miércoles, 7 de marzo de 2018

¿Encasillado…yo?...


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A veces tengo la sensación que estoy conversando con ...¿un intolerante?, el dialogo se vuelve algo áspero, tenso y parece imposible salir de cierto pantano en que nos hemos metido, y aunque trato de aplicar buena onda, o al menos no alzar la voz, me doy cuenta que se nos sube la temperatura, en palabras de Juan Luis Guerra y los 440, se nos sube la “ bilirrubina”, pienso entonces que ello ocurre porque tal vez me han “encasillado”, así las cosas, también me cuestiono si la intolerancia es un fenómeno que viene desde allá hacia acá, o también va desde acá hacia allá.

“Intolerancia” implica dureza, rigidez para mantener ideas fijas , absolutas e inquebrantables sobre una situación en particular, la intolerancia se nos presenta en muchos escenarios y es causa de conflictos , algunas veces actuamos con inteligencia, asertividad y hasta somos afectivos para expresar nuestra contradicción, nuestra visión en contrario, pero a veces actuamos como animales y embestimos a otros sin la más mínima reflexión. Me parece muy claro que en el proceso mental que nos prepara para el ataque nos “formamos una opinión” de fulanito, lo “encasillamos” (¿y etiquetamos?), porque podemos ser tolerantes en muchos temas y no pasa nada, pero podemos ser muy intolerantes en otros y si, en ese caso pasan cosas.

Pienso sobre esto, y puedo estar equivocado que no somos seres planos ni en lo emocional, ni en lo valórico, ni en los afectos, no nos manejamos en piloto automático, siempre la acción y la reacción es en “caliente”, al fin de cuenta somos humanos, nos equivocamos, pero también podemos reconocer errores, entender la posición del otro… si quisiéramos.

Desde mi óptica, señalar una actitud intolerante es muchas veces necesario, salva en situaciones de abuso y quizás de las otras lacras que le siguen, y desde esa misma óptica, enfrentarla implica un trabajo de fineza intelectual, de argumentación y también de tacto, pero acusar o juzgar a otro de intolerante es un “loop” que no se acaba, es de sentido común que quien acusa de intolerante a otro, es porque es incapaz de tolerar la opinión de ese otro, es un intolerante, a su vez el acusado normalmente es también otro intolerante, lo dijo en el siglo pasado el filosofo español Jaime Balmes “ No es tolerante quien no tolera la intolerancia.”, pero también hay que tener cuidado, conocida nuestra tolerancia - aquella que alcanzamos o tratamos de alcanzar con bastante esfuerzo, educación y hasta por experiencias propias- algunas manos oscuras pueden aprovecharse de ella, de “nuestra nobleza” y usarnos para sus fines, feo decirlo, pero es otro riesgo en este mundillo complejo y llenos trampas en que nos movemos.

Lo que ha ocurrido con el paso del tiempo, al menos en occidente o en la parte que nos toca, es que hay quienes han aprendido a disimular la intolerancia, aunque es seguro que hay muchos otros más avanzados que han logrado controlarla, y quizás hasta haya algunos ascendidos que la han eliminado por completo, que han sido iluminados o es lo que creen, pienso que ello ha ocurrido en parte por temor a la sanción social, a la educación, a la cultura, a las búsquedas existenciales, o incluso a las leyes contra la intolerancia - que a mí me parecen más bien leyes mordaza, pero ese es otro cuento- y probablemente también porque hemos visto los resultado a que esta lleva cuando se deja suelta, sin bozal y sin cordel, la intolerancia mata.

Continuando la reflexión sobre este tema, pienso que es muy difícil mantener el equilibrio entre el derecho que todos tenemos a opinar y la presencia omnipresente de la intolerancia, si alguien se atreve a opinar y lo hace desde su sincera reflexión y no para la galería, siempre puede ser acusado de intolerante sobre ciertos tópicos, ser “encasillado”, sobre todo si toma partido por algo, así las cosas, siempre hay que ver el cuadro completo, a veces se escuchan personalidades de la política nacional dando clases magistrales sobre la tolerancia, sobre el espíritu tolerante, para luego caer en la descalificación brutal de un rival político, o ironizando con caricaturas llenas de prejuicios una situación que enfrenta a sus ideas, a su esquema de mundo, me parece sobre esto que la intolerancia a las ideas o ideales políticos debe ser la reina madre de todas las intolerancias, entonces nos podríamos preguntar ¿ en ese ambiente, donde todos están “encasillados” -porque ese es el “divertimento” rutinario- hay algún discurso sincero en contra de la intolerancia?.

Cuando el fenómeno de la intolerancia colectiva estalla tenemos problemas serios, cada quien se cree con el favor del cielo para terminar de una buena vez con los que han sido “encasillados”, con aquellos que nuestra intolerancia ha “marcado”, ¿qué podemos hacer entonces?, antes que nos sumemos a las hordas de energúmenos vociferantes y nos revelemos como engendros peligrosos, mutantes producto de la intolerancia, quizás conviene poner en práctica lo que los sabios siempre han recomendado, mantener la calma, “take it easy” , bajar el volumen de quienes son más intolerante que nosotros, controlar su voz en nuestra cabeza, o al menos no escucharlos, luego, pienso que hace bien respirar profundo y analizar datos.

