domingo, 6 de mayo de 2018

Frente a una hoja en blanco



imagen desde https://pixabay.com

Frente a una hoja en blanco y escuchando de fondo la estupenda versión de Carmen Mc Rae para “The Shadows of your smile” pienso tantas cosas sobre mi propia existencia y las circunstancias que me rodean, especialmente aquellas que no comprendo o siento algo fétidas, que no me queda más remedio que escribir algunas de ellas, esto es algo muy parecido a una catarsis.

Pienso por ejemplo que el tiempo sigue pasando para nosotros, seres “raros” en este planeta, así las cosas continuamos avanzando en la civilización, somos hoy más reconocidos por nosotros mismos como “ personas”, más individuos, tenemos más derechos y quizás nuestras vidas tengan algo más de valor que antiguamente, también somos individuos más y mejor informados por todo tipo de medios, sin embargo creo que no hemos podido eliminar la imbecilidad, el dejar de ser imbéciles, la imbecilidad se ha fortalecido tanto que está diezmando las filas, cada día veo más gente que cae rendida a sus encantos, que pasa a formar parte de esas huestes, yo en realidad no sé si también estoy infectado, algo de imbécil tengo que tener y me preocupa..

Intento buscar alguna figura histórica que me brinde cobijo intelectual entre sus pensamientos, entre las hojas de sus textos, en la lectura a veces aburrida de sus ideas, y lo que encuentro por cantidades industriales son caricaturas, figuras grotescamente dibujadas frente a las realidades complejas que percibo, sin embargo muchos adhieren a esos monigotes de trapo que se presentan como grandes propuestas, como el súmmum del avance humano. Unas buenas ideas de cambio podrían hacer la diferencia, pero tendremos que esperar, sospecho que las ideas de cambio verdaderas han sido suplantadas por otras que fueron construidas para meta-mundos propios, están basadas en realidades inventadas, el EGO se apropio del ente pensante y de sus trabajos.

Miro los conflictos políticos y me doy cuenta que no tienen solución, las gentes son diferentes, unos piensan en positivo y otros en negativo, así de sencillo, no hay posibilidad de entendimiento porque cada bando probablemente esta “seteado” desde su nacimiento, recuerdo haber leído que los genes son los responsables de entre el 30 y el 60% de nuestras actitudes sociales y políticas, ¡plop!, estamos formateados, condenados, no nos podemos poner de acuerdo, por lo tanto esas luchas continuarán y cada soldado tomará su lugar…mientras viva, y si hay reencarnación quizás le toque en la próxima estar en el lado contrario, esto tiene la apariencia de un juego macabro.

Otros de los puntos que intento alojar en mi pensamiento es el cuestionamiento sobre si hay o no espiritualidad, se trata de intentar saber si en este artefacto hecho de carne, huesos, tendones, sangre y un cuánto hay de fluidos y combinaciones orgánicas, física, químicas y eléctricas, hay otra dimensión, aunque sea un apéndice medio muerto, o un anexo sin mantención, y entonces me encuentro con una enorme cantidad de discursos de iluminados de todo tipo, algunos muy atendibles y unos pocos me hacen ¡click! , pero con decepción anoto en mi libreta que gran parte de esas “ayudas y auto-ayudas”, son solo una impresionante producción de espuma.

Finalmente y para no aburrir, me pregunto si pensar estas cosas tiene sentido, porque a veces tengo la sensación que soy como el pollo en la jaula, algún día mi destino se cumplirá y seré parte de la nada que sigue a la vida del pollo, excepto por supuesto de algún eructo de alguien que se lo comió como “Nuggets” .

viernes, 13 de abril de 2018

¿Por qué creamos ambientes urbanos tóxicos?



Para sintetizar en unas cuantas imágenes lo que es Chile hoy, el turista que nos visita captura en fotografías algunos lugares centrales de Santiago, principalmente partes de Santiago oriente, según sus propios comentarios la urbe ultra moderna latinoamericana muestra en esa porción de su paisaje urbano su pujanza, su desarrollo inmobiliario, su oferta de servicios, el cuidadoso manejo paisajista del espacio público y otros avances en redes y sistemas de transporte.

Sin embargo hay otro Santiago, a pesar que la llamada pobreza multidimensional en el área metropolitana del Gran Santiago borde un 20 %, probablemente un 60 % del área urbana metropolitana tienen un paisaje urbano muy diferente, ese paisaje urbano está construido en parte importante por viviendas de construcción pública y de autoconstrucción de bajo costo, son áreas densamente pobladas y carentes de parques, de espacios públicos de calidad y en algunos caso, como en aquellas comunas del sector sur, el color del paisaje urbano tiende al gris.

Es fácil advertir que hay una separación física entre los diferentes sectores socio-económicos en las ciudades nacionales, se trata de la segregación urbana, un concepto que tiene como soporte oculto la valorización del suelo urbano, y que informa donde el espacio urbano y las cosas tienen valor y donde no, eso se traduce en un mapa conceptual para el inversionista y para el desarrollador inmobiliario, así las cosas, y aunque bastante lamentable pero realista en la sociedad en que vivimos, se vive en el lugar que se puede costear, y aquellos de menores recursos, los muchos, dan forma al paisaje dominante en la ciudad, y en ese paisaje dominante la vivienda social es su grano base, su esencia, es el sello de la ayuda del estado para el habitar familiar.

