lunes, 26 de marzo de 2012

DESTAPANDO OLLAS

Hace unos días salió un reportaje en un canal de televisión sobre la industria del pan, específicamente se mostró la producción de materias primas en una industria capitalina. El reportaje tenía ese característico tono amarillista de la televisión, algo parecido a los programas de Don Francisco, en que una situación “freak” es mostrada una y mil veces buscando el impacto emocional del que mira, y claro, lo consigue.

Una “industria “panificadora y productora de grasas y mantecas mostraba sin querer a las cámaras ocultas toda sus miserias, todas sus cochinadas en un medioambiente podrido, lleno de gusanos y olores nauseabundos donde a ratos pareciera que nos encontramos en el mundo medieval, es decir a casi 700 años de distancia en el pasado.

Me parece muy bien que cada cierto tiempo los canales de televisión dejen un poco de espacio entre los realities y la farándula para mostrar algo de este Chile nuestro en toda su dimensión “intestina”, esta actitud nos permiten mirar un collage de situaciones que no vemos desde la calle aunque intuimos que así son, y que retratan una sociedad bastante enferma.

Destapar ollas por medio de reportajes podría ser una secuencia que durara años, todos los días se podrían destapar ollas, algunas tan groseras y delictuales como la Polar, o discriminadoras como las tasas de los bancos, o tan encubiertas como el caso de las licencias médicas, solo basta que el director de noticias del canal enfoque el objetivo y ya está.

No solo los canales de televisión han dejado al descubierto la podredumbre que yace en los intestinos de nuestra sociedad, también lo han hecho algunos escritores valientes que se atreven a mostrar la corruptela, el nepotismo, el tráfico de influencia y tantas otras prácticas ocultas pero que dan dividendos a grupos de individuos en perjuicio de las mayorías.

Los bancos, las Isapres, Dicom, las clínicas, el retail , los supermercados y tantos otros sectores nunca han estado del lado de pobre Juan Verdejo, aquel mítico personaje que nos representa a todos, el chileno “chileno”, el que no tiene santos en la corte, el que sufre en carne propia los abusos que se cometen día a día por tanto personaje siniestro. El que alguien haya decido destapar una olla de la industria panadera deja en evidencia que además de padecer los rigores de las injusticias y los abusos, también se le ataca a los chilenos por la guatita.




La cuestión alimenticia es compleja y ciertamente hay una cantidad de productos infectos que no deberían estar en las consolas de los supermercados ni en los negocios de barrios, recuerdo hace ya unos años un seminario donde se denunciaba el aceite con acido erucico, los pollos con hormonas, los jugos con venenos,... y tantos otros “productos industrializados”, pediría que al menos expulsemos del país al “amarillo crepúsculo” . Pero esa es una parte del problema, la otra es que se requiere una buena dotación de fiscalizadores, la televisión mostró con lujos de detalles que no nos podemos confiar ni del panadero, qué decir del que nos vende el pescado.

Parece que hay poco interés en los organismos del Estado por el tema alimenticio, o tal pensamos que estamos vacunados contra la inmundicia. La reacción por desmontar la sucia práctica en la fabricación de panes y mantecas - considerando que hablamos de un producto de de primerísima necesidad – fue bastante tibia, la única reacción de la autoridad fue el cierre temporal de la fábrica, (que al otro día estaba trabajando) hasta que esta esté “limpia”. En otro lugar algo más preocupados por sus ciudadanos la cerrarían para siempre y al cochino lo meterían preso, ciertamente no hay preocupación por la salud del “ordinary people" , o sea Ud. y yo.

Metiendo los terremotos y tsunamis en este mismo saco, a veces no me explico cómo sobrevivimos en este medioambiente, parece ser que "alguien" nos tiene compasión y nos regala una cuota extra de resistencia.

jueves, 9 de febrero de 2012

INCERTIDUMBRES

Hace unos días unos queridos amigos fueron despedidos del trabajo, al saber la noticia tan repentina de su exoneración, sentí una suerte de garrotazo y pensé en mi interior, que feo se pone el mundo, ¿qué realidades se están construyendo para el día de mañana, que otros imprevistos hay en el caminar de todos nosotros?. Las incertezas, las incertidumbres son el pan nuestro de cada día y hasta el dormir se ha puesto inseguro.

