jueves, 15 de febrero de 2018

…¡Sólo queremos justicia…!


https://prensa.resumen.cl

¡Cuántas veces he escuchado estas palabras en los últimos años!, en algunos casos por padres deshechos por el dolor , o de familiares, amigos o simplemente conocidos que piden con las manos apretadas y nudo en la garganta: justicia, justicia, todos queremos justicia ,pero ¿qué es eso?.

Isidora González, una joven mujer punk natural de Concepción fue asesinada y posteriormente descuartizada, su cuerpo apareció por partes y durante un tiempo fue un puzzle, gracias a que tenía un tatuaje fue identificada en un plazo razonable de tiempo, mientras se buscaba al asesino sus amigos hicieron algunas marchas exigiendo “justicia” para “La Dorito” como le llamaban, un buen día la policía dio con el supuesto asesino, su última pareja, Guillermo Atenas, sin embargo muchos quedamos ¡plop! cuando su abogado defensor , un profesional pagado por todos nosotros sacó un “as” bajo la manga, el asesino no podía ser juzgado por estar enfermo, con ello tenía licencia para matar… http://www.eldesconcierto.cl/2017/09/13/defensa-de-imputado-por-femicidio-de-isidora-gonzalez-no-esta-en-condiciones-de-ser-juzgado/.

Como este caso, han pasado muchos en estos últimos años, cuando se conocen a los presuntos criminales y la forma en que se han ejecutados los hechos, normalmente surge una defensa inteligente que derriba pruebas, descarta evidencias y logra desbaratar las acusaciones, entonces todo se entrampa, entramos a un estado en que no sabemos nada, el hilo se pierde, el caso se olvida y finalmente queda esa sensación que aquí no ha pasado nada.

En culturas antiguas el tema de aplicar justicia, sobre todo en casos criminales siempre fue una preocupación, conocemos las sentencias que exhibe el código de Hammurabi, también la exclamación fundamental de ¡justicia, justicia perseguirás! del mandamiento judío y el desarrollo de los romanos de su código penal, incluido en el derecho romano, “la justicia es la constante y perpetua voluntad de conceder a cada uno su derecho”, ello promovía el vivir en forma honesta y no hacer daños a otros. Siempre este tema ha sido una preocupación de los pueblos y las civilizaciones que nos han dominado, siempre se ha intentado buscar la mejor forma de aplicar justicia, de calmar, de debilitar esa sed de venganza natural que se genera cuando alguien hace daño, cuando comete un delito, cuando se aleja de la convivencia pacífica, cuando se actúa con engaño, con violencia, pero sobre todo cuando hay delito de sangre.

En el caso de los crímenes, el caso más extremo de causar daño a alguien porque independiente de lo que creamos o no, se aniquila la vida y su continuidad, quizás no haya algo más desalentador y que nos llena de impotencia que constatar la falta de justicia, y en nuestro país esa sensación viene “in crescendo”, incrementándose, y puede evidenciarse que es una certeza que aflora cuando se entrevista a las víctimas, deudos o afectado porque se señala, no con poca rabia interna –en este país no hay justicia-.

Hacerse cargo del problema es un tema espinoso, siempre hay temor de pecar de injusto, de ser cruel, y hasta de atacar frontalmente los “derechos humanos” de los presuntos culpables o “imputados”, y por lo tanto el tema se maneja generando humo, mucho humo para poder operar y hacer algunas mejoras por aquí, algunos arreglos por allá, e intentar calmar el clamor popular al develar una que otra “reforma”.

Siento que a nivel global hemos llegado a un punto que hemos perdido la capacidad para entender y también para aplicar lo que se ha llamado justicia, me es muy claro con el caso de las decenas de jóvenes asesinados en Noruega por Anders Behring Breivik , un neo- nazi que con sus hechos puso de cabeza al sistema noruego - muy pacifista y lleno de derechos- para buscar una forma de castigar a esa bestia humana, no sin antes concederle una demanda contra el estado noruego por no tratarlo bien.

La pregunta queda en el aire, ¿qué es justicia, qué es eso?, muchos dicen que no es venganza y estoy de acuerdo, otros dicen que no es lo que nuestras convicciones ( en caliente) quieren en determinado caso y estoy de acuerdo, otros señalan que no necesariamente implica una paridad con el daño causado y estoy de acuerdo, y hasta encontramos a algunos más filósofos que sostienen que no hay posibilidad de hacer justicia porque nunca estaremos seguros como ocurrieron los hechos, o aún más, y casi bizarro, hay determinadas circunstancias en que no hay delito, sólo víctimas a pesar de las evidencias en contra.