Se sabe por la historia - y con el mérito de ser muy temprano en la vida republicana, (la Ley de habitaciones obreras en Chile es de 1906)- que el estado de Chile se ha preocupado de generar vivienda para los sectores de bajos ingresos, es una ayuda que es una tradición, ello ha significado ir mejorando paulatinamente las condiciones de higiene y de hábitat para muchos compatriotas que de otro modo, vivirían en condiciones muy precarias.

El esfuerzo estatal es meritorio, las metas también lo son, lo mismo que la continuidad de los programas y aún los esfuerzos que cada familia involucrada en los sucesivos programas de vivienda, lo que no lo es, es la falta de programas pilotos, de innovación y aún de puesta en marcha de programas que tomen en consideración los muchos estudios sobre la vivienda social y sus problemas, y se aplique un giro de timón, en pocas palabras, se echa de menos una evolución más enérgica.

Por muchos años se ha preferido el camino cuantitativo, es decir hacer más viviendas, pero la parte cualitativa ha quedado quizás en los deseos de muchos arquitectos e investigadores, el problema es que durante la ejecución de los programas de vivienda, digamos desde los últimos 60 años, se han generado en el país extensas zonas urbanas con ambientes tóxicos, partes de ciudad en que la monotonía del paisaje, la homogeneidad del segmento social que allí habita, la falta de equipamiento, la calidad de la infraestructura, la carencia de espacio público y la fabricación seriada de viviendas de muy baja calidad y poca superficie, ha derivado en zonas conflictivas, unas áreas complejas desde todos los enfoques.

Quizás si esto fuera el actuar del aparato público por un tiempo especifico, hoy estaríamos pensando en cómo revertir esos resultados, interviniendo, demoliendo, quizás densificando y mejorando al recuperar ciudad, pero lo que vemos en las ciudades es que se sigue construyendo más de lo mismo, se está aumentando la superficie urbana con la misma receta.

Si se actuara con pragmatismo, al menos se podrían considerar abordar algunas recomendaciones, en primer lugar la prefabricación de estructuras y sistemas adecuados para la vivienda colectiva, además de una variedad de tipos de cerramientos y definiciones cualitativas del espacio arquitectónico, para ello es necesario incentivar , desarrollar o comprar tecnologías, se trata de ocupar la capacidad técnica que tenemos y las materias primas con que contamos, si esto fuera posible, los costos unitarios bajarían y quizás podríamos ser potencia exportadora hacia nuestro vecinos que tienen los mismos problemas en vivienda de bajo costo, en segundo lugar me parece que esta la situación urbana, en realidad una vivienda es solo una parte del problema, es el medioambiente que se construye el verdadero problema, si esto se abordara con mínima racionalidad y aplicando todos los conocimientos que hoy tenemos sobre medioambientes urbanos sanos, entre ellos el de la ciudad compacta, los resultados debería mejorar y también las estadísticas asociadas, un tercer aspecto es la movilidad, esto implica estudiar, innovar y dotar de medios que permitan a las personas moverse dentro de un abanico de posibilidades.

También se podría explorar con decisión el mejorar la condición del hábitat familiar posibilitando la migración de los grupos familiares a otros contextos urbanos mejores, pienso que la idea de la “casa propia” es nefasta, ese slogan aplicado a rajatabla ancló a miles de chilenos a ambientes tóxicos y muchos han pagado con la vida de sus hijos esa relación, no hay escape posible, se ha obligado a vivir en esos contextos sin importar los méritos que se tengan.

El desafío es enorme, se trata de romper la inercia que se arrastra por años, y consiste en cambiar una manera gastada de “hacer” y que deberíamos abordar con urgencia, en las condiciones actuales seguimos creando medioambientes tóxico y con el potencial de amplificar todo tipo de problemas sociales, partiendo de la ruptura del núcleo familiar, el hábitat de las actuales vivienda no es capaz de contener los diferentes intereses de los núcleos familiares y sus integrantes deben salir de la vivienda para no sofocarse, pero afuera no hay nada, no hay oferta que los espere, no hay lugares donde acudir.

Quizás haya que partir con experiencias piloto, con una estrategia nacional, pero hay que hacerlo, aunque deriven en fracasos, hay que hacerlo, y quizás con las experiencias obtenidas se puedan abordar nuevamente, la idea es recuperar esos contextos tóxicos y no crear otros, es hacer ciudad para todos, con la ayuda y las ideas de esos “todos”.

viernes, 30 de marzo de 2018

No tengo porque estar de acuerdo con lo que …


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Un destacado deportista nacional dijo alguna vez una sentencia para el bronce: “No tengo porque estar de acuerdo con lo que pienso”, parece a primera vista una equivocación, una idiotez, pero el caso es que al parecer esto puede ser cierto.