A veces no sé si las leyes que nos rigen son producto de conocer las conductas humanas o si estas generan esas conductas, me pasa lo mismo con las encuestas, no sé si la información que arrojan refleja la realidad de lo que pensamos o al revés, generan esa realidad, respecto a la televisión no tengo duda alguna la televisión construye la realidad que documenta, digo esto porque a raíz de una figura legal “necesidades de la empresa”, un artículo de una ley, se construye una realidad que es justamente esa, necesidades de la empresa.

El fondo del asunto es la incertidumbre, no hay en nuestro derrotero caminos seguros que seguir y tener la tan anhelada seguridad no es una posibilidad, me parece que a todos nos pasa en estos tiempos que en ninguno de los múltiples ámbitos en que nos movemos encontramos terreno sólido, es más, en ninguno de los emprendimientos que hacemos podemos apostar por el minuto siguiente, la incertidumbre en parte de nuestro medioambiente y toda mitigación es sólo eso, un intento, a veces algo infantil de ocultar su existencia.

Hemos construido como sociedad leyes, códigos, derechos y protecciones de toda índole para darnos esa sensación de seguridad, ese asidero que nos permita mantenernos protegidos pero en el camino hemos construido más espuma y más incertidumbre, el caso más absurdo en esa dirección son los mismo seguros, los intangibles que se venden en el mercado y que sugieren que quien los compra queda “cubierto” contra el mal que acaba de anotar en la ficha, ese trato me sugiere que detrás de todo eso hay un acto de genuina comedia de absurdos acompañado de unos rellenos de espuma.


foto tomada http://www.1forex1.com


Las noticias internacionales nos cuentan día a día de los entramados que se caen, algunos que pensamos eran muy sólidos y que sostenían a sociedades superiores que parecía habían llegado a cierto nivel de solvencia y estabilidad, sin embargo esas estructuras hoy crujen y se caen, mostrándonos que todas las fundaciones humanas son en realidad ilusiones, las sociedades avanzadas también se empobrecen y caen a peldaños más bajos por unas cuantas variables que muestras que la incertidumbre no sólo nos afecta como individuos, sino que también como colectivos sociales, como sociedades y finalmente como civilización.

Tengo la sensación que la enajenación mental nos persigue con cierto disimulo en estas circunstancias, al fin y al cabo esa puede ser una puerta de escape a esta realidad y sus complejidades, los informes médicos así lo demuestran, las tasa de problemas mentales en sociedades como la chilena son bastante altas y no todo el fenómeno está registrado en sus índices, ciertamente cuesta mantener la cordura cuando se está encerrado en el manicomio y todos gritan sus angustias.

Al fin, lo que podemos intentar hacer ante este tenebroso panorama es dar “algo” de certezas a nuestro entorno, porque en parte somos nosotros mismos los que afanosamente construimos las incertidumbre de otros, Sartre lo decía, “el infierno son los otros”, pero nosotros somos los “otros” de los otros, una justificación humana podría ser atenuar la angustia, la angustia la llevamos todos en estas circunstancias como la carga más pesada que levantamos a diario, una suerte de bolsa de ladrillos que nos impide ser felices, pero si esta en nuestra manos entregar “algo” de certidumbre a este mundo nuestro, bienvenida sea.

jueves, 22 de diciembre de 2011

CHAMULLOS FORMALES

Se ha sabido en estos días que al menos el Gobierno Regional del Bio Bio ha tenido problemas para gastar el presupuesto aprobado para la región, es decir, sobra plata en la caja fiscal o aún no tiene destino claro, probablemente entre otras explicaciones, la solución a este problema pasa por meter mano al complejo sistema de postulación a fondos públicos.

No sé en cuantos países se puede dar esta paradoja, hay plata y no se ha podido gastar, ¡pásenmela a mí! podría decir cualquier hijo de vecino incluyéndome, me la gastaría muy rápido y sería un placer para mi otro yo, el materialista. El asunto es que los flujos están estancados y no es primera vez que ocurre, parece ser que el asunto tiende a ser algo normal.