Para la otra parte de la icónica balanza que sostiene la mujer con los ojos vendados, el culpable de un crimen, muchos señalan que un condenado debe tener todos los derechos que goza un ciudadano normalito, excepto la libertad de movimiento, es allí donde me complico. ¿es entonces la justicia un cálculo de pérdida de libertad?, tanto matasteis, tantos años de pérdida de libertad, ¿nos compensamos con tiempos?, ¿eso somos en última instancia?, ¿y la trascendencia, el sentido de lo humano?, ¿no éramos algo más que cosas?, ¿ no debería haber también un recomponerse y recomponer?.

Me parece que escasean los debates reales, y por cierto, faltan aportes intelectuales lúcidos y provocadores más allá de los que nosotros como humildes hijos de vecino podemos hacer, pienso que falta escuchar a aquellos que han sufrido las pérdidas, también a las personas humildes y sabias, y ¿porque no?, a los mismos asesinos, sólo estamos escuchando a aquellas voces “especializadas” y a otros demagogos que parecen olvidarse del daño, del triste destino de las víctimas, de esos seres que vivían y sentían como nosotros y que quedan como residuos del vivir en sociedad, de “algo no funcional” que se deja atrás y se funde en el magma del pasado sin formas ni sentido.

En esta reflexión dispersa tiendo a pensar que hemos equivocado el camino, la justicia en los casos criminales me parece que debería ser un recomponer equilibrios que se han quebrado, y ello supone ver varias variables a nivelar, y que si no lo hacemos, corremos el riesgo de desatar la bestia que todos nosotros llevamos dentro, la maldad es parte de la construcción del humano y la venganza por la venganza es un manjar de los dioses, los narcotraficantes de otras latitudes lo saben, una vez que la bestia se suelta no hay forma de parar, bajo ese enfoque es bueno preocuparse de manera seria e intentar convocar al cuerpo social en torno al tema, estamos a tiempo, pero se trata de no manejarlo, de no imponer pensamientos envasados que han desarrollados intelectuales leyendo “Le Monde” y tomando café.

Finalmente, y a modo de epilogo, me quedan pendientes tres aspectos que han surgido en las redes sociales últimamente, y que me parece debería al menos provocar una inquietud, un darle vueltas al asunto, ¿no se resarce nunca el daño o por lo menos no se mitiga por parte del estado?, ¿cuánto daño debe hacer un individuo a otros para pensar en penas más allá de su moneda de cambio, su libertad?, y ¿deben los culpables trabajar y colaborar a sostener el sistema que los confina, o eso es sólo materia de los agobiados ciudadanos libres?.

lunes, 12 de febrero de 2018

Lavados de cerebro




http://verbalabusejournals.com


Hace algunos días conversaba en la calle con un viejo conocido, un conocido “viejo”, y me sorprendió que intentara por todos los medios de convencerme de cierta situación política que a mí no me parecía en absoluto, no discutimos, solo escuché, escuché,... y escuché, por un buen rato escuché una serie de razonamiento que comenzaron con bastante sentido común para terminar en la repetición cacofónica de slogans conocidos.

Qué habrá pasado con fulanito pensé, mientras caminaba concluí que estaba militando en algún movimiento “ciudadano”, su cambio era notorio, algo similar me ocurrió con un familiar cercano que hace poco entró a estudiar una carrera universitaria “humanista”, sólo en el primer año de caminar por su carrera su visión sobre asuntos sociales cambió angularmente, era un “otro” que ya no pensaba como yo creía que pensaba, evidentemente había sido “iluminado”.

Los cambios son inherentes a nosotros en tanto individuos humanos, no son algo malo ni siquiera una actitud que nos llame la atención, tampoco son materia de debate, cambiamos con la vida misma, a veces estamos aquí, luego allá, depende del cómo cada acontecimiento que nos ocurre sedimenta experiencias dignas de considerar y sobre todo de aprender.

Pero hay cambios en la personalidad de muchos que dan señales de “formateos”, de productos "exóticos" fabricado e insertado en la mente. Ocurre que hay cambios “trabajados” que responden a los antiguos y muy conocidos “lavados de cerebro”, esa vieja técnica que es capaz de sacarnos el cerebro , enjuagarlo muy bien hasta que no quede ningún residuo de pensamientos anteriores, e inyectarlo con preparados y sustancias extrañas para luego con delicado cuidado devolverlo a su lugar.