Tal vez lo que pasó en ese caso, es que fue una declaración conjunta, dos opiniones mentales en oposición se hicieron presentes, cada una dejó muy en claro que no estaba de acuerdo con la otra, y aunque es algo extraordinario, quizás sea un momento de lucidez.

Pensar algo es un asunto interno, ocurre en los vericuetos del cerebro, allí en lo más profundo de nuestros procesos mentales nacen los pensamientos y si no son expuesto de alguna manera hacia “afuera”, ahí se quedan, no es posible conocer el pensamiento de los otros a menos que lo expongan, ahora sí ocurre en esa exposición un “no estoy de acuerdo”, podría significar, si no estamos enloqueciendo al analizar la sentencia ni hemos fumado nada, que hay otra parte del pensamiento que levanta otro discurso en oposición, porque al final del día todo ocurre allí adentro, tiene la apariencia de una doble personalidad, y pienso que eso es lo que es, una doble personalidad.

“Vicios privados, públicas virtudes” es una película dirigida por Miklós Jancsó del año 1976, y esa idea es al parecer la resultante de este conflicto mental, una fachada hacia afuera, una que tiene mejor "performance" y "look", y otra realidad hacia adentro, lamentablemente por la evidencia que conocemos todos los días, esto resulta en una práctica rutinaria en muchos círculos sean estos importantes o no, en muchos contextos los discursos y cierta tendencia a pontificar se estrella luego con la evidencia de lo que conocemos , y que fue oculto por un tiempo.

Hace algunos días cayó otro gobernante latinoamericano que prometía una lucha frontal contra la corrupción, su discurso, esa parte de su pensamiento expuesto a todos era un noble pensamiento, pero en su mente surgió esa otra parte que no estaba de acuerdo con él, y sí, como en estos casos de oposición, estaba dispuesta a jugar el sucio juego de la corrupción.

Se ha visto a lo largo de los años que personas cuyo discurso en el púlpito era de respeto a la inocencia, de fuertes valores y de un dominio férreo de sus instintos animales - algo que suena un poco extraterrestre - pero que además mostraban una cálida protección y cuidado con los que de ellos dependían, pero tenían un oponente formidable en sus mentes, esa contraparte que no estaba de acuerdo se levantaba como una bestia furiosa y estaba ganando la controversia, en muchos casos hacía años, llevando finalmente a convertir ese desacuerdo en un asunto triste, bizarro.
¿Cuántas veces no estoy de acuerdo con lo que pienso?, preguntarse eso podría ser un síntoma severo que nos coloca de candidatos a una lobotomía, pero pienso que si ocurre hay que hacer urgente un proceso de sincronización, hay que intentar hacer vibrar la masa pensante en un mismo rango de frecuencia.

Cuando lo vemos de esta manera se puede entender muchos comportamientos del entorno, y que le ocurren a cualquier hijo de vecino como algo cotidiano y normal, gente que en un primer momento nos trata con una calidez tan grande que pensamos estar muy acogidos, muy a gusto, para luego ver cómo nos ignoran, no nos conocen, no ponen una pared de hielo, sin ser una eminencia en procesos mentales se puede evidencia al menos que en sus cerebros ganó el pensamiento que nunca nos quiso, aquel pensamiento que le importamos un carajo, ese jugador fue más hábil que el otro que sí nos tenía estima, es cruel, pero al parecer es así.

Quizás haya que reivindicar a aquel deportista nacional a quien han lapidado por sus dichos, en la reflexión se puede constatar que son muchas las circunstancias y situaciones en que se descubre que se hace algo contrario a lo que se piensa, no hay sincronía, esta se pierde por alguna razón que tendrá que ver cada uno, así las cosas, este es un texto para pensarlo y defenderlo de ese otro yo… que es muy hábil y le gusta ganar.

miércoles, 7 de marzo de 2018

¿Encasillado…yo?...


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A veces tengo la sensación que estoy conversando con ...¿un intolerante?, el dialogo se vuelve algo áspero, tenso y parece imposible salir de cierto pantano en que nos hemos metido, y aunque trato de aplicar buena onda, o al menos no alzar la voz, me doy cuenta que se nos sube la temperatura, en palabras de Juan Luis Guerra y los 440, se nos sube la “ bilirrubina”, pienso entonces que ello ocurre porque tal vez me han “encasillado”, así las cosas, también me cuestiono si la intolerancia es un fenómeno que viene desde allá hacia acá, o también va desde acá hacia allá.

“Intolerancia” implica dureza, rigidez para mantener ideas fijas , absolutas e inquebrantables sobre una situación en particular, la intolerancia se nos presenta en muchos escenarios y es causa de conflictos , algunas veces actuamos con inteligencia, asertividad y hasta somos afectivos para expresar nuestra contradicción, nuestra visión en contrario, pero a veces actuamos como animales y embestimos a otros sin la más mínima reflexión. Me parece muy claro que en el proceso mental que nos prepara para el ataque nos “formamos una opinión” de fulanito, lo “encasillamos” (¿y etiquetamos?), porque podemos ser tolerantes en muchos temas y no pasa nada, pero podemos ser muy intolerantes en otros y si, en ese caso pasan cosas.