Estimo que mucha de la intolerancia nace desde la realidad tergiversada, o algo más propio de nuestros tiempos y que se conoce como “realidad aumentada”, un concepto que nos muestra la realidad a través de dispositivos tecnológicos y no de nuestras propias experiencias sensoriales, del “face to face”, por el contrario, lo que actualmente pasa en las sociedades humanas se parece mucho a los antiguos aparatos propagandísticos de los “ismos” totalitarios, se nos muestran unas porciones de la realidad envasada y cargada de intencionalidad para que reaccionemos y “encasillemos” a fulanito, a un colectivo, a un pueblo, a una etnia, etc., suena a manejo de comando político, pero así es.

Finalmente, y recordando a un estimado Gurú de Internet, pienso que detrás de toda intolerancia está siempre el EGO, ese enano que nos comanda la cabeza y va dirigiendo nuestro actuar en modo “malvado”, así nos aleja de la ética, la moralidad, del verdadero humanismo y hasta de la sacralidad a que somos llamados, para conducirnos en cambio a la satisfacción de los instintos, normalmente los “bajos instintos”.


jueves, 22 de febrero de 2018

Creencia tuyas, creencias mías, creencias nuestras




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Observando algunos fenómenos sociales y sus movimientos internos en nuestro país, es interesante dar algunas vueltas a un concepto sugerente, en plural, las “creencias”.

Hoy en nuestro país se evidencian movimientos en las comunidades religiosas, muchas personas se están cambiando desde el catolicismo romano tradicional a las muchas denominaciones evangélicas , se ve en algunas poblaciones un aumento de los templos evangélicos y en las estadísticas alcanzan una fuerza política y de opinión considerable, es decir se cambia de casa pero se sigue siendo religioso, “creyente”, algo respetable por cierto, y a partir de ser testigo de esa transición de muchos ex - católicos desde un redil a otro, me surge una pregunta, ¿ otra vez nos estamos moviendo?.

Iniciemos con lo siguiente, a partir de mediados del siglo pasado y más cercano a los años 70, , muchos de las antiguas estructuras de ordenación de la sociedad, fundamentalmente las religiosas tradicionales cristianas comenzaron a perder miembros, (http://servicioskoinonia.org/relat/377.htm ), las nuevas generaciones expresaron un rechazo a los antiguos dogmas y mandatos supuestamente divinos, a las “creencias” de sus padres, para derivar a una actitud menos comprometida con la continuidad y más abierta a la búsqueda, a partir de ese periodo se abrió algo similar a un cajón de sastre que ya no se podía llenar con las respuestas anteriores, las únicas, indiscutibles y esencialmente verdaderas, es decir las respuestas sobre las cuales se construían las vidas y funcionaban las sociedades. Entre las causas se puede mencionar el aporte del pensamiento europeo de posguerra, la influencia del pensamiento místico indio, la desconfianza en la política, algunos puntos de apoyo en las ciencias y la tecnología, pero sobre todo a una comprensión más filosófica de la libertad.

Esto ocurría fundamentalmente en occidente, el resto del mundo era y sigue siendo muy religioso, muy “creyente”, estos movimientos de “liberación “ tampoco eran en todo occidente, fueron visibles sólo en aquellos países más proclives a tener una clase intelectual dominante y una fuerte alfabetización, no ocurría eso en toda Latinoamérica ni tampoco era muy incidente en todos los Estados Unidos, estábamos hablando de parte de Europa y las grandes urbes de las costas norteamericana..

Las ideas del amor libre, las experiencias extrasensoriales y los cuestionamientos existenciales que venían de la Europa del 68 rápidamente se expandieron por el mundo occidental , causando el avance de los movimientos “humanistas” en las sociedades, ellos eran portadores entre otros de cierto relativismo respecto a la “vieja” moralidad y de nuevas “creencias”, entre ellas, la de los supuestos aportes de los “estados alterados de conciencia”, tanto para alcanzar otros niveles de percepción de la realidad, como para ser mejor persona y construir mejores sociedades, es decir, más de lo mismo pero en otro formato.

Entonces ,cuando se vivía en cierta utopía cultural algo irresponsable y muy ligada a la “creencia” de la sensualidad y sensibilidad aumentada de los sentidos, apareció el “New Age”, basado en la supuesta “era astrológica de Acuario” se revivieron viejos mitos de por aquí y por allá, algunos proveniente de la antigua Europa, de oriente, de las culturas africanas y precolombinas, el “New Age” comenzó a dominar y a abarcar un amplio espectro de actividades , desde la música y la manera de vestir, hasta la comida, parece que era hora, nuevamente en occidente, de redescubrir algunas antiquísimas ideas sobre lo trascendente, lo oculto, los sincretismos y ponerlos en prácticas, estábamos pasando por un frenesí de “creencias” variopintas, y muchos adscribían a ellas.