Dinero, dinero http://asrael-elblog.blogspot.com

Mi enfoque sobre este tema, conociendo en parte importante como funciona, es que estamos entrampados en chamullos formales, chamullos que dan trabajo a cientos de burócratas que escriben y escriben formularios y hacen todo tipo de argumentaciones, aún de la más chata obviedad para luego entrar en un complejo sistema de evaluación donde otro ejercito de burócratas revisa si las obviedades son verdaderas o se cazan la cola, se trata de un juego de tenis de escritorio, te devuelvo tus papeles porque le falta el titulo al cuadro 5.000 y tú me lo devuelves nuevamente afirmando que el cuadro 5000 era parte del cuadro 4999.

En realidad somos maestros de la burocracia, no sé cuantos conceptos de la “alta” evaluación de proyectos andan dando vuelta por ahí, VAN, TIR, VAC, PUM..., no sólo el fenómeno lo encontramos en los fondos concursables para la inversión pública, también para los fondos concursables de proyectos de investigación, y vaya uno a saber en qué otros ámbitos del intricado proceso del gasto fiscal. Cada cierto tiempo un nuevo formulario aparece para hacer más penoso el llegar a presentar un proyecto, amén de la proliferación de consultoras “especializadas” en llenar formularios y que me imagino deben gastar mucha tinta y tener una maestría en el “copy and paste” .

Se trata de la construcción de una gigantesca espuma, a veces para decir que faltan algunos asientos en una plaza pública hay que partir con la historia de la comuna, la componente de personas de la tercera edad según el género porque si no rebota, la cantidad de lluvia caída y las expectativas de exportación de madera.

Pero el fenómeno amenaza con crecer en forma exponencial, en el nuevo Ministerio de Desarrollo Social un grupo de iluminados burócratas deben estar en pleno diseño de formularios y pautas de llenado con ditirámbicas definiciones para decir de otra forma todo lo que sabemos, e introduciendo de paso otro grupo de conceptos de “alta" evaluación.

Lo curioso del asunto es que el “queque” lo cortan los políticos, es decir un grupo de personas designadas por sus tiendas para sancionar el sudoroso trabajo de muchos funcionarios de la burocracia. Podríamos suponer que existen algunos realmente impactados por la información que está en sus manos, pero lo más probable es que las decisiones se basan más en la “tincada” o la presión de sus sectores que la retorica espumosa de la evaluación contenidas en los formularios y anexos.

Es cierto que se necesitan informes de peso para tomar algunas decisiones, pero basta mirar el comportamiento del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental para sospechar que las decisiones se toman pesando las hojas de los informes y siempre mirando que opina su lado político.

“Chamullar, chamullar que el mundo se va a acabar” puede ser la consigna en todo este asunto, y claro, también da plata, porque se requiere toda una preparación para llenar formularios, por lo tanto hay seminarios, cursitos, jornadas, charlas con café, galletitas y cositas ricas, todo por la patria, todo por el buen destino de los pocos pesos que serán repartidos.

Quiero pensar que hay soluciones alternativas, más ejecutivas, más directas, al menos para los proyectos más pequeños, los de baja inversión, quisiera pensar en exposiciones rápidas ante jurados ilustrados y con conocimientos del territorio, quienes diriman sobre unas presentaciones al hueso de unos cuantos minutos. Me parece que los problemas tienden a perder su realidad cuando se disfrazan de tanto indicador, cuadritos, fotos multicopiadas y explicaciones rebuscadas.

viernes, 16 de diciembre de 2011

PROYECTOS DE VIDA

Probablemente todos recordamos las imágenes vívidas o por televisión de lo que fueron los saqueos multitudinarios posterior al terremoto del año 2010, familias completas mutaron desde su tranquilo vivir a una suerte de histeria colectiva, pareciera ser que el imperio de la ley había desaparecido, y el estado de derecho hubiera caído junto con los puentes y edificios.

Me recordó en todo momento las palabras del filosofo alemán Hegel, “.. le debemos la vida al Estado...”, parece ser que sin Estado nos volvemos a épocas primitivas y toda construcción valorica se derrumba. La pregunta que surge ante estos escenarios es ¿será esto así, estamos condenados a esta fatalidad?. El terremoto de Japón posterior me reivindicó la sociedad contemporánea, las personas se comportaron siguiendo sus ancestrales valores, primó la cordura, por lo tanto es una cuestión con tintes locales.

Después de las manifestaciones ciudadanas por una educación de mejor calidad y con mayor posibilidad de acceso para todos, y que comparto en gran parte de su planteo inicial, surgieron, o mejor dicho se acoplaron durante todo el largo periodo que duraron, verdaderas hordas destructoras sin ninguna limitante que se les opusiera o al menos aplacase en parte su energía destructora. La situación se repite una y otra vez al final de toda celebración pública sea cual sea el origen de esta, la destrucción y la violencia se materializan como por arte de magia y el balance posterior es penoso.