Pienso sobre esto, y puedo estar equivocado que no somos seres planos ni en lo emocional, ni en lo valórico, ni en los afectos, no nos manejamos en piloto automático, siempre la acción y la reacción es en “caliente”, al fin de cuenta somos humanos, nos equivocamos, pero también podemos reconocer errores, entender la posición del otro… si quisiéramos.

Desde mi óptica, señalar una actitud intolerante es muchas veces necesario, salva en situaciones de abuso y quizás de las otras lacras que le siguen, y desde esa misma óptica, enfrentarla implica un trabajo de fineza intelectual, de argumentación y también de tacto, pero acusar o juzgar a otro de intolerante es un “loop” que no se acaba, es de sentido común que quien acusa de intolerante a otro, es porque es incapaz de tolerar la opinión de ese otro, es un intolerante, a su vez el acusado normalmente es también otro intolerante, lo dijo en el siglo pasado el filosofo español Jaime Balmes “ No es tolerante quien no tolera la intolerancia.”, pero también hay que tener cuidado, conocida nuestra tolerancia - aquella que alcanzamos o tratamos de alcanzar con bastante esfuerzo, educación y hasta por experiencias propias- algunas manos oscuras pueden aprovecharse de ella, de “nuestra nobleza” y usarnos para sus fines, feo decirlo, pero es otro riesgo en este mundillo complejo y llenos trampas en que nos movemos.

Lo que ha ocurrido con el paso del tiempo, al menos en occidente o en la parte que nos toca, es que hay quienes han aprendido a disimular la intolerancia, aunque es seguro que hay muchos otros más avanzados que han logrado controlarla, y quizás hasta haya algunos ascendidos que la han eliminado por completo, que han sido iluminados o es lo que creen, pienso que ello ha ocurrido en parte por temor a la sanción social, a la educación, a la cultura, a las búsquedas existenciales, o incluso a las leyes contra la intolerancia - que a mí me parecen más bien leyes mordaza, pero ese es otro cuento- y probablemente también porque hemos visto los resultado a que esta lleva cuando se deja suelta, sin bozal y sin cordel, la intolerancia mata.

Continuando la reflexión sobre este tema, pienso que es muy difícil mantener el equilibrio entre el derecho que todos tenemos a opinar y la presencia omnipresente de la intolerancia, si alguien se atreve a opinar y lo hace desde su sincera reflexión y no para la galería, siempre puede ser acusado de intolerante sobre ciertos tópicos, ser “encasillado”, sobre todo si toma partido por algo, así las cosas, siempre hay que ver el cuadro completo, a veces se escuchan personalidades de la política nacional dando clases magistrales sobre la tolerancia, sobre el espíritu tolerante, para luego caer en la descalificación brutal de un rival político, o ironizando con caricaturas llenas de prejuicios una situación que enfrenta a sus ideas, a su esquema de mundo, me parece sobre esto que la intolerancia a las ideas o ideales políticos debe ser la reina madre de todas las intolerancias, entonces nos podríamos preguntar ¿ en ese ambiente, donde todos están “encasillados” -porque ese es el “divertimento” rutinario- hay algún discurso sincero en contra de la intolerancia?.

Cuando el fenómeno de la intolerancia colectiva estalla tenemos problemas serios, cada quien se cree con el favor del cielo para terminar de una buena vez con los que han sido “encasillados”, con aquellos que nuestra intolerancia ha “marcado”, ¿qué podemos hacer entonces?, antes que nos sumemos a las hordas de energúmenos vociferantes y nos revelemos como engendros peligrosos, mutantes producto de la intolerancia, quizás conviene poner en práctica lo que los sabios siempre han recomendado, mantener la calma, “take it easy” , bajar el volumen de quienes son más intolerante que nosotros, controlar su voz en nuestra cabeza, o al menos no escucharlos, luego, pienso que hace bien respirar profundo y analizar datos.

Estimo que mucha de la intolerancia nace desde la realidad tergiversada, o algo más propio de nuestros tiempos y que se conoce como “realidad aumentada”, un concepto que nos muestra la realidad a través de dispositivos tecnológicos y no de nuestras propias experiencias sensoriales, del “face to face”, por el contrario, lo que actualmente pasa en las sociedades humanas se parece mucho a los antiguos aparatos propagandísticos de los “ismos” totalitarios, se nos muestran unas porciones de la realidad envasada y cargada de intencionalidad para que reaccionemos y “encasillemos” a fulanito, a un colectivo, a un pueblo, a una etnia, etc., suena a manejo de comando político, pero así es.

Finalmente, y recordando a un estimado Gurú de Internet, pienso que detrás de toda intolerancia está siempre el EGO, ese enano que nos comanda la cabeza y va dirigiendo nuestro actuar en modo “malvado”, así nos aleja de la ética, la moralidad, del verdadero humanismo y hasta de la sacralidad a que somos llamados, para conducirnos en cambio a la satisfacción de los instintos, normalmente los “bajos instintos”.


jueves, 22 de febrero de 2018

Creencia tuyas, creencias mías, creencias nuestras




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Observando algunos fenómenos sociales y sus movimientos internos en nuestro país, es interesante dar algunas vueltas a un concepto sugerente, en plural, las “creencias”.

