos cambiarlos siempre para mejor. Un tercer insumo para este proyecto es la voluntad, si no existe o la modorra nos gana la partida, es muy difícil conseguir un buen proyecto. Finalmente agregaría la imaginación de algo mejor, la existencia de una visión positiva de una realidad nueva, un paisaje cálido donde queremos estar y dejar a nuestros hijos.
Chile puede hacer que todos sus hijos atesoren sus proyectos de vida, y que los vayan construyendo ladrillo a ladrillo, día a día con la seguridad de tener al final un proyecto de vida finamente terminado, acabando de paso con la miseria de la anarquía, la destrucción y el odio social, pero para ello se requieren oportunidades, espacios, comprensión, ayuda, dialogo y quizás cuantos otros buenos oficios, Chile puede, pero hay que recordar al final de toda esta retorica que Chile somos todos nosotros.
Me recordó en todo momento las palabras del filosofo alemán Hegel, “.. le debemos la vida al Estado...”, parece ser que sin Estado nos volvemos a épocas primitivas y toda construcción valorica se derrumba. La pregunta que surge ante estos escenarios es ¿será esto así, estamos condenados a esta fatalidad?. El terremoto de Japón posterior me reivindicó la sociedad contemporánea, las personas se comportaron siguiendo sus ancestrales valores, primó la cordura, por lo tanto es una cuestión con tintes locales.
Después de las manifestaciones ciudadanas por una educación de mejor calidad y con mayor posibilidad de acceso para todos, y que comparto en gran parte de su planteo inicial, surgieron, o mejor dicho se acoplaron durante todo el largo periodo que duraron, verdaderas hordas destructoras sin ninguna limitante que se les opusiera o al menos aplacase en parte su energía destructora. La situación se repite una y otra vez al final de toda celebración pública sea cual sea el origen de esta, la destrucción y la violencia se materializan como por arte de magia y el balance posterior es penoso.
Sin embargo lo que me llama más la atención de todo esto es la opinión de las personas afectadas, así como los testigos ocasionales, en general no hay reacciones violentas o de fuerte condena, es más bien una resignación del tipo, “...bueno es parte del circo..., es nuestra realidad....”, y el fenómeno podría tender a perpetuarse porque pareciera asumirse como parte del ser nacional, una suerte de falla de origen que no tiene vuelta atrás.
Fotografia de destrozos tomada de www.soychile.cl
Tener sociedades sumisas por el miedo y las represalias tampoco parece ser un norte a seguir, hay sociedades firmemente controladas hoy en el mundo, pero la historia demuestra que no hay muro que no caiga, no hay bota que no sea juzgada, no hay miedo que no sea disuelto en la nada, todo es dinámico, todo es cambiante, la sumisión social es una aberración en estos tiempos y la libertad se encarga de mantener siempre viva su llama aún en los peores momentos, en el peor de los calabozos.
Entonces ¿ cómo es posible aquietar la masa destructora, la masa sin valores que pulula en cada evento masivo esperando agazapada para poder generar daño?, o peor aún, ¿ es posible asegurar comportamientos sociales normales, civilizados y controlados cuando se apaga la luz?.
Es sabido que los valores provenientes de las religiones por revelación divina se caen a pedazos en nuestras sociedades, la existencia de castigos eternos provocan hoy más dudas que miedo y las autoridades religiosas son cada vez más duramente cuestionadas por sus comportamientos privados. ¿ Estaremos en un callejón sin salida?.
Esta situación no es nueva en nuestra sociedad ni en otras, y la historia también tiene mucho que decir de estos conflictos, por eso me parece que son estados remontables y se pueden revertir, y al parecer el antídoto es hacer que la vida en libertad sea también una vida de responsabilidades.
La libertad exige sacrificios, no es gratis, exige responsabilidades y privaciones, exige una tremenda cuota de compromiso personal y colectivo, y es aquí donde creo que fallamos cuando construimos nuestra sociedad. Los compromisos personales y colectivos de autoconstruirse , de hacerse , de perfilarse y ayudar a ser mejores son eludidos por muchos, así, la característica más definitoria o que da perfil a muchas de nuestras angustias sociales es la falta o la carencia total de proyectos de vida, se trata de la falta de una dirección o visión de nuestra propia y corta existencia, esto direcciona la vida hacia una pesadez, a una implacable idea de refugiarse en la inconsciencia o llevan a la mente a diseñar las más ácidas muestra de odio por el éxito ajeno, todo en conjunto viene a generar que la envidia, la rabia interna y hasta las bajas pasiones consuman el ser y de paso causen severos daños a la sociedad.
El primer insumo para construir un proyecto de vida es la libertad, no la libertad abstracta y absoluta que podría manejar el pensamiento filosófico, sino esa porción de libertad que se ha conquistado con mucho esfuerzo durante siglos y de la cual hoy gozamos al menos en occidente, otro insumo importante a mi modesto parecer es la autovaloración, el sentirse con pleno derecho al ser y a expresar sus potenciales en todos los contextos, el pensar que todo marco clasificatorio es pasajero mientras se camina hacia el objetivo que nos hemos planteado, y por lo tanto esos marcos no tienen porqué ser malos en sí, aún cuando podamos cambiarlos siempre para mejor. Un tercer insumo para este proyecto es la voluntad, si no existe o la modorra nos gana la partida, es muy difícil conseguir un buen proyecto. Finalmente agregaría la imaginación de algo mejor, la existencia de una visión positiva de una realidad nueva, un paisaje cálido donde queremos estar y dejar a nuestros hijos.
Chile puede hacer que todos sus hijos atesoren sus proyectos de vida, y que los vayan construyendo ladrillo a ladrillo, día a día con la seguridad de tener al final un proyecto de vida finamente terminado, acabando de paso con la miseria de la anarquía, la destrucción y el odio social, pero para ello se requieren oportunidades, espacios, comprensión, ayuda, dialogo y quizás cuantos otros buenos oficios, Chile puede, pero hay que recordar al final de toda esta retorica que Chile somos todos nosotros.
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