Sin embargo lo que me llama más la atención de todo esto es la opinión de las personas afectadas, así como los testigos ocasionales, en general no hay reacciones violentas o de fuerte condena, es más bien una resignación del tipo, “...bueno es parte del circo..., es nuestra realidad....”, y el fenómeno podría tender a perpetuarse porque pareciera asumirse como parte del ser nacional, una suerte de falla de origen que no tiene vuelta atrás.


Fotografia de destrozos tomada de www.soychile.cl


Tener sociedades sumisas por el miedo y las represalias tampoco parece ser un norte a seguir, hay sociedades firmemente controladas hoy en el mundo, pero la historia demuestra que no hay muro que no caiga, no hay bota que no sea juzgada, no hay miedo que no sea disuelto en la nada, todo es dinámico, todo es cambiante, la sumisión social es una aberración en estos tiempos y la libertad se encarga de mantener siempre viva su llama aún en los peores momentos, en el peor de los calabozos.

Entonces ¿ cómo es posible aquietar la masa destructora, la masa sin valores que pulula en cada evento masivo esperando agazapada para poder generar daño?, o peor aún, ¿ es posible asegurar comportamientos sociales normales, civilizados y controlados cuando se apaga la luz?.

Es sabido que los valores provenientes de las religiones por revelación divina se caen a pedazos en nuestras sociedades, la existencia de castigos eternos provocan hoy más dudas que miedo y las autoridades religiosas son cada vez más duramente cuestionadas por sus comportamientos privados. ¿ Estaremos en un callejón sin salida?.

Esta situación no es nueva en nuestra sociedad ni en otras, y la historia también tiene mucho que decir de estos conflictos, por eso me parece que son estados remontables y se pueden revertir, y al parecer el antídoto es hacer que la vida en libertad sea también una vida de responsabilidades.

La libertad exige sacrificios, no es gratis, exige responsabilidades y privaciones, exige una tremenda cuota de compromiso personal y colectivo, y es aquí donde creo que fallamos cuando construimos nuestra sociedad. Los compromisos personales y colectivos de autoconstruirse , de hacerse , de perfilarse y ayudar a ser mejores son eludidos por muchos, así, la característica más definitoria o que da perfil a muchas de nuestras angustias sociales es la falta o la carencia total de proyectos de vida, se trata de la falta de una dirección o visión de nuestra propia y corta existencia, esto direcciona la vida hacia una pesadez, a una implacable idea de refugiarse en la inconsciencia o llevan a la mente a diseñar las más ácidas muestra de odio por el éxito ajeno, todo en conjunto viene a generar que la envidia, la rabia interna y hasta las bajas pasiones consuman el ser y de paso causen severos daños a la sociedad.

El primer insumo para construir un proyecto de vida es la libertad, no la libertad abstracta y absoluta que podría manejar el pensamiento filosófico, sino esa porción de libertad que se ha conquistado con mucho esfuerzo durante siglos y de la cual hoy gozamos al menos en occidente, otro insumo importante a mi modesto parecer es la autovaloración, el sentirse con pleno derecho al ser y a expresar sus potenciales en todos los contextos, el pensar que todo marco clasificatorio es pasajero mientras se camina hacia el objetivo que nos hemos planteado, y por lo tanto esos marcos no tienen porqué ser malos en sí, aún cuando podamos cambiarlos siempre para mejor. Un tercer insumo para este proyecto es la voluntad, si no existe o la modorra nos gana la partida, es muy difícil conseguir un buen proyecto. Finalmente agregaría la imaginación de algo mejor, la existencia de una visión positiva de una realidad nueva, un paisaje cálido donde queremos estar y dejar a nuestros hijos.