Hoy en nuestro país se evidencian movimientos en las comunidades religiosas, muchas personas se están cambiando desde el catolicismo romano tradicional a las muchas denominaciones evangélicas , se ve en algunas poblaciones un aumento de los templos evangélicos y en las estadísticas alcanzan una fuerza política y de opinión considerable, es decir se cambia de casa pero se sigue siendo religioso, “creyente”, algo respetable por cierto, y a partir de ser testigo de esa transición de muchos ex - católicos desde un redil a otro, me surge una pregunta, ¿ otra vez nos estamos moviendo?.

Iniciemos con lo siguiente, a partir de mediados del siglo pasado y más cercano a los años 70, , muchos de las antiguas estructuras de ordenación de la sociedad, fundamentalmente las religiosas tradicionales cristianas comenzaron a perder miembros, (http://servicioskoinonia.org/relat/377.htm ), las nuevas generaciones expresaron un rechazo a los antiguos dogmas y mandatos supuestamente divinos, a las “creencias” de sus padres, para derivar a una actitud menos comprometida con la continuidad y más abierta a la búsqueda, a partir de ese periodo se abrió algo similar a un cajón de sastre que ya no se podía llenar con las respuestas anteriores, las únicas, indiscutibles y esencialmente verdaderas, es decir las respuestas sobre las cuales se construían las vidas y funcionaban las sociedades. Entre las causas se puede mencionar el aporte del pensamiento europeo de posguerra, la influencia del pensamiento místico indio, la desconfianza en la política, algunos puntos de apoyo en las ciencias y la tecnología, pero sobre todo a una comprensión más filosófica de la libertad.

Esto ocurría fundamentalmente en occidente, el resto del mundo era y sigue siendo muy religioso, muy “creyente”, estos movimientos de “liberación “ tampoco eran en todo occidente, fueron visibles sólo en aquellos países más proclives a tener una clase intelectual dominante y una fuerte alfabetización, no ocurría eso en toda Latinoamérica ni tampoco era muy incidente en todos los Estados Unidos, estábamos hablando de parte de Europa y las grandes urbes de las costas norteamericana..

Las ideas del amor libre, las experiencias extrasensoriales y los cuestionamientos existenciales que venían de la Europa del 68 rápidamente se expandieron por el mundo occidental , causando el avance de los movimientos “humanistas” en las sociedades, ellos eran portadores entre otros de cierto relativismo respecto a la “vieja” moralidad y de nuevas “creencias”, entre ellas, la de los supuestos aportes de los “estados alterados de conciencia”, tanto para alcanzar otros niveles de percepción de la realidad, como para ser mejor persona y construir mejores sociedades, es decir, más de lo mismo pero en otro formato.

Entonces ,cuando se vivía en cierta utopía cultural algo irresponsable y muy ligada a la “creencia” de la sensualidad y sensibilidad aumentada de los sentidos, apareció el “New Age”, basado en la supuesta “era astrológica de Acuario” se revivieron viejos mitos de por aquí y por allá, algunos proveniente de la antigua Europa, de oriente, de las culturas africanas y precolombinas, el “New Age” comenzó a dominar y a abarcar un amplio espectro de actividades , desde la música y la manera de vestir, hasta la comida, parece que era hora, nuevamente en occidente, de redescubrir algunas antiquísimas ideas sobre lo trascendente, lo oculto, los sincretismos y ponerlos en prácticas, estábamos pasando por un frenesí de “creencias” variopintas, y muchos adscribían a ellas.

Pero nuevamente las cosas empezaron a cambiar, a finales de los noventa junto con el aumento de los contactados por los “ovnis”, muchos fueron al cine a ver la película “Matrix” , una puesta en escena que marcó un antes y un después para los nuevos gurús de internet, quienes haciendo suyas las ideas del guión y vinculando en una relación bastante voluntarista acontecimientos científicos y pensamiento mágico, dieron forma a muchas teorías de la realidad, como la relación entre la mecánica cuántica con los fenómenos paranormales, o la revisión de antiguos secretos místicos a la luz del comportamiento de las partículas subatómicas, y entonces ,¡voilá!, la “creencia” en que “todos somos energías vibratorias manejadas por alguna mente maestra”, y que “el pensamiento genera realidad” se disparó, los suscritos a estas nuevas “creencias” suman y suman, respetables por cierto, no hay problema.

Como todo cambia tan rápido, ya terminando los noventa y cerca del fin del milenio, un inglés, David Icke, comenzó con las teorías de la conspiración a gran escala, entre otros con los reptilianos y la relación con las cabezas de los gobiernos mundiales , a las que le siguieron otros reviviendo antiguas explicaciones a la ancestral relación de dominio y sometimiento en los humanos, se agregó la tierra hueca, y la conspiración que denuncia que nos sacan del centro del universo con malignos propósitos, y por lo tanto se lucha por mantener una “creencia” antigua, la tierra plana, centro del universo...