Pero nuevamente las cosas empezaron a cambiar, a finales de los noventa junto con el aumento de los contactados por los “ovnis”, muchos fueron al cine a ver la película “Matrix” , una puesta en escena que marcó un antes y un después para los nuevos gurús de internet, quienes haciendo suyas las ideas del guión y vinculando en una relación bastante voluntarista acontecimientos científicos y pensamiento mágico, dieron forma a muchas teorías de la realidad, como la relación entre la mecánica cuántica con los fenómenos paranormales, o la revisión de antiguos secretos místicos a la luz del comportamiento de las partículas subatómicas, y entonces ,¡voilá!, la “creencia” en que “todos somos energías vibratorias manejadas por alguna mente maestra”, y que “el pensamiento genera realidad” se disparó, los suscritos a estas nuevas “creencias” suman y suman, respetables por cierto, no hay problema.

Como todo cambia tan rápido, ya terminando los noventa y cerca del fin del milenio, un inglés, David Icke, comenzó con las teorías de la conspiración a gran escala, entre otros con los reptilianos y la relación con las cabezas de los gobiernos mundiales , a las que le siguieron otros reviviendo antiguas explicaciones a la ancestral relación de dominio y sometimiento en los humanos, se agregó la tierra hueca, y la conspiración que denuncia que nos sacan del centro del universo con malignos propósitos, y por lo tanto se lucha por mantener una “creencia” antigua, la tierra plana, centro del universo...

El clímax en este paquete de “creencias” y de pensamiento mágico llega con la mitología sumeria, quien nos vino a tocar la puerta y a hacer prosélitos para las guerras de los dioses Enki y Enlil , hoy muchos creen a pie juntito que esa fue una verdad absoluta, lo mismo que la existencia de Nibiru, ese supuesto planeta que nos golpea cada 3600 años, en conjunto son ideas que se pasean en muchas librerías de la mano de Zecharia Sitchin y otros, el creyente en estos casos es una persona que piensa que detrás de toda la realidad que vivimos hay siniestros planes de desinformación, no lo sé, puede ser , pero…

En medio de todo estos, se encuentran aquellos que “creen” que no tienen pensamiento mágico o religioso, que son inmunes al fenómeno, algunos se organizan entorno a ciertas ideologías de marcada ritualidad y dogma, siguen a sus héroes míticos y saludan con reverencias a sus gurús y padres fundadores, sin duda ellos cumplen con el estándar, son creyentes y además religiosos, otros actúan en grupos que se asemejan mucho a los iniciáticos, son algo similar a un alter ego del fenómeno religioso, generan grupos que se reúnen en “ clubes de escépticos”, e intentan dar a entender que sólo aquella ´porción de la realidad que pasa por el método científico y las revistas de divulgación son la “verdad” , es decir, están atentos a los nuevos tótem, consecuentemente se “nutren” de las nuevas teorías y propuestas de explicación del cosmos, de la biología y de los comportamientos humanos, ellos en sí mismo no son científicos ni pueden verificar nada, pero han decidido depositar su “creencia “ en ellos. Un tercer grupo de los "inmunes", y que se dice “ateo” se conforma con lo que sale de la boca de sus ídolos, Daniel Dennett , un filosofo de las ciencias norteamericano es un “Star” y habla a modo de un gurú, lo mismo que un biólogo inglés, Richard Dawkins, un “Superstar “, quien se mofa de cualquier indicio de lo divino causando aullidos de felicidad y aplauso cerrado entre sus seguidores, es una persona que ha alcanzado el Nirvana en el sentido de comprensión de la realidad y sus intrincados fenómenos asociados, tiene claro que somos y a dónde iremos, a ninguna parte, sólo somos vehículos desechables de nuestro genes. Ellos son algunos de los nuevos iluminados y sus “creyentes” suman y suman en cada visita a las universidades.

Pienso que detrás de todo esto hay una necesidad de la cual no se puede escapar, las explicaciones que han generado los movimientos y el mismo avance científico en estos últimos cincuenta años no son más que un reflejo de lo que ha ocurrido en la historia humana, las convicciones profundas que se alcanzan con las religiones clásicas, con algunas ideas, con algunos iluminados, con vidas ejemplares, con la investigación y hasta con algunas explicaciones cibernéticas, nos permiten dar respuestas a cuestiones fundamentales y por lo tanto nos mantienen alejados del suicidio colectivo, la necesidad de poner en algún lugar la “fe”, hace que parte importante de nuestra vida gire en torno a “creencias” y/o sus muchos alter ego como la religión, y con ello aceptamos “verdades”, literatura sagrada, discursos, ritos, ídolos, y muy principalmente los mensajes de esperanza o desesperanza, aunque esto último me parece algo masoquista.

Al parecer todos necesitamos una suerte de anclaje a algo seguro que nos permita vivir tranquilos, así, compramos entre otros la idea de trascendencia, de vida después de la muerte, de mecánica cuántica, o que al menos los genes sobreviven como última apuesta , por lo tanto no importa si las explicaciones vienen desde la profundidad de la historia humana, del laboratorio, de una idea genial después de un café o de un nuevo sistema de clonación, sirve igual, como señalaba por ahí un autor “youtuber”, “necesitamos que alguien o algo nos salve, no importa qué, pero que nos salve”, en ese caso, creo que es imposible estar fuera de una “creencia”, cualquiera que esta sea.

jueves, 15 de febrero de 2018

…¡Sólo queremos justicia…!


https://prensa.resumen.cl

¡Cuántas veces he escuchado estas palabras en los últimos años!, en algunos casos por padres deshechos por el dolor , o de familiares, amigos o simplemente conocidos que piden con las manos apretadas y nudo en la garganta: justicia, justicia, todos queremos justicia ,pero ¿qué es eso?.