Chile puede hacer que todos sus hijos atesoren sus proyectos de vida, y que los vayan construyendo ladrillo a ladrillo, día a día con la seguridad de tener al final un proyecto de vida finamente terminado, acabando de paso con la miseria de la anarquía, la destrucción y el odio social, pero para ello se requieren oportunidades, espacios, comprensión, ayuda, dialogo y quizás cuantos otros buenos oficios, Chile puede, pero hay que recordar al final de toda esta retorica que Chile somos todos nosotros.

sábado, 26 de noviembre de 2011

PARA LA GALERÍA

En estos días se han sucedido una gran cantidad de acusaciones y reacciones acusatorias entorno al problema de la delincuencia en Chile, parece que a la elite del país no le están gustando las cifras de criminalización porque estas aumentan a pesar de todos los esfuerzos. Como buenos latinoamericanos una opción funcional es manejar las cifras y hacer algunos lobbies entre algunos personeros y estamos listos, otro recurso bastante usado es echarse la culpa mutuamente en la idea que discutiendo sobre el problema este tenderá a desaparecer como cuando chocan dos olas de agua, esa parece ser hoy la idea.

No tengo como norte hablar sobre el tema político en este blog y trato de no caer en ver las cosas desde una determinada trinchera porque no creo en la verdad absoluta, y por lo tanto cualquiera puede tener la razón en determinado lapso de tiempo para perderla en el minuto siguiente, pero me parece que en el fondo del asunto, no hay interés de resolver el problema, o al menos es lo que se aprecia.

Mi hijo fue asaltado recién, fue a carabineros con un testigo que decía conocer al delincuente e intentó estampar una denuncia, pero la modorra del carabinero de turno, el cual intentaba escribir en el computador pero no encontraba las letras, una explicación peregrina sobre los límites de los cuadrantes, además de la obligatoriedad de asistencia a corroborar la denuncia en un día posterior, lo hicieron desistir.

Recuerdo los “slogan” de campañas presidenciales anteriores tales como “Delincuentes no voten por mi”, o “pondremos a los delincuentes donde deben estar...”, o “adiós a la puerta giratoria”, me suenan como típicos discursos para la galería, una galería donde nos sentamos todos, porque al fin y al cabo somos unos espectadores profesionales en este tipo de teatro, algunos comiendo maní, otros gritando por sus ideales sin escuchar nada, otros durmiendo y algunos atorados con los sándwiches publicitarios que les regalan los actores de turno en el escenario.

Ya en el ejercicio del poder político, una vez que el espectador ha comprado todo el discurso, aparece esta escena , echarse la culpa unos con otros, a primera vista es un buen recurso, da la impresión que se está preocupado y se deja el mensaje que “alguien” no está haciendo la “pega”, lo cierto es que en el intertanto, la delincuencia va ganado terreno y su sombra avanza depredadora sobre los sacrificados , castigados e inocentes ciudadanos. En ciudades medianas y en las metrópolis, verdaderas legiones de delincuentes se levantan día a día a “trabajar” y dejar sus secuelas de terror y dolor entre sus compatriotas, si lo miramos en profundidad, se trata de una fuerza monstruosa que actúa en sentido contrario a los esfuerzos que hacemos todos, una suerte de vector despiadado que aumenta su fuerza con cada nueva generación, porque siempre hay un primer día en el delinquir, un primer día que no quisiéramos que nunca ocurra, esa es la clave.


grafica de www.panoramadiario.com

Al final, mi pensamiento me dice que la culpa es de todos, por lo tanto no tiene sentido echarse la culpa unos con otros, la culpa es de todos, por cuanto siempre somos espectadores escuchando el discurso para la galería, comiendo maní o durmiendo en nuestras butacas, el problema que tenemos como país en este tema y en otros probablemente pasa también por esta actitud colectiva, no tenemos el valor de convertirnos en actores para cambiar las cosas, son pocos los que se atreven a hacerlo, al resto nos tirita la pera, no somos capaces de articular el libreto y menos frente a espectadores profesionales que esperan nuestros sándwiches promocionales.

La próxima generación de chilenos que no quiera ser aplastados por el “ bulldozer” de la delincuencia que crece día a día, debería intentar ser más participativa, intentar cambiar las leyes que normalmente son constructos intelectuales de unos pocos intereses, normalmente extranjeros, y plantearse seriamente el castigo al daño y al dolor, porque la sensación de impunidad nos está tocando la puerta a todos en estos días.

sábado, 12 de noviembre de 2011

VAMOS ARANDO DIJO LA MOSCA....

A veces, y digo a veces porque se está transformando en un hecho poco frecuente, conversamos con mis hijos en forma profunda y reflexionamos sobre el país del cual somos parte, y entre otros temas, salta la pregunta ¿que nos hace buenos?