El clímax en este paquete de “creencias” y de pensamiento mágico llega con la mitología sumeria, quien nos vino a tocar la puerta y a hacer prosélitos para las guerras de los dioses Enki y Enlil , hoy muchos creen a pie juntito que esa fue una verdad absoluta, lo mismo que la existencia de Nibiru, ese supuesto planeta que nos golpea cada 3600 años, en conjunto son ideas que se pasean en muchas librerías de la mano de Zecharia Sitchin y otros, el creyente en estos casos es una persona que piensa que detrás de toda la realidad que vivimos hay siniestros planes de desinformación, no lo sé, puede ser , pero…

En medio de todo estos, se encuentran aquellos que “creen” que no tienen pensamiento mágico o religioso, que son inmunes al fenómeno, algunos se organizan entorno a ciertas ideologías de marcada ritualidad y dogma, siguen a sus héroes míticos y saludan con reverencias a sus gurús y padres fundadores, sin duda ellos cumplen con el estándar, son creyentes y además religiosos, otros actúan en grupos que se asemejan mucho a los iniciáticos, son algo similar a un alter ego del fenómeno religioso, generan grupos que se reúnen en “ clubes de escépticos”, e intentan dar a entender que sólo aquella ´porción de la realidad que pasa por el método científico y las revistas de divulgación son la “verdad” , es decir, están atentos a los nuevos tótem, consecuentemente se “nutren” de las nuevas teorías y propuestas de explicación del cosmos, de la biología y de los comportamientos humanos, ellos en sí mismo no son científicos ni pueden verificar nada, pero han decidido depositar su “creencia “ en ellos. Un tercer grupo de los "inmunes", y que se dice “ateo” se conforma con lo que sale de la boca de sus ídolos, Daniel Dennett , un filosofo de las ciencias norteamericano es un “Star” y habla a modo de un gurú, lo mismo que un biólogo inglés, Richard Dawkins, un “Superstar “, quien se mofa de cualquier indicio de lo divino causando aullidos de felicidad y aplauso cerrado entre sus seguidores, es una persona que ha alcanzado el Nirvana en el sentido de comprensión de la realidad y sus intrincados fenómenos asociados, tiene claro que somos y a dónde iremos, a ninguna parte, sólo somos vehículos desechables de nuestro genes. Ellos son algunos de los nuevos iluminados y sus “creyentes” suman y suman en cada visita a las universidades.

Pienso que detrás de todo esto hay una necesidad de la cual no se puede escapar, las explicaciones que han generado los movimientos y el mismo avance científico en estos últimos cincuenta años no son más que un reflejo de lo que ha ocurrido en la historia humana, las convicciones profundas que se alcanzan con las religiones clásicas, con algunas ideas, con algunos iluminados, con vidas ejemplares, con la investigación y hasta con algunas explicaciones cibernéticas, nos permiten dar respuestas a cuestiones fundamentales y por lo tanto nos mantienen alejados del suicidio colectivo, la necesidad de poner en algún lugar la “fe”, hace que parte importante de nuestra vida gire en torno a “creencias” y/o sus muchos alter ego como la religión, y con ello aceptamos “verdades”, literatura sagrada, discursos, ritos, ídolos, y muy principalmente los mensajes de esperanza o desesperanza, aunque esto último me parece algo masoquista.

Al parecer todos necesitamos una suerte de anclaje a algo seguro que nos permita vivir tranquilos, así, compramos entre otros la idea de trascendencia, de vida después de la muerte, de mecánica cuántica, o que al menos los genes sobreviven como última apuesta , por lo tanto no importa si las explicaciones vienen desde la profundidad de la historia humana, del laboratorio, de una idea genial después de un café o de un nuevo sistema de clonación, sirve igual, como señalaba por ahí un autor “youtuber”, “necesitamos que alguien o algo nos salve, no importa qué, pero que nos salve”, en ese caso, creo que es imposible estar fuera de una “creencia”, cualquiera que esta sea.

jueves, 15 de febrero de 2018

…¡Sólo queremos justicia…!


https://prensa.resumen.cl

¡Cuántas veces he escuchado estas palabras en los últimos años!, en algunos casos por padres deshechos por el dolor , o de familiares, amigos o simplemente conocidos que piden con las manos apretadas y nudo en la garganta: justicia, justicia, todos queremos justicia ,pero ¿qué es eso?.

Isidora González, una joven mujer punk natural de Concepción fue asesinada y posteriormente descuartizada, su cuerpo apareció por partes y durante un tiempo fue un puzzle, gracias a que tenía un tatuaje fue identificada en un plazo razonable de tiempo, mientras se buscaba al asesino sus amigos hicieron algunas marchas exigiendo “justicia” para “La Dorito” como le llamaban, un buen día la policía dio con el supuesto asesino, su última pareja, Guillermo Atenas, sin embargo muchos quedamos ¡plop! cuando su abogado defensor , un profesional pagado por todos nosotros sacó un “as” bajo la manga, el asesino no podía ser juzgado por estar enfermo, con ello tenía licencia para matar… http://www.eldesconcierto.cl/2017/09/13/defensa-de-imputado-por-femicidio-de-isidora-gonzalez-no-esta-en-condiciones-de-ser-juzgado/.