Isidora González, una joven mujer punk natural de Concepción fue asesinada y posteriormente descuartizada, su cuerpo apareció por partes y durante un tiempo fue un puzzle, gracias a que tenía un tatuaje fue identificada en un plazo razonable de tiempo, mientras se buscaba al asesino sus amigos hicieron algunas marchas exigiendo “justicia” para “La Dorito” como le llamaban, un buen día la policía dio con el supuesto asesino, su última pareja, Guillermo Atenas, sin embargo muchos quedamos ¡plop! cuando su abogado defensor , un profesional pagado por todos nosotros sacó un “as” bajo la manga, el asesino no podía ser juzgado por estar enfermo, con ello tenía licencia para matar… http://www.eldesconcierto.cl/2017/09/13/defensa-de-imputado-por-femicidio-de-isidora-gonzalez-no-esta-en-condiciones-de-ser-juzgado/.

Como este caso, han pasado muchos en estos últimos años, cuando se conocen a los presuntos criminales y la forma en que se han ejecutados los hechos, normalmente surge una defensa inteligente que derriba pruebas, descarta evidencias y logra desbaratar las acusaciones, entonces todo se entrampa, entramos a un estado en que no sabemos nada, el hilo se pierde, el caso se olvida y finalmente queda esa sensación que aquí no ha pasado nada.

En culturas antiguas el tema de aplicar justicia, sobre todo en casos criminales siempre fue una preocupación, conocemos las sentencias que exhibe el código de Hammurabi, también la exclamación fundamental de ¡justicia, justicia perseguirás! del mandamiento judío y el desarrollo de los romanos de su código penal, incluido en el derecho romano, “la justicia es la constante y perpetua voluntad de conceder a cada uno su derecho”, ello promovía el vivir en forma honesta y no hacer daños a otros. Siempre este tema ha sido una preocupación de los pueblos y las civilizaciones que nos han dominado, siempre se ha intentado buscar la mejor forma de aplicar justicia, de calmar, de debilitar esa sed de venganza natural que se genera cuando alguien hace daño, cuando comete un delito, cuando se aleja de la convivencia pacífica, cuando se actúa con engaño, con violencia, pero sobre todo cuando hay delito de sangre.

En el caso de los crímenes, el caso más extremo de causar daño a alguien porque independiente de lo que creamos o no, se aniquila la vida y su continuidad, quizás no haya algo más desalentador y que nos llena de impotencia que constatar la falta de justicia, y en nuestro país esa sensación viene “in crescendo”, incrementándose, y puede evidenciarse que es una certeza que aflora cuando se entrevista a las víctimas, deudos o afectado porque se señala, no con poca rabia interna –en este país no hay justicia-.

Hacerse cargo del problema es un tema espinoso, siempre hay temor de pecar de injusto, de ser cruel, y hasta de atacar frontalmente los “derechos humanos” de los presuntos culpables o “imputados”, y por lo tanto el tema se maneja generando humo, mucho humo para poder operar y hacer algunas mejoras por aquí, algunos arreglos por allá, e intentar calmar el clamor popular al develar una que otra “reforma”.

Siento que a nivel global hemos llegado a un punto que hemos perdido la capacidad para entender y también para aplicar lo que se ha llamado justicia, me es muy claro con el caso de las decenas de jóvenes asesinados en Noruega por Anders Behring Breivik , un neo- nazi que con sus hechos puso de cabeza al sistema noruego - muy pacifista y lleno de derechos- para buscar una forma de castigar a esa bestia humana, no sin antes concederle una demanda contra el estado noruego por no tratarlo bien.

La pregunta queda en el aire, ¿qué es justicia, qué es eso?, muchos dicen que no es venganza y estoy de acuerdo, otros dicen que no es lo que nuestras convicciones ( en caliente) quieren en determinado caso y estoy de acuerdo, otros señalan que no necesariamente implica una paridad con el daño causado y estoy de acuerdo, y hasta encontramos a algunos más filósofos que sostienen que no hay posibilidad de hacer justicia porque nunca estaremos seguros como ocurrieron los hechos, o aún más, y casi bizarro, hay determinadas circunstancias en que no hay delito, sólo víctimas a pesar de las evidencias en contra.

Para la otra parte de la icónica balanza que sostiene la mujer con los ojos vendados, el culpable de un crimen, muchos señalan que un condenado debe tener todos los derechos que goza un ciudadano normalito, excepto la libertad de movimiento, es allí donde me complico. ¿es entonces la justicia un cálculo de pérdida de libertad?, tanto matasteis, tantos años de pérdida de libertad, ¿nos compensamos con tiempos?, ¿eso somos en última instancia?, ¿y la trascendencia, el sentido de lo humano?, ¿no éramos algo más que cosas?, ¿ no debería haber también un recomponerse y recomponer?.

