En estos días se han sucedido una gran cantidad de acusaciones y reacciones acusatorias entorno al problema de la delincuencia en Chile, parece que a la elite del país no le están gustando las cifras de criminalización porque estas aumentan a pesar de todos los esfuerzos. Como buenos latinoamericanos una opción funcional es manejar las cifras y hacer algunos lobbies entre algunos personeros y estamos listos, otro recurso bastante usado es echarse la culpa mutuamente en la idea que discutiendo sobre el problema este tenderá a desaparecer como cuando chocan dos olas de agua, esa parece ser hoy la idea.
No tengo como norte hablar sobre el tema político en este blog y trato de no caer en ver las cosas desde una determinada trinchera porque no creo en la verdad absoluta, y por lo tanto cualquiera puede tener la razón en determinado lapso de tiempo para perderla en el minuto siguiente, pero me parece que en el fondo del asunto, no hay interés de resolver el problema, o al menos es lo que se aprecia.
Mi hijo fue asaltado recién, fue a carabineros con un testigo que decía conocer al delincuente e intentó estampar una denuncia, pero la modorra del carabinero de turno, el cual intentaba escribir en el computador pero no encontraba las letras, una explicación peregrina sobre los límites de los cuadrantes, además de la obligatoriedad de asistencia a corroborar la denuncia en un día posterior, lo hicieron desistir.
Recuerdo los “slogan” de campañas presidenciales anteriores tales como “Delincuentes no voten por mi”, o “pondremos a los delincuentes donde deben estar...”, o “adiós a la puerta giratoria”, me suenan como típicos discursos para la galería, una galería donde nos sentamos todos, porque al fin y al cabo somos unos espectadores profesionales en este tipo de teatro, algunos comiendo maní, otros gritando por sus ideales sin escuchar nada, otros durmiendo y algunos atorados con los sándwiches publicitarios que les regalan los actores de turno en el escenario.
Ya en el ejercicio del poder político, una vez que el espectador ha comprado todo el discurso, aparece esta escena , echarse la culpa unos con otros, a primera vista es un buen recurso, da la impresión que se está preocupado y se deja el mensaje que “alguien” no está haciendo la “pega”, lo cierto es que en el intertanto, la delincuencia va ganado terreno y su sombra avanza depredadora sobre los sacrificados , castigados e inocentes ciudadanos. En ciudades medianas y en las metrópolis, verdaderas legiones de delincuentes se levantan día a día a “trabajar” y dejar sus secuelas de terror y dolor entre sus compatriotas, si lo miramos en profundidad, se trata de una fuerza monstruosa que actúa en sentido contrario a los esfuerzos que hacemos todos, una suerte de vector despiadado que aumenta su fuerza con cada nueva generación, porque siempre hay un primer día en el delinquir, un primer día que no quisiéramos que nunca ocurra, esa es la clave.
grafica de www.panoramadiario.com
Al final, mi pensamiento me dice que la culpa es de todos, por lo tanto no tiene sentido echarse la culpa unos con otros, la culpa es de todos, por cuanto siempre somos espectadores escuchando el discurso para la galería, comiendo maní o durmiendo en nuestras butacas, el problema que tenemos como país en este tema y en otros probablemente pasa también por esta actitud colectiva, no tenemos el valor de convertirnos en actores para cambiar las cosas, son pocos los que se atreven a hacerlo, al resto nos tirita la pera, no somos capaces de articular el libreto y menos frente a espectadores profesionales que esperan nuestros sándwiches promocionales.
La próxima generación de chilenos que no quiera ser aplastados por el “ bulldozer” de la delincuencia que crece día a día, debería intentar ser más participativa, intentar cambiar las leyes que normalmente son constructos intelectuales de unos pocos intereses, normalmente extranjeros, y plantearse seriamente el castigo al daño y al dolor, porque la sensación de impunidad nos está tocando la puerta a todos en estos días.
sábado, 26 de noviembre de 2011
sábado, 12 de noviembre de 2011
VAMOS ARANDO DIJO LA MOSCA....
A veces, y digo a veces porque se está transformando en un hecho poco frecuente, conversamos con mis hijos en forma profunda y reflexionamos sobre el país del cual somos parte, y entre otros temas, salta la pregunta ¿que nos hace buenos?
Veamos, si creemos que somos parte de la buena estadística de Latinoamérica en muchos aspectos, podría decirse que “la llevamos “en algunas materias importantes, por ejemplo: “pensar”. Esta característica se puede ver los indicadores de I+D, es decir, tendríamos una masa de gente pensante y otras gentes dispuestas a llevar las ideas de esas gentes pensantes, a su más completo desarrollo y en forma inteligente, las cifras en estas materias nos desmienten de inmediato, en realidad es todo lo contrario, pensamos poco, somos compradores de pensamientos en todos los ámbitos
Siguiendo posibles pistas que nos evidencien aquello que nos hace liderar o al menos tener una voz destacada en el corito latinoamericano, podemos decir que somos poco chacoteros, esto debe ser por el clima, en el norte muy seco y caluroso y bastante frio y lluvioso en el sur, ambos medioambientes podrían ser un desincentivo para estar en fiesta permanente, consecuente con ello, es mejor agachar la cabeza y trabajar y trabajar, y es lo que hacemos, pero parece que hacemos muchos “break” en la jornada, porque la productividad es bastante baja a la hora de evaluar lo que producimos.
Buscando otra de las características que a veces destacan en las estadísticas, la seguridad en las ciudades, a mi me parece que es así, somos en esencia un pueblo pacífico y amable en cuanto a la agresión contra la vida, a pesar de lo amarillista de la televisión chilena, un extranjero que vea televisión aquí una semana podría pensar que esto es Iraq. El nódulo maligno en ese estado contemplativo y pacifico es el