Probablemente a todos nos han lavado el cerebro, esta es una práctica que se ha ido masificando con el avance en las comunicaciones y se ha democratizado en la era de la información, el lavado de cerebro se ha vuelto una práctica corriente, tenemos hoy a miles de gurúes que cuentan con millones de seguidores a quienes les han realizado el proceso y son cajas de resonancia, o más bien pequeñas manifestaciones de su personalidad que marchan haciendo proselitismo, capturando nuevos candidatos para seguir lavando cerebros ya en un nivel industrial.

Es notable la presencia de predicadores de todo tipo que intentan pasar su mensaje en canales de "youtube", las tecnologías actuales permiten utilizar argumentos que van desde aquellos con algún tinte de cientificismo hasta obras maestras de pornografía mental, para escaparse hay que ser un auténtico Harry Houdini, en alguna de esas trampas intelectuales caemos, y aquellos enfoques, puntos de vistas y “verdades” los convertimos en una convicción propia y digna de transmitir.

Lavar cerebros al parecer no es difícil, estamos hechos para pensar y dejar de hacerlo, tenemos el switch en nuestro poder, por lo tanto iniciar el proceso es bastante normalito, basta algún inconformismo sobre algo, alguna situación de incomodidad y el médico que tiene la solución viene a susurrarnos al oído lo que queremos oír, luego nos lleva de la mano al centro de adoctrinamiento y todo ha comenzado para terminar quizás donde, recordemos el caso de la Alemania nazi, y tantos y tantos otros hechos en la historia humana en que pueblos completos han sido alienados.

Tengo la sensación que el proceso de lavar cerebros continua en piloto automático, sin ayuda externa, es decir nosotros mismos nos terminamos de convencer de ciertas ideas y nos vestimos de soldados sin ayuda, nos colocamos el casco, buscamos el fusil y salimos a terreno a combatir a quienes consideramos nuestros enemigos, los otros lavados de cerebro, no lo sé, pero presumo que en algunos casos hay algo de búsqueda existencial en todo esto, lo cual es una paradoja, porque una búsqueda de ese tipo supondría un crecimiento desde adentro hacia afuera y no al revés.

Finalmente puede ocurrir que lo que estoy escribiendo sea también producto de un lavado de cerebro, en tal caso ruego no tomarlo en cuenta, es un trabajo muy duro mantener el cerebro a cubierto con tanto ataque, nunca se sabe si ya se es otro “zombi”, una figura humanoide que anda dando vueltas por ahí con su mente fija en los planes trazados por alguien.

lunes, 29 de enero de 2018

Cavilaciones de verano



Se ve que ya estamos en verano, por todos lados circula gente ligera de ropas, el calor nos cocina en cualquier lugar, alguna gente conocida comienza a planificar el escape de su encierro anual, algunos vecinos duermen y duermen como osos, otros simplemente beben cervezas en forma desesperada como si esto fuera la OktoberFest.

Hay colores brillantes allá afuera, y hasta los pájaros parecen felices de que amanezca sin nubarrones, me imagino que se alegran también porque el frio haya viajado lejos a atacar a otros pájaros, y en nuestro caso, dejamos atrás ese fétido olor a parafina, la hediondez de los encierros y empezamos a deshacernos de la humedad, sin duda la mortandad de hongos debe estar en cifras record.

La estación más esperada del año, la que nos revive y nos llena de sol ya ha llegado, en la piel se siente la libertad y las ganas de hacer cosas, pero aunque parezca una contradicción, también quedamos a la deriva, porque la rutina tiene una similitud con los rieles ferroviario, nos conduce en alguna dirección y reparte tareas que le da sentido diario a la existencia. Es cierto, se requiere mucho de sumisión y actitudes sociales aprendidas en pasados remotos para hacemos el día y día, y aunque a veces tenemos una que otra rebelión interna, aceptamos horarios, tareas y todas las circunstancias asociadas a la vida laboral, sabemos por sentido común que de eso depende en parte la tranquilidad mensual.

En estos cálidos días, la falta de ese arnés en que se equilibran los otros días nos deja una suerte de desconexión que permite darnos cuenta con cierta emocionalidad que estamos vivos, que tenemos tiempo para nosotros, que podemos ocupar como queramos la jornada de sol a sol, aunque limitada, por un tiempo corto nos recuerda el calendario que continua eliminando hojas, pero ya está, la jornada “te pertenece”, con el trabajo anual la has comprado, ¿no suena a una breve liberación de la esclavitud?.