Me parece que escasean los debates reales, y por cierto, faltan aportes intelectuales lúcidos y provocadores más allá de los que nosotros como humildes hijos de vecino podemos hacer, pienso que falta escuchar a aquellos que han sufrido las pérdidas, también a las personas humildes y sabias, y ¿porque no?, a los mismos asesinos, sólo estamos escuchando a aquellas voces “especializadas” y a otros demagogos que parecen olvidarse del daño, del triste destino de las víctimas, de esos seres que vivían y sentían como nosotros y que quedan como residuos del vivir en sociedad, de “algo no funcional” que se deja atrás y se funde en el magma del pasado sin formas ni sentido.

En esta reflexión dispersa tiendo a pensar que hemos equivocado el camino, la justicia en los casos criminales me parece que debería ser un recomponer equilibrios que se han quebrado, y ello supone ver varias variables a nivelar, y que si no lo hacemos, corremos el riesgo de desatar la bestia que todos nosotros llevamos dentro, la maldad es parte de la construcción del humano y la venganza por la venganza es un manjar de los dioses, los narcotraficantes de otras latitudes lo saben, una vez que la bestia se suelta no hay forma de parar, bajo ese enfoque es bueno preocuparse de manera seria e intentar convocar al cuerpo social en torno al tema, estamos a tiempo, pero se trata de no manejarlo, de no imponer pensamientos envasados que han desarrollados intelectuales leyendo “Le Monde” y tomando café.

Finalmente, y a modo de epilogo, me quedan pendientes tres aspectos que han surgido en las redes sociales últimamente, y que me parece debería al menos provocar una inquietud, un darle vueltas al asunto, ¿no se resarce nunca el daño o por lo menos no se mitiga por parte del estado?, ¿cuánto daño debe hacer un individuo a otros para pensar en penas más allá de su moneda de cambio, su libertad?, y ¿deben los culpables trabajar y colaborar a sostener el sistema que los confina, o eso es sólo materia de los agobiados ciudadanos libres?.

lunes, 12 de febrero de 2018

Lavados de cerebro




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Hace algunos días conversaba en la calle con un viejo conocido, un conocido “viejo”, y me sorprendió que intentara por todos los medios de convencerme de cierta situación política que a mí no me parecía en absoluto, no discutimos, solo escuché, escuché,... y escuché, por un buen rato escuché una serie de razonamiento que comenzaron con bastante sentido común para terminar en la repetición cacofónica de slogans conocidos.

Qué habrá pasado con fulanito pensé, mientras caminaba concluí que estaba militando en algún movimiento “ciudadano”, su cambio era notorio, algo similar me ocurrió con un familiar cercano que hace poco entró a estudiar una carrera universitaria “humanista”, sólo en el primer año de caminar por su carrera su visión sobre asuntos sociales cambió angularmente, era un “otro” que ya no pensaba como yo creía que pensaba, evidentemente había sido “iluminado”.

Los cambios son inherentes a nosotros en tanto individuos humanos, no son algo malo ni siquiera una actitud que nos llame la atención, tampoco son materia de debate, cambiamos con la vida misma, a veces estamos aquí, luego allá, depende del cómo cada acontecimiento que nos ocurre sedimenta experiencias dignas de considerar y sobre todo de aprender.

Pero hay cambios en la personalidad de muchos que dan señales de “formateos”, de productos "exóticos" fabricado e insertado en la mente. Ocurre que hay cambios “trabajados” que responden a los antiguos y muy conocidos “lavados de cerebro”, esa vieja técnica que es capaz de sacarnos el cerebro , enjuagarlo muy bien hasta que no quede ningún residuo de pensamientos anteriores, e inyectarlo con preparados y sustancias extrañas para luego con delicado cuidado devolverlo a su lugar.

Probablemente a todos nos han lavado el cerebro, esta es una práctica que se ha ido masificando con el avance en las comunicaciones y se ha democratizado en la era de la información, el lavado de cerebro se ha vuelto una práctica corriente, tenemos hoy a miles de gurúes que cuentan con millones de seguidores a quienes les han realizado el proceso y son cajas de resonancia, o más bien pequeñas manifestaciones de su personalidad que marchan haciendo proselitismo, capturando nuevos candidatos para seguir lavando cerebros ya en un nivel industrial.

Es notable la presencia de predicadores de todo tipo que intentan pasar su mensaje en canales de "youtube", las tecnologías actuales permiten utilizar argumentos que van desde aquellos con algún tinte de cientificismo hasta obras maestras de pornografía mental, para escaparse hay que ser un auténtico Harry Houdini, en alguna de esas trampas intelectuales caemos, y aquellos enfoques, puntos de vistas y “verdades” los convertimos en una convicción propia y digna de transmitir.

Lavar cerebros al parecer no es difícil, estamos hechos para pensar y dejar de hacerlo, tenemos el switch en nuestro poder, por lo tanto iniciar el proceso es bastante normalito, basta algún inconformismo sobre algo, alguna situación de incomodidad y el médico que tiene la solución viene a susurrarnos al oído lo que queremos oír, luego nos lleva de la mano al centro de adoctrinamiento y todo ha comenzado para terminar quizás donde, recordemos el caso de la Alemania nazi, y tantos y tantos otros hechos en la historia humana en que pueblos completos han sido alienados.