Como este caso, han pasado muchos en estos últimos años, cuando se conocen a los presuntos criminales y la forma en que se han ejecutados los hechos, normalmente surge una defensa inteligente que derriba pruebas, descarta evidencias y logra desbaratar las acusaciones, entonces todo se entrampa, entramos a un estado en que no sabemos nada, el hilo se pierde, el caso se olvida y finalmente queda esa sensación que aquí no ha pasado nada.

En culturas antiguas el tema de aplicar justicia, sobre todo en casos criminales siempre fue una preocupación, conocemos las sentencias que exhibe el código de Hammurabi, también la exclamación fundamental de ¡justicia, justicia perseguirás! del mandamiento judío y el desarrollo de los romanos de su código penal, incluido en el derecho romano, “la justicia es la constante y perpetua voluntad de conceder a cada uno su derecho”, ello promovía el vivir en forma honesta y no hacer daños a otros. Siempre este tema ha sido una preocupación de los pueblos y las civilizaciones que nos han dominado, siempre se ha intentado buscar la mejor forma de aplicar justicia, de calmar, de debilitar esa sed de venganza natural que se genera cuando alguien hace daño, cuando comete un delito, cuando se aleja de la convivencia pacífica, cuando se actúa con engaño, con violencia, pero sobre todo cuando hay delito de sangre.

En el caso de los crímenes, el caso más extremo de causar daño a alguien porque independiente de lo que creamos o no, se aniquila la vida y su continuidad, quizás no haya algo más desalentador y que nos llena de impotencia que constatar la falta de justicia, y en nuestro país esa sensación viene “in crescendo”, incrementándose, y puede evidenciarse que es una certeza que aflora cuando se entrevista a las víctimas, deudos o afectado porque se señala, no con poca rabia interna –en este país no hay justicia-.

Hacerse cargo del problema es un tema espinoso, siempre hay temor de pecar de injusto, de ser cruel, y hasta de atacar frontalmente los “derechos humanos” de los presuntos culpables o “imputados”, y por lo tanto el tema se maneja generando humo, mucho humo para poder operar y hacer algunas mejoras por aquí, algunos arreglos por allá, e intentar calmar el clamor popular al develar una que otra “reforma”.

Siento que a nivel global hemos llegado a un punto que hemos perdido la capacidad para entender y también para aplicar lo que se ha llamado justicia, me es muy claro con el caso de las decenas de jóvenes asesinados en Noruega por Anders Behring Breivik , un neo- nazi que con sus hechos puso de cabeza al sistema noruego - muy pacifista y lleno de derechos- para buscar una forma de castigar a esa bestia humana, no sin antes concederle una demanda contra el estado noruego por no tratarlo bien.

La pregunta queda en el aire, ¿qué es justicia, qué es eso?, muchos dicen que no es venganza y estoy de acuerdo, otros dicen que no es lo que nuestras convicciones ( en caliente) quieren en determinado caso y estoy de acuerdo, otros señalan que no necesariamente implica una paridad con el daño causado y estoy de acuerdo, y hasta encontramos a algunos más filósofos que sostienen que no hay posibilidad de hacer justicia porque nunca estaremos seguros como ocurrieron los hechos, o aún más, y casi bizarro, hay determinadas circunstancias en que no hay delito, sólo víctimas a pesar de las evidencias en contra.

Para la otra parte de la icónica balanza que sostiene la mujer con los ojos vendados, el culpable de un crimen, muchos señalan que un condenado debe tener todos los derechos que goza un ciudadano normalito, excepto la libertad de movimiento, es allí donde me complico. ¿es entonces la justicia un cálculo de pérdida de libertad?, tanto matasteis, tantos años de pérdida de libertad, ¿nos compensamos con tiempos?, ¿eso somos en última instancia?, ¿y la trascendencia, el sentido de lo humano?, ¿no éramos algo más que cosas?, ¿ no debería haber también un recomponerse y recomponer?.

Me parece que escasean los debates reales, y por cierto, faltan aportes intelectuales lúcidos y provocadores más allá de los que nosotros como humildes hijos de vecino podemos hacer, pienso que falta escuchar a aquellos que han sufrido las pérdidas, también a las personas humildes y sabias, y ¿porque no?, a los mismos asesinos, sólo estamos escuchando a aquellas voces “especializadas” y a otros demagogos que parecen olvidarse del daño, del triste destino de las víctimas, de esos seres que vivían y sentían como nosotros y que quedan como residuos del vivir en sociedad, de “algo no funcional” que se deja atrás y se funde en el magma del pasado sin formas ni sentido.

En esta reflexión dispersa tiendo a pensar que hemos equivocado el camino, la justicia en los casos criminales me parece que debería ser un recomponer equilibrios que se han quebrado, y ello supone ver varias variables a nivelar, y que si no lo hacemos, corremos el riesgo de desatar la bestia que todos nosotros llevamos dentro, la maldad es parte de la construcción del humano y la venganza por la venganza es un manjar de los dioses, los narcotraficantes de otras latitudes lo saben, una vez que la bestia se suelta no hay forma de parar, bajo ese enfoque es bueno preocuparse de manera seria e intentar convocar al cuerpo social en torno al tema, estamos a tiempo, pero se trata de no manejarlo, de no imponer pensamientos envasados que han desarrollados intelectuales leyendo “Le Monde” y tomando café.