Recuerdo haber visto en Internet este video https://www.youtube.com/watch?v=PCAxHWeEmEQ, y la sensación que se siente en verano es bastante similar, correr libre por el campo, sin ataduras, sin la carga pesada que se ha llevado durante el año es para saltar y saltar, pero no somos vacas, somos humanos, y los pensamientos que vienen nos hacen cuestionarnos, preguntarnos cosas aunque no tengamos respuestas y ni la menor intención de responder nada, sólo cuestionarnos.

En medio de las cavilaciones llega una invitada indeseada, la depresión, la depre, la depre que trae sus gafas grises y una camionada de cuestionamientos y reflexiones profundas porque de algún modo sentimos el paso de un año a otro, ¿vendrá el otro año igual?, ¿o peor?, ¿dónde iremos a pasar algunos días?, ¿qué buscamos realmente para dejarnos caer, o cómo podemos descansar?. No sólo las lucas y un posible endeudamiento comienzan el baile en la cabeza, también aparece con su pandero la salud, ese dolor algo complicado por aquí, esas molestias por allá, pero quien se lleva las palmas de primer solista en las cavilaciones es esa sensación que otro año se ha ido y estamos igual.

Aunque somos gregarios y tendemos a adecuarnos a esas tareas grupales, sociales y contractuales que se enfrentan durante el año, el verano nos permite visualiza cambios, planificar algunas ideas que al menos nos cambien de posición en la navegación, e intentar dirigir el barco y que los otros nos ayuden, es decir, realizar los proyectos propios y no continuar realizando los proyectos de los otros, pero en la evaluación anual mucho de nosotros concluimos que deberemos seguir en el mismo estadio anterior, quizás un poco más sabios, pero no dirigiendo el barco.

Dirigir el barco puede ser una utopía, quizás nadie lo pueda dirigir realmente y todos sin excepción somos parte de la tripulación, pero ese sentimiento es un deseo interno siempre insatisfecho, propio de nuestra humanidad, estamos hechos para dirigir nuestras vidas por lo que el panorama contrario muchas veces termina con algunos grados de depresión.

Los gurús en la materia nos dicen que no nos preocupemos, que seamos como las cañas, que nos dejemos modelar por el viento, o quizás aceptemos la idea que con nada vinimos y que nada nos llevamos, por lo tanto no conviene preocuparnos de nada, dejar que corra el tiempo y luego te irás como todos, no se vale intentar construir tu torre de marfil, de nada te servirá, otros se encargarán de derribarla.

Me cuesta pensar de esa manera, soy algo al revés, pienso que cada proyecto de vida es bueno para mí y para los otros, que cada resistencia al viento indica que estás vivo, que no eres materia inerte, y aunque posiblemente sin nada nos iremos, y aún aunque no haya aún una roca con tu nombre tallado, intentar dejar tus cavilaciones cuando el verano te acaricia la piel, es una suerte de piedra tallada.

miércoles, 24 de enero de 2018

El Cuco…


http://img.soy-chile.cl/Fotos/2012/09/04/file_20120904172602.jpg


Hace algunos días mientras sacaba cuentas e intentaba planificar la manera de enfrentar mis deudas de improviso me fui a “black”, algo gatilló en mi inconsciente un panorama negro y de improviso se me apareció el “Cuco”.

El “Cuco” es un personaje de pesadilla de los niños, eso se supone, pero a veces ese desagradable personaje se nos aparece a nosotros también, y logra asustarnos, quizás una musaraña o unas muecas desagradables con sus dientes sucios y chuecos no lo haga, pero cuando el “Cuco” nos saca un afiche de entre sus inmundos ropajes y nos recuerda la edad que tenemos, y que estamos listos para lo inevitable, da miedo, porque después de todo el trigo está maduro y ya se puede cortar, y todos los trigos se cortan sin excepción.

El “Cuco” tiene una ventaja sobre nosotros ´”los pobrecitos mortales” ( frase para el bronce de un honorable), a veces no lo necesitamos, nos asustamos solos, y en cuanto a su trabajo, probablemente muchas de sus técnicas exitosas las aprendió de los “Cucos” viejos, sus tíos- abuelos y de toda su extravagante parentela porque creo que hay muchos “ all worldwide”, y además el sujeto se va actualizando, es más, me parece que se ha inscrito en algunos partidos políticos, es demócrata este sujeto, y últimamente lo he visto muy activo en la internet y en las redes sociales.