Tengo la sensación que el proceso de lavar cerebros continua en piloto automático, sin ayuda externa, es decir nosotros mismos nos terminamos de convencer de ciertas ideas y nos vestimos de soldados sin ayuda, nos colocamos el casco, buscamos el fusil y salimos a terreno a combatir a quienes consideramos nuestros enemigos, los otros lavados de cerebro, no lo sé, pero presumo que en algunos casos hay algo de búsqueda existencial en todo esto, lo cual es una paradoja, porque una búsqueda de ese tipo supondría un crecimiento desde adentro hacia afuera y no al revés.

Finalmente puede ocurrir que lo que estoy escribiendo sea también producto de un lavado de cerebro, en tal caso ruego no tomarlo en cuenta, es un trabajo muy duro mantener el cerebro a cubierto con tanto ataque, nunca se sabe si ya se es otro “zombi”, una figura humanoide que anda dando vueltas por ahí con su mente fija en los planes trazados por alguien.

lunes, 29 de enero de 2018

Cavilaciones de verano



Se ve que ya estamos en verano, por todos lados circula gente ligera de ropas, el calor nos cocina en cualquier lugar, alguna gente conocida comienza a planificar el escape de su encierro anual, algunos vecinos duermen y duermen como osos, otros simplemente beben cervezas en forma desesperada como si esto fuera la OktoberFest.

Hay colores brillantes allá afuera, y hasta los pájaros parecen felices de que amanezca sin nubarrones, me imagino que se alegran también porque el frio haya viajado lejos a atacar a otros pájaros, y en nuestro caso, dejamos atrás ese fétido olor a parafina, la hediondez de los encierros y empezamos a deshacernos de la humedad, sin duda la mortandad de hongos debe estar en cifras record.

La estación más esperada del año, la que nos revive y nos llena de sol ya ha llegado, en la piel se siente la libertad y las ganas de hacer cosas, pero aunque parezca una contradicción, también quedamos a la deriva, porque la rutina tiene una similitud con los rieles ferroviario, nos conduce en alguna dirección y reparte tareas que le da sentido diario a la existencia. Es cierto, se requiere mucho de sumisión y actitudes sociales aprendidas en pasados remotos para hacemos el día y día, y aunque a veces tenemos una que otra rebelión interna, aceptamos horarios, tareas y todas las circunstancias asociadas a la vida laboral, sabemos por sentido común que de eso depende en parte la tranquilidad mensual.

En estos cálidos días, la falta de ese arnés en que se equilibran los otros días nos deja una suerte de desconexión que permite darnos cuenta con cierta emocionalidad que estamos vivos, que tenemos tiempo para nosotros, que podemos ocupar como queramos la jornada de sol a sol, aunque limitada, por un tiempo corto nos recuerda el calendario que continua eliminando hojas, pero ya está, la jornada “te pertenece”, con el trabajo anual la has comprado, ¿no suena a una breve liberación de la esclavitud?.

Recuerdo haber visto en Internet este video https://www.youtube.com/watch?v=PCAxHWeEmEQ, y la sensación que se siente en verano es bastante similar, correr libre por el campo, sin ataduras, sin la carga pesada que se ha llevado durante el año es para saltar y saltar, pero no somos vacas, somos humanos, y los pensamientos que vienen nos hacen cuestionarnos, preguntarnos cosas aunque no tengamos respuestas y ni la menor intención de responder nada, sólo cuestionarnos.

En medio de las cavilaciones llega una invitada indeseada, la depresión, la depre, la depre que trae sus gafas grises y una camionada de cuestionamientos y reflexiones profundas porque de algún modo sentimos el paso de un año a otro, ¿vendrá el otro año igual?, ¿o peor?, ¿dónde iremos a pasar algunos días?, ¿qué buscamos realmente para dejarnos caer, o cómo podemos descansar?. No sólo las lucas y un posible endeudamiento comienzan el baile en la cabeza, también aparece con su pandero la salud, ese dolor algo complicado por aquí, esas molestias por allá, pero quien se lleva las palmas de primer solista en las cavilaciones es esa sensación que otro año se ha ido y estamos igual.

Aunque somos gregarios y tendemos a adecuarnos a esas tareas grupales, sociales y contractuales que se enfrentan durante el año, el verano nos permite visualiza cambios, planificar algunas ideas que al menos nos cambien de posición en la navegación, e intentar dirigir el barco y que los otros nos ayuden, es decir, realizar los proyectos propios y no continuar realizando los proyectos de los otros, pero en la evaluación anual mucho de nosotros concluimos que deberemos seguir en el mismo estadio anterior, quizás un poco más sabios, pero no dirigiendo el barco.

Dirigir el barco puede ser una utopía, quizás nadie lo pueda dirigir realmente y todos sin excepción somos parte de la tripulación, pero ese sentimiento es un deseo interno siempre insatisfecho, propio de nuestra humanidad, estamos hechos para dirigir nuestras vidas por lo que el panorama contrario muchas veces termina con algunos grados de depresión.