Veamos, si creemos que somos parte de la buena estadística de Latinoamérica en muchos aspectos, podría decirse que “la llevamos “en algunas materias importantes, por ejemplo: “pensar”. Esta característica se puede ver los indicadores de I+D, es decir, tendríamos una masa de gente pensante y otras gentes dispuestas a llevar las ideas de esas gentes pensantes, a su más completo desarrollo y en forma inteligente, las cifras en estas materias nos desmienten de inmediato, en realidad es todo lo contrario, pensamos poco, somos compradores de pensamientos en todos los ámbitos

Siguiendo posibles pistas que nos evidencien aquello que nos hace liderar o al menos tener una voz destacada en el corito latinoamericano, podemos decir que somos poco chacoteros, esto debe ser por el clima, en el norte muy seco y caluroso y bastante frio y lluvioso en el sur, ambos medioambientes podrían ser un desincentivo para estar en fiesta permanente, consecuente con ello, es mejor agachar la cabeza y trabajar y trabajar, y es lo que hacemos, pero parece que hacemos muchos “break” en la jornada, porque la productividad es bastante baja a la hora de evaluar lo que producimos.

Buscando otra de las características que a veces destacan en las estadísticas, la seguridad en las ciudades, a mi me parece que es así, somos en esencia un pueblo pacífico y amable en cuanto a la agresión contra la vida, a pesar de lo amarillista de la televisión chilena, un extranjero que vea televisión aquí una semana podría pensar que esto es Iraq. El nódulo maligno en ese estado contemplativo y pacifico es el robo, parece ser que tenemos un máster en ese tipo de accionar porque aún cuando nos roban todos los días, seguimos en ese estado contemplativo, sin cambiar leyes ni tomar medidas serias, es una suerte de discapacidad social.

En otro enfoque sobre lo mismo, parece que somos buenos en la solidaridad, ayudamos a calmar las desdichas de otros, vamos en su ayuda, colaboramos en forma entusiasta en las buenas causas, sólo que a veces se nos pasa la mano, el Estado tiene hoy día una interminable lista de subsidios y ayudas muy bien acogidas y aceptadas por todos nosotros, el problema es que al final cuando en vez de cobre ( bendito sea) tengamos un territorio como el de los perrillos de las praderas, llenos de hoyos , entonces deberá pagar Moya, el mismo señor que terminara pagando las otras deudas.

Una vez escuché a unas estudiantes mexicanas expresar lo limpia que eran nuestras ciudades, unas ciudades en las cuales resalta una preocupación por el orden y la limpieza, confieso que casi me lo creí, y por un momento parece que las botellas, los restos de poda, los pañales desechables , los restos de comida , las bolsa nylon y otros invitados se hicieron transparentes, pero rápidamente volvieron a esta dimensión con su nauseabunda presencia, me parece que no, no es un rasgo que nos distinga la limpieza de nuestras ciudades.


Mosca que vino de internet




Al fin, hay una amplia gama de cosas en las que si somos buenos, nuestra tecnología constructiva es envidiable, nuestra preocupación por la salud y la nutrición, nuestra incorruptible policía, la labor sacrificada y voluntariosa de los bomberos etc., etc. Las cosas que debemos cambiar son muchas, y estamos en buen pie para hacerlo, solo falta que alguien, una mente clara y creíble las diga en forma categórica, con fuerza, convicción y con un buen plan para que entre todos las arreglemos, ante la falta de dicho “mesías” yo lo digo desde la comodidad de mi escritorio y en este blog, como la mosca arriba del buey,... nos falta todo ese potrero que arar...

miércoles, 2 de noviembre de 2011

ACTITUDES Y MODELOS DE DESARROLLO

Hace ya algún tiempo escuché una entrevista al ex-Presidente Ricardo Lagos justo cuando entregaba su opinión respecto al modelo de desarrollo que debía seguir Chile, en la disyuntiva de un modelo europeo y otro norteamericano, modelos que él mismo autodefinió, se inclinó por el modelo europeo de desarrollo.

Si entendemos como desarrollo la progresión a mejores niveles de crecimiento económico, social, político y cultural de una sociedad, normalmente nos referimos a dos paradigmas, tanto el norteamericano como el europeo tienen características propias que los hacen modelos de análisis, y también de copia o pseudo- copia.