Hay que reconocer que ha sido magistral en algunas actuaciones, el caso del “falso tsunami “ del año 2005, https://es.wikipedia.org/wiki/Falso_tsunami_de_Concepci%C3%B3n no pudo ser mejor, el “Cuco” nos demostró lo que es tener temor y salir en calzoncillos hacia los cerros, fue un plan maestro, una actuación con aplausos y para ganarse la medalla de honor de los “Cucos”.

Otra obra magistral que recuerdo nítidamente fue durante el año 2012, cuando a raíz de una profecía Maya el mundo se debería acabar con todos nosotros convertidos en algo parecido a sedimentos de carbono, el “Cuco” y sus representantes pasaron por todos lados, atendieron a cientos de programas de televisión y los muy ladinos aparecieron en cuanto medio escrito pudieron, el “Cuco” y sus huestes fueron unos “superstars”, lograron que no durmiéramos por algunos días, y con seguridad algunos ateos hasta se confesaron.

Ahora lo veo actuando de nuevo, quizás tiene unos planes siniestros que a muchos les va a tiritar la pera, goza con esto de asustar a los adultos, a los niños parece que ya no los acosa, quizás fueron más inteligentes y les dieron sus dulces de halloween, o probablemente están creyendo que al igual que el Viejito Pascuero, el Santa Claus era en realidad su tío barrigón disfrazado, no es de temer, pero nosotros no somos tan inteligentes.

El plan favorito de este siniestro personaje es no dejarnos dormir, para ello se ha encargado estratégicamente de replicar en todas las estaciones de televisión algunos asaltos espectaculares, y allí estamos, tiritando en la cama esperando que no entre el “pato malo” y sus secuaces por la noche y nos haga lo que a fulanito, al que ya hemos visto cuatro veces con un fondo de post-producción contar su misma historia, ello ocurre y es posible porque el malvado “Cuco” se lo comunica simultáneamente a todos los canales.

Creo que últimamente el “Cuco” se la está jugando con maniobras sicológicas, entre ellas con los alimentos, ya no sabemos si lo que comemos es sano o nos estamos matando, todos los días aparecen estudios contradictorios y las amenazas se incrementan o se levantan, dejándonos en un estado de temor permanente, quizás estamos cometiendo suicidio colectivo si nos comemos esas jugosas hamburguesas, quizás no, siento que la mano siniestra del “Cuco” está detrás de todo eso.

Uno de los planes internacionales del “Cuco”, o de la internacional de “Cucos” es bastante maquiavélico, les enseñó a algunos líderes políticos de la región latinoamericana que sin ellos, sin sus magnificas inteligencias, las naciones que dirigen simplemente se convertirían en terrenos desolados donde sólo vivirán los buitres y otras bestias míticas de la medianoche, por lo tanto ante el temor a esos panoramas infernales, es mejor seguir con ellos, magistral.

En cuanto a mí, el “Cuco” me complicó la vida, pero espero que no vuelva porque después de todo tiene tanto trabajo que hacer que su agenda no debe dar para más, y se debe estresar mucho, el sujeto ya tiene sus años y quizás algún día se canse de asustar a la gente.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Construir escenarios futuros


Imagen desde : www.entrepreneur.com

Hace algo más de un año, un 12 de Diciembre del 2016, dos mujeres esperaban locomoción colectiva en el sector de Cerro Colorado en la comuna de las Condes en Santiago, una de ellas era psicóloga y la otra una asesora del hogar, de improviso un station Subaru las atropelló y lamentablemente las mató (www.emol.com/noticias/Nacional/2016/12/13/835247). El autor manejaba en estado de ebriedad.

Podemos encontrar muchas situaciones trágicas similares a las descritas a lo largo y ancho del país, es un tipo de escenario recurrente en accidentes de tránsito y que en algunos casos es más correcto llamarlos asesinatos. Como conductor de varios años me llama la atención que muchas personas que esperan locomoción colectiva en los paraderos, o simplemente cruzan la calzada, no prestan la debida atención al flujo vehicular, no miran en dirección de los flujos de vehículos, se confía que aquellos vehículos mantendrán la velocidad y se conducirán por su carril, pero esto puede cambiar en cosa de segundos, algo puede fallar.

Puedo asegurar que cuando sucede un caso como el anterior y se sobrevive, se cambiará esa relajada actitud, la persona que la haya experimentado estará atenta y expectante ante los flujos para siempre.

La experiencia enseña a muchas personas a construir escenarios futuros, es decir, a tomar toda la información que les rodea y proyectarla hacia adelante, aunque sea de una manera apenas esquemática, un bosquejo de lo posible, como en el caso señalado logran armar en un tiempo futuro un posible escenario de sucesos, y si esto ocurre, se convierte en un activo que posiblemente les evitará pasar nuevamente por una situación de riesgo.