Los gurús en la materia nos dicen que no nos preocupemos, que seamos como las cañas, que nos dejemos modelar por el viento, o quizás aceptemos la idea que con nada vinimos y que nada nos llevamos, por lo tanto no conviene preocuparnos de nada, dejar que corra el tiempo y luego te irás como todos, no se vale intentar construir tu torre de marfil, de nada te servirá, otros se encargarán de derribarla.

Me cuesta pensar de esa manera, soy algo al revés, pienso que cada proyecto de vida es bueno para mí y para los otros, que cada resistencia al viento indica que estás vivo, que no eres materia inerte, y aunque posiblemente sin nada nos iremos, y aún aunque no haya aún una roca con tu nombre tallado, intentar dejar tus cavilaciones cuando el verano te acaricia la piel, es una suerte de piedra tallada.

miércoles, 24 de enero de 2018

El Cuco…


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Hace algunos días mientras sacaba cuentas e intentaba planificar la manera de enfrentar mis deudas de improviso me fui a “black”, algo gatilló en mi inconsciente un panorama negro y de improviso se me apareció el “Cuco”.

El “Cuco” es un personaje de pesadilla de los niños, eso se supone, pero a veces ese desagradable personaje se nos aparece a nosotros también, y logra asustarnos, quizás una musaraña o unas muecas desagradables con sus dientes sucios y chuecos no lo haga, pero cuando el “Cuco” nos saca un afiche de entre sus inmundos ropajes y nos recuerda la edad que tenemos, y que estamos listos para lo inevitable, da miedo, porque después de todo el trigo está maduro y ya se puede cortar, y todos los trigos se cortan sin excepción.

El “Cuco” tiene una ventaja sobre nosotros ´”los pobrecitos mortales” ( frase para el bronce de un honorable), a veces no lo necesitamos, nos asustamos solos, y en cuanto a su trabajo, probablemente muchas de sus técnicas exitosas las aprendió de los “Cucos” viejos, sus tíos- abuelos y de toda su extravagante parentela porque creo que hay muchos “ all worldwide”, y además el sujeto se va actualizando, es más, me parece que se ha inscrito en algunos partidos políticos, es demócrata este sujeto, y últimamente lo he visto muy activo en la internet y en las redes sociales.

Hay que reconocer que ha sido magistral en algunas actuaciones, el caso del “falso tsunami “ del año 2005, https://es.wikipedia.org/wiki/Falso_tsunami_de_Concepci%C3%B3n no pudo ser mejor, el “Cuco” nos demostró lo que es tener temor y salir en calzoncillos hacia los cerros, fue un plan maestro, una actuación con aplausos y para ganarse la medalla de honor de los “Cucos”.

Otra obra magistral que recuerdo nítidamente fue durante el año 2012, cuando a raíz de una profecía Maya el mundo se debería acabar con todos nosotros convertidos en algo parecido a sedimentos de carbono, el “Cuco” y sus representantes pasaron por todos lados, atendieron a cientos de programas de televisión y los muy ladinos aparecieron en cuanto medio escrito pudieron, el “Cuco” y sus huestes fueron unos “superstars”, lograron que no durmiéramos por algunos días, y con seguridad algunos ateos hasta se confesaron.

Ahora lo veo actuando de nuevo, quizás tiene unos planes siniestros que a muchos les va a tiritar la pera, goza con esto de asustar a los adultos, a los niños parece que ya no los acosa, quizás fueron más inteligentes y les dieron sus dulces de halloween, o probablemente están creyendo que al igual que el Viejito Pascuero, el Santa Claus era en realidad su tío barrigón disfrazado, no es de temer, pero nosotros no somos tan inteligentes.

El plan favorito de este siniestro personaje es no dejarnos dormir, para ello se ha encargado estratégicamente de replicar en todas las estaciones de televisión algunos asaltos espectaculares, y allí estamos, tiritando en la cama esperando que no entre el “pato malo” y sus secuaces por la noche y nos haga lo que a fulanito, al que ya hemos visto cuatro veces con un fondo de post-producción contar su misma historia, ello ocurre y es posible porque el malvado “Cuco” se lo comunica simultáneamente a todos los canales.

Creo que últimamente el “Cuco” se la está jugando con maniobras sicológicas, entre ellas con los alimentos, ya no sabemos si lo que comemos es sano o nos estamos matando, todos los días aparecen estudios contradictorios y las amenazas se incrementan o se levantan, dejándonos en un estado de temor permanente, quizás estamos cometiendo suicidio colectivo si nos comemos esas jugosas hamburguesas, quizás no, siento que la mano siniestra del “Cuco” está detrás de todo eso.

Uno de los planes internacionales del “Cuco”, o de la internacional de “Cucos” es bastante maquiavélico, les enseñó a algunos líderes políticos de la región latinoamericana que sin ellos, sin sus magnificas inteligencias, las naciones que dirigen simplemente se convertirían en terrenos desolados donde sólo vivirán los buitres y otras bestias míticas de la medianoche, por lo tanto ante el temor a esos panoramas infernales, es mejor seguir con ellos, magistral.