Finalmente, y a modo de epilogo, me quedan pendientes tres aspectos que han surgido en las redes sociales últimamente, y que me parece debería al menos provocar una inquietud, un darle vueltas al asunto, ¿no se resarce nunca el daño o por lo menos no se mitiga por parte del estado?, ¿cuánto daño debe hacer un individuo a otros para pensar en penas más allá de su moneda de cambio, su libertad?, y ¿deben los culpables trabajar y colaborar a sostener el sistema que los confina, o eso es sólo materia de los agobiados ciudadanos libres?.

lunes, 12 de febrero de 2018

Lavados de cerebro




http://verbalabusejournals.com


Hace algunos días conversaba en la calle con un viejo conocido, un conocido “viejo”, y me sorprendió que intentara por todos los medios de convencerme de cierta situación política que a mí no me parecía en absoluto, no discutimos, solo escuché, escuché,... y escuché, por un buen rato escuché una serie de razonamiento que comenzaron con bastante sentido común para terminar en la repetición cacofónica de slogans conocidos.

Qué habrá pasado con fulanito pensé, mientras caminaba concluí que estaba militando en algún movimiento “ciudadano”, su cambio era notorio, algo similar me ocurrió con un familiar cercano que hace poco entró a estudiar una carrera universitaria “humanista”, sólo en el primer año de caminar por su carrera su visión sobre asuntos sociales cambió angularmente, era un “otro” que ya no pensaba como yo creía que pensaba, evidentemente había sido “iluminado”.

Los cambios son inherentes a nosotros en tanto individuos humanos, no son algo malo ni siquiera una actitud que nos llame la atención, tampoco son materia de debate, cambiamos con la vida misma, a veces estamos aquí, luego allá, depende del cómo cada acontecimiento que nos ocurre sedimenta experiencias dignas de considerar y sobre todo de aprender.

Pero hay cambios en la personalidad de muchos que dan señales de “formateos”, de productos "exóticos" fabricado e insertado en la mente. Ocurre que hay cambios “trabajados” que responden a los antiguos y muy conocidos “lavados de cerebro”, esa vieja técnica que es capaz de sacarnos el cerebro , enjuagarlo muy bien hasta que no quede ningún residuo de pensamientos anteriores, e inyectarlo con preparados y sustancias extrañas para luego con delicado cuidado devolverlo a su lugar.

Probablemente a todos nos han lavado el cerebro, esta es una práctica que se ha ido masificando con el avance en las comunicaciones y se ha democratizado en la era de la información, el lavado de cerebro se ha vuelto una práctica corriente, tenemos hoy a miles de gurúes que cuentan con millones de seguidores a quienes les han realizado el proceso y son cajas de resonancia, o más bien pequeñas manifestaciones de su personalidad que marchan haciendo proselitismo, capturando nuevos candidatos para seguir lavando cerebros ya en un nivel industrial.

Es notable la presencia de predicadores de todo tipo que intentan pasar su mensaje en canales de "youtube", las tecnologías actuales permiten utilizar argumentos que van desde aquellos con algún tinte de cientificismo hasta obras maestras de pornografía mental, para escaparse hay que ser un auténtico Harry Houdini, en alguna de esas trampas intelectuales caemos, y aquellos enfoques, puntos de vistas y “verdades” los convertimos en una convicción propia y digna de transmitir.

Lavar cerebros al parecer no es difícil, estamos hechos para pensar y dejar de hacerlo, tenemos el switch en nuestro poder, por lo tanto iniciar el proceso es bastante normalito, basta algún inconformismo sobre algo, alguna situación de incomodidad y el médico que tiene la solución viene a susurrarnos al oído lo que queremos oír, luego nos lleva de la mano al centro de adoctrinamiento y todo ha comenzado para terminar quizás donde, recordemos el caso de la Alemania nazi, y tantos y tantos otros hechos en la historia humana en que pueblos completos han sido alienados.

Tengo la sensación que el proceso de lavar cerebros continua en piloto automático, sin ayuda externa, es decir nosotros mismos nos terminamos de convencer de ciertas ideas y nos vestimos de soldados sin ayuda, nos colocamos el casco, buscamos el fusil y salimos a terreno a combatir a quienes consideramos nuestros enemigos, los otros lavados de cerebro, no lo sé, pero presumo que en algunos casos hay algo de búsqueda existencial en todo esto, lo cual es una paradoja, porque una búsqueda de ese tipo supondría un crecimiento desde adentro hacia afuera y no al revés.

Finalmente puede ocurrir que lo que estoy escribiendo sea también producto de un lavado de cerebro, en tal caso ruego no tomarlo en cuenta, es un trabajo muy duro mantener el cerebro a cubierto con tanto ataque, nunca se sabe si ya se es otro “zombi”, una figura humanoide que anda dando vueltas por ahí con su mente fija en los planes trazados por alguien.