Hay personas que cuentan con una especie de clarividencia sobre asuntos de futuro, y los llevan al mundo de los negocios y las actividades donde se requiere hacer apuestas y son gente exitosa, son capaces de construir escenarios futuros, pero en el caso de la vida diaria, el poder visualizar en algo más allá del presente algún escenario, es en sí misma una capacidad deseable, y que en síntesis puede llevarnos a sortear escenarios traumáticos, no pasando por ellos sino que imaginándolos de antemano.

Pienso que a las sociedades humanas les pasa igual, muchas sociedades deben pasar por experiencias traumáticas para lograr alcanzar alguna información que les indique que tal camino no es bueno, y aún cuando al día de hoy tengamos servido en bandeja por nuestro muy contemporáneo acceso a la información, caídas catastróficas, conflictos brutales y hasta masacres en otras sociedades, siento que aún no conseguimos la suficiencia en la capacidad para visualizar las enseñanzas de esas experiencias.

Pienso que no es una capacidad ajena a la formación de los individuos, principalmente porque adquirirla en algunas disciplinas es fundamental, por ejemplo para el urbanismo, el cual tiende a postular escenarios futuros hipotéticos a partir de la información existente y cierta condiciones previstas para un tiempo futuro, con ello se diseñan todo tipo de estrategias y planes de implementación.

Quizás la capacidad de visualizar escenarios futuros no sea tan natural después de todo, pero sin duda es alcanzable dada nuestra condición humana para el aprendizaje, ello implica que se podría postular en la enseñanza básica una cierta ejercitación sobre esta competencia, la cual debería situar al estudiante en diferentes situaciones hipotéticas y revisar la coherencia con la cual postula futuros posibles.

Probablemente estaríamos bastante más avanzados como país si algo de esto de masificara, si la gran masa de nuestros compatriotas intentaran evaluar escenarios futuros y decidir sobre situaciones personales o colectivas a partir de posibles escenarios, ello implica usar la información disponible para casos similares, evidentemente sin manipulación, pero con cierta ética y observando reflexivamente e intentando contestar la pregunta ¿por qué ocurrieron tales hechos?.

Tener alguna chance de salvar la vida, o al menos no entrar en situaciones riesgosas, pantanosa o de pérdida en forma innecesaria, es algo deseable, nadie quiere tropezar dos veces con la misma piedra, en el caso de las personas quizás evitaríamos desgracias recurrentes y costos que pueden llegar a ser otras desgracias, y como sociedad, nos podría llevar a no apostar por caminos que otros han recorrido con resultados nefastos.

Al concluir, es sensato pensar que hay algo de sentido común en todo esto, posiblemente es lógica básica aplicada a situaciones cotidianas, que si bien no son la panacea, podrían colaborar a evitar el pasar por el mismo bache siempre, como un “deja vu” que nos mueve en un círculos, finalmente, con cierta certeza dentro de lo relativo que se ha vuelto todo, esta es posiblemente una asignatura pendiente, porque vemos en el mundillo nacional de acontecimientos a personas y colectivos sociales que actúan en forma impulsiva, sin un gramo de reflexión, sin ninguna capacidad de construir escenarios futuros.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Viajando en círculos….




Imagen desde :https://eosc4rd5153.files.wordpress.com

Al ser uno más de los chilenos que por estos días esperamos la segunda vuelta electoral, no dejo de pensar que esto me parece un "Deja Vu", lo he vivido antes y hasta podría relatar las historias asociadas, las consignas, escucho a mi alrededor que si sale fulanito el mundo se acaba, esta vez sí, el mundo se acaba.

Tengo la sensación que este panorama de confrontación entre dos posturas distintas, dos muy comprimidas casi sofocándose en su interior es más común de lo que pensamos, no debe ser sólo aquí en nuestro país, este debe ser una situación generalizada, excepto donde los candidatos sacan un 90 o 100 % de los votos, es decir donde hay totalitarismo, donde no hay libertades porque se vota con un fusil sobre la cabeza. En el caso nuestro lo que me deja en “stand by”, y no sé si es bueno o malo, es el hecho de que cada parte en oposición se acerque al 50 % en forma casi matemática.

El hecho es que no sólo esa situación me deja en un Deja Vu, los discursos también me llevan de vuelta al pasado, algunos argumentos son similares a los usados durante la guerra fría pero hoy suenan como mantras religiosos, es decir con un poco de frescura mental es posible comprender que la situación en que nos encontramos hoy ya la vivimos, ya pasamos por ese ambiente.