En cuanto a mí, el “Cuco” me complicó la vida, pero espero que no vuelva porque después de todo tiene tanto trabajo que hacer que su agenda no debe dar para más, y se debe estresar mucho, el sujeto ya tiene sus años y quizás algún día se canse de asustar a la gente.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Construir escenarios futuros


Imagen desde : www.entrepreneur.com

Hace algo más de un año, un 12 de Diciembre del 2016, dos mujeres esperaban locomoción colectiva en el sector de Cerro Colorado en la comuna de las Condes en Santiago, una de ellas era psicóloga y la otra una asesora del hogar, de improviso un station Subaru las atropelló y lamentablemente las mató (www.emol.com/noticias/Nacional/2016/12/13/835247). El autor manejaba en estado de ebriedad.

Podemos encontrar muchas situaciones trágicas similares a las descritas a lo largo y ancho del país, es un tipo de escenario recurrente en accidentes de tránsito y que en algunos casos es más correcto llamarlos asesinatos. Como conductor de varios años me llama la atención que muchas personas que esperan locomoción colectiva en los paraderos, o simplemente cruzan la calzada, no prestan la debida atención al flujo vehicular, no miran en dirección de los flujos de vehículos, se confía que aquellos vehículos mantendrán la velocidad y se conducirán por su carril, pero esto puede cambiar en cosa de segundos, algo puede fallar.

Puedo asegurar que cuando sucede un caso como el anterior y se sobrevive, se cambiará esa relajada actitud, la persona que la haya experimentado estará atenta y expectante ante los flujos para siempre.

La experiencia enseña a muchas personas a construir escenarios futuros, es decir, a tomar toda la información que les rodea y proyectarla hacia adelante, aunque sea de una manera apenas esquemática, un bosquejo de lo posible, como en el caso señalado logran armar en un tiempo futuro un posible escenario de sucesos, y si esto ocurre, se convierte en un activo que posiblemente les evitará pasar nuevamente por una situación de riesgo.

Hay personas que cuentan con una especie de clarividencia sobre asuntos de futuro, y los llevan al mundo de los negocios y las actividades donde se requiere hacer apuestas y son gente exitosa, son capaces de construir escenarios futuros, pero en el caso de la vida diaria, el poder visualizar en algo más allá del presente algún escenario, es en sí misma una capacidad deseable, y que en síntesis puede llevarnos a sortear escenarios traumáticos, no pasando por ellos sino que imaginándolos de antemano.

Pienso que a las sociedades humanas les pasa igual, muchas sociedades deben pasar por experiencias traumáticas para lograr alcanzar alguna información que les indique que tal camino no es bueno, y aún cuando al día de hoy tengamos servido en bandeja por nuestro muy contemporáneo acceso a la información, caídas catastróficas, conflictos brutales y hasta masacres en otras sociedades, siento que aún no conseguimos la suficiencia en la capacidad para visualizar las enseñanzas de esas experiencias.

Pienso que no es una capacidad ajena a la formación de los individuos, principalmente porque adquirirla en algunas disciplinas es fundamental, por ejemplo para el urbanismo, el cual tiende a postular escenarios futuros hipotéticos a partir de la información existente y cierta condiciones previstas para un tiempo futuro, con ello se diseñan todo tipo de estrategias y planes de implementación.

Quizás la capacidad de visualizar escenarios futuros no sea tan natural después de todo, pero sin duda es alcanzable dada nuestra condición humana para el aprendizaje, ello implica que se podría postular en la enseñanza básica una cierta ejercitación sobre esta competencia, la cual debería situar al estudiante en diferentes situaciones hipotéticas y revisar la coherencia con la cual postula futuros posibles.

Probablemente estaríamos bastante más avanzados como país si algo de esto de masificara, si la gran masa de nuestros compatriotas intentaran evaluar escenarios futuros y decidir sobre situaciones personales o colectivas a partir de posibles escenarios, ello implica usar la información disponible para casos similares, evidentemente sin manipulación, pero con cierta ética y observando reflexivamente e intentando contestar la pregunta ¿por qué ocurrieron tales hechos?.

Tener alguna chance de salvar la vida, o al menos no entrar en situaciones riesgosas, pantanosa o de pérdida en forma innecesaria, es algo deseable, nadie quiere tropezar dos veces con la misma piedra, en el caso de las personas quizás evitaríamos desgracias recurrentes y costos que pueden llegar a ser otras desgracias, y como sociedad, nos podría llevar a no apostar por caminos que otros han recorrido con resultados nefastos.

Al concluir, es sensato pensar que hay algo de sentido común en todo esto, posiblemente es lógica básica aplicada a situaciones cotidianas, que si bien no son la panacea, podrían colaborar a evitar el pasar por el mismo bache siempre, como un “deja vu” que nos mueve en un círculos, finalmente, con cierta certeza dentro de lo relativo que se ha vuelto todo, esta es posiblemente una asignatura pendiente, porque vemos en el mundillo nacional de acontecimientos a personas y colectivos sociales que actúan en forma impulsiva, sin un gramo de reflexión, sin ninguna capacidad de construir escenarios futuros.