He vivido y he viajado por Europa, conozco algo sobre el modelo de desarrollo europeo al menos en sus aspectos básicos para tener una opinión de él. Una primera aseveración que me atrevo a hacer basado en ese conocimiento es que en Europa todos son socialdemócratas, algunos dirán que son de derecha, otros de izquierda, otros serán de centro, pero al final del día, todos son socialdemócratas, es decir, confían en el Estado como regulador y orientador del desarrollo, apostando decididamente por un Estado fuerte, aún cuando todos creen en que es posible desarrollar empresas en forma individual y esas empresas pueden prosperar, esa confianza se evidencia cuando vemos que muchas empresas son familiares y algunas de larga data.

Los europeos confían en los servicios públicos y confían también en el autocontrol que se ejerce sobre los organismos públicos mediante la participación ciudadana, como resultado tienen un Estado grande, diversificado y especializado en multiplicidad de agencias, algunas de muy alto nivel como las encargadas del urbanismo, y otras que desarrollan investigación de ´punta con los datos que manejan como las agencias públicas orientadas al medioambiente.

Una calle anónima en Grecia, ellos también tienen lo suyo ( foto archivo del autor)


“Toda persona debe por entero su existencia al Estado” dice Hegel, el filosofo alemán del siglo XIX, y esa es la idea que tiene los europeos del Estado, y no dejan de tener razón, esa institución es el garante del estado de derecho sin el cual la vida y los bienes valdría lo que vale una mosca , por otra parte, los conflictos entre los diversos pueblos de Europa durante muchos siglos, tiene una gran relevancia a la hora de buscar el sentido del Estado por cuanto representa de algún modo el aglomerante de los pueblos y su identidad, esa es una actitud de vida, una actitud de confianza.

El otro paradigma de desarrollo, el norteamericano, que no le gusta a muchos chilenos en las palabras públicas o en el discurso para la galería - porque resulta en algunos aspectos políticamente incorrecto - tiene sentido en el motor que impone el capital y la iniciativa privada. Si se hiciera una encuesta a nivel nacional o más aún, a nivel global de cuanta gente quiere emigrar a norteamérica, la respuesta sería abrumadora. Las sólidas barreras que el Estado norteamericano ha construido para impedir la inmigración masiva mantiene apenas contenida las masas migratorias mundiales. El sistema norteamericano basado en el self-made men, o la construcción de nuestro propio proyecto lo hace atractivo hasta para los más renegados del sistema, una cuestión de actitud en la autoconfianza.

Norteamérica ha tenido un éxito arrollador en cuanto al desarrollo, es un país que consume en grandes cantidades uno de los elementos más importantes, escasos y valiosos del mundo, consume cerebros, científicos, artistas, intelectuales y todo tipo de inteligencia es absorbida por el sistema no importa desde donde se venga, la idea es concentrar y conectar cuanta inteligencia se pueda por metro cuadrado, esto el reconocimiento explicito y cultural al mérito, al talento y al éxito.

Tengo la sensación que Chile sigue ambos modelos en paralelo, algunas voces dicen que nuestra sociedad se ha volcado al sistema neoliberal similar al norteamericano, al cual califican de salvaje y exento de humanidad y están por desarmar o desconstruir . Los que se expresan en esos términos en realidad no conocen el sistema norteamericano, este se basa en muchas actitudes difíciles de comprender para nuestra mentalidad, pero una de ellas es, “hazlo bien a la primera”.

No somos “ni chicha ni limoná” dice el refrán popular y claro no podemos serlo, no solo nos movemos en unas copias algo parecidas de ambos modelos y sin mayores finesas, sino que además aportamos de nuestra cosecha la parte más sustanciosa a esta vías sui generis al desarrollo, nuestras actitudes. Por las actitudes que hemos sedimentados a través de todos estos años, ni Europa y Norteamérica son paradigmas para nuestro desarrollo, y he allí el continuo fracaso a la hora de evaluar los avances. En la hipotética sala donde graficamos nuestro desarrollo, avanzamos en algunos aspectos de modo que la curva toca el techo, pero en otros, la curva sigue bajando al subterráneo asustando arañas, guarenes y todo tipo de bicho que acostumbra a vivir allí.