Es muy probable que muchas personas argumenten que los problemas siempre son los mismos y que se plantean nuevas estrategias para abordarlos, o al menos nuevos enfoques para entenderlos, pero mirando la historia no me cabe la menor duda que lo mismos argumentos se van a volver a levantar en algunos años más, es decir esas explicaciones forman parte del mismo pastel.

Es curioso también lo que pasa con las expresiones de demonización del otro, se reviven viejos fantasmas de la humanidad, llegan en procesión y en forma de caricaturas figuras tanto históricas como contemporánea de lo que consideramos malo, cruel, bizarro, “axis of evil” dirán algunos, son bombas de fragmentación que se dejan caer sobre el otro esperando hacerle daño, al menos a su imagen, me recuerda las antiguas guerras en África, antes de Shaka Zulu, (https://es.wikipedia.org/wiki/Shaka) en esos tiempos los ejércitos se enfrentaban unos a otros insultándose, después de los cambios militares que hizo el rey de los Zulúes esa costumbre se perdió y la muerte llego como visitante a los conflictos, pensando sobre eso, quizás sea mejor seguir con los insultos.

No sé en realidad si la persona que salga elegida y que nos gobernará los próximos años sea en realidad una persona equilibrada, pero quiero creerlo, si así fuera no deberíamos tener tanto nerviosismo, deberíamos estar tranquilo-nerviosos , o en un estado de alerta pero no para esperar el fin del mundo, pero atendiendo a los tambores y los gritos de guerra es como si nuestro inconsciente no quiere asumir que existen personas con equilibrio mental entre aquellos que no piensan como nosotros.


Al final del día lo que vemos es que nos desplazamos en círculo, después de marchar con bastante rudeza y de no llegar a ninguna parte, cambiamos de dirección y con gran esfuerzo gastamos las últimas energías para llegar al mismo lugar desde donde iniciamos la marcha, volvemos a comenzar, muchas veces improvisando con “ideas brillantes”.

Si llevamos esto a una fábula pienso que las expectativas de muchos son algo así como aquel cochero del carruaje que nos lleva por muchos caminos para luego informarnos que se perdió, o que condujo hasta un pantano donde nos costará mucho salir, otros pensarán que nos llevará por caminos tan malos y remotos que nuestros cuerpos y equipajes se dislocarán con el viaje. Sin embargo pienso que lo que ocurre en realidad es que el cochero nos lleva por caminos fantasmas, no entretiene con globitos y serpentinas y luego en el final del viaje nos deja en el mismo lugar donde nos subimos, hemos gastado el tiempo y no hemos avanzado nada, los problemas son los mismos, los actores son los mismos y las soluciones que se ofrecen son las mismas.

Como sociedad chilena avanzamos, negarlo es una idiotez, pero lo hacemos a paso de tortuga, quizás necesitamos que el cochero que nos llevará unos cuatro años hacia adelante tenga un buen plano de ruta, y no solo para ese cochero, también para los muchos que vendrán a reemplazarlo, es decir una hoja de ruta clara y consensuada por todos, una suerte de pacto social sobre muchos tópicos importantes y que defina rumbos de una vez por todas, no puede ser que estemos cada cuatro años pensando que retrocedemos o nos refundamos.

Lo que podría resultar de plantear claridad en la ruta es que en síntesis estaríamos escogiendo el mejor cochero que nos plantee ideas coherentes, realistas y seguras para llegar a aquel destino que trazamos entre todos, quizás así liquidemos las consignas, los jingles y hasta las falsas sonrisas de los postulantes.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Legiones de vendedores de pomada



https://pixabay.com

He leído a algunas gentes, menos de las que quisiera, personas que han dejado algunas ideas refrescantes con el ánimo de ayudar a otros en sus vidas, una de las citas que considero brillante es la del filósofo británico Bertrand Russell al decir : “ El problema con el mundo es que los estúpidos están seguros de todo, pero los inteligentes están llenos de dudas”, este enfoque me ha hecho re-pensar y re-pensar muchas veces y me ha servido para volver sobre mis pasos otras tantas, y de paso darme cuenta de que la tontería está más cerca de lo que creo, anidando en mi propio cerebro.

Por otra parte, se dice que Albert Einstein dijo alguna vez “ Si tu intención es describir la verdad, hazlo con sencillez y la elegancia déjasela al sastre “, es decir, la exposición de alguna pequeñísima porción de verdad debe ser al menos fácil de entender, y aunque tosca, no debería dejar de ser parte de la verdad, eso que parece un ataque directo a nuestro sentido estético, es en cierto modo una luz roja para el cerebro que tiende a lo barroco, al adorno superfluo, a llenarlo todo de manteca.

Escuchaba hace algunos días una entrevista a una conocida Gurú que tiene sus cuarteles generales en Uruguay, y que hablaba en un canal de televisión sobre su método para alcanzar la iluminación, la paz interna, la esquiva felicidad, después de escuchar un rato me di cuenta que no creí nada de lo que se dijo, fui un escéptico completo, y además me cuestioné ¿cómo? alguien puede caer en algo tan evidentemente maquillado, solapado y con tanto recoveco.

Al dar una vuelta nuevamente al producto, o sistema en cuestión, me pareció tan jabonoso, tan decorado y falto de sustento que me hizo dudar de mi propio juicio, juicio que a veces también pierdo, caigo embobado al escuchar atentamente alguna teoría de la conspiración hábilmente presentada en algún canal YOUTUBE, claro, con la salvedad que eso lo veo como literatura, como deporte. El responsable es probablemente el pensamiento crítico, cuando se coloca esa barrera a la realidad las dudas atacan a mansalva, llegan a ser unas musas malévolas que se encargan de destruir cada intento de levantar un pontificado propio, de acercarse a algún pontífice de moda, de comprarse unas verdades en el supermercado de las autoayudas o los discurso políticos, no tienen piedad con nadie, a su vez atacan al mismísimo Bertrand Russell al dudar sobre su juicio sobre el mundo y los estúpidos, como consecuencia se cae sin quererlo en el relativismo y en una suerte de blindaje extremo en el cual no entran balas, pero al mismo tiempo en el refugio se mantiene uno apenas a flote en un mar de dudas.

Sobre este asunto, recordé un dialogo que leí en “La vida eterna”, un texto muy entretenido de uno de mis autores favoritos, Fernando Savater, cuenta el filósofo tomando una anécdota de “La biblia en España” , que el evangelista inglés George Borrow viajó en el siglo XIX a España a distribuir biblias protestantes, en cierta ocasión trató con un campesino andaluz, que al saber a qué iglesia pertenecía su interlocutor, se negó a seguir escuchándole con el siguiente argumento: “ Mire, yo no creo en la religión Católica, que es la verdadera, cuanto menos voy a creer en la suya, que es falsa….”.

Volviendo a la vida actual, pienso que esta exige como al armadillo abrir la carcasa de vez en cuando, levantar las protecciones, y confiar en los débiles andamiajes de verdades que aceptamos para poder caminar y sostenernos en este mundo de luces y sombras, mundo en el cual encontramos junto a la inocencia, al que es derecho y al traidor, a la biblia junto al calefón como dice el tango “cambalache”, así, junto a artefactos y situaciones inconexas también encontramos unos individuos especiales que chocan frontalmente con nuestro pensamiento crítico, a veces son colectivos, gremios completos, quizás legiones , son todos vendedores, no cualquiera, son vendedores de pomada.

La venta de pomada se entiende en Chile como aquella intención de vendernos un producto que no tiene ningún efecto real, una suerte de suero placebo, pero que es publicitado con efectos grandiosos y al cual accedimos porque compramos el discurso, entonces cuando poseemos la pomada, últimamente encendidos y “buenistas” discursos políticos, debemos necesariamente controlar y atar nuestro pensamiento crítico, lo metemos en un cajón y cerramos con llave.

La lucha interna de mantener el pensamiento crítico en “on”, activo, siempre ha sido dura, no resulta fácil mantenerse lúcido cuando hay tanto canto de sirena alrededor y no tenemos un mástil donde amarrarnos como lo hizo Ulises, a veces los cantos son fantásticos y generan todo tipo de angustias por soltarse, por desamarrarse desde donde hemos logrado hacerlo, e ir en pos de la música, sobre todo cuando se ve a cientos que alegremente y muy decorados van detrás del encantamiento.

La señora que es una Gurú para muchos, no me venderá su pomada, pero no tengo conciencia cuánto ya he comprado, es decir no sé cuanta pomada tengo en mis bodegas mentales, y así será siempre, y también lo será mi intento de mantener mi espíritu crítico libre, rondando por ahí, como una fiera mascota que muestra sus afilados dientes, la que espero me entienda cuando tengo que colocarle su bozal y encerrarla, porque al fin de cuenta soy humano, me equivoco, “Alguien” me dio licencia para hacerlo..