Pienso que si lográramos diseñar nuestro propio camino al desarrollo este sería muy diferente al europeo y al norteamericano, pero antes de que eso ocurra tendríamos que sortear primero algunas actitudes internas que siempre nos ponen el freno, veamos una , nosotros tendemos a desconfiar del Estado, no le damos boleto , nuestro vinculo con el Estado se limita a reclamar y pensar – cranear en su forma autóctona - que podemos obtener de él, además siempre y cuando no nos toque nuestros ingresos. Hace unos días entrevistaban a un pescador en un noticiario de televisión, el hombre se quejaba porque no iba a poder recibir una ayuda estatal la cual tenía como requisito hacer iniciación de actividades, y pagar impuesto, hay que recordar que en el modelo europeo hasta la señora alemana que vende kuchenes en su casa paga impuestos, pero este pescador jamás en su vida ha pagado impuesto y no entendía porque tenía que pagarlos. El esquema es simple, donde existe un Estado que redistribuye, todos pagan.

Si alguno piensa que el sistema norteamericano es para nosotros, entonces tenemos un tremendo problema, hay que esperar que nos enriquezcamos como nación para atender las demandas sociales, entre otros cambios, nadie le rebajaría el boleto de locomoción a nuestro hijos y el sistema de salud tal como lo conocemos no existiría, trabaja, trabaja, trabaja y arréglatelas como puedas luego conversamos porque será el jefe, esa idea refleja en palabras simples una actitud, hay que arreglárselas solos desde muy temprano en la vida y ellos se la arreglan bastante bien. Si esto se aplicara en Chile, hacemos una revolución en unas cuantas horas.

Mi pensamiento profundo me dice que para diseñar un camino propio al desarrollo hay primero que conversar en profundidad y debatir a las menos tres actitudes que se han arraigado fuertemente en los que somos, y que nos juegan en contra, es más, nos pasan goles a cada rato.

La primera actitud dice relación con el clasismo, algo que podemos entender como la división artificiosa en al menos tres castas, los de arriba, los de al medio y los de abajo. Pienso que se debería trabajar sobre la integración entre las clases sociales, esta es una barrera gigantesca, algunos dicen un abismo cultural, se trata de una idea solapada metida en el ADN del chileno que lo posiciona por si solo en la rueda de la fortuna y que si se logra derribar, como se dice en vulgata, “estamos al otro lado”.

Una segunda actitud es el amor a lo precario, a lo mal hecho, a veces pienso que esto viene de nuestro duro enfrentamiento con los terremotos y tsunamis, se trata de una suerte de desconfianza respecto a lo permanente, a la buena factura, respecto a lo bien hecho. Con los embates naturales podría suponerse entonces que es producto de una actitud propia, nacional, pero esta actitud se puede apreciar también en otros pueblos latinoamericanos no tan terremoteados. En esta línea de argumentos vencer lo precario significa hacerlo bien a la primera, si queremos derribar esta muralla deberíamos cambiar el chip respecto a la manufactura de cualquier cosa, para hacerlas bien hechas, se trata de vencer el viejo dicho de “hacerlo a la chilena” en su versión mediocre, entiendo que el actual presidente está intentando cambiar el sentido del slogan.

Una tercera actitud que nos juega en contra es la envidia, esta es tal vez la actitud más característica de nuestra personalidad como pueblo. Un conocido abogado se refería al área urbana del gran Concepción como lo “ Envidiopolis” de Concepción, es decir la concentración a nivel metropolitano de envidiosos, pero es mejor conocida por nosotros, “ the people” , como “ el chaqueteo”, es decir la acción colectiva de bajar al que subió un peldaño. Pienso que la envidia viene de lo pueblerino, de creernos parientes de todos, de pensar que somos de la misma ralea y por lo tanto todos son tan incapaces como nosotros.

Al fin, hay al menos tres actitudes que han sedimentado una profunda desconfianza en nosotros, nuestro entorno y nuestros logros, se desconfía del otro, se desconfía que podamos hacerlo bien y se desconfía del éxito. Diseñar nuestro camino al desarrollo requiere que se enfrenten estos temas, se requiere hablarlos, probablemente se trate de hacer una terapia grupal que permita ponerlos en evidencia, y luego procurar sanarnos porque nos afecta a todos, mi pensamiento final sobre este tema me dice que para caminar por el desarrollo debernos estar sanos porque si no los estamos nos caemos en el camino, necesitamos una terapia con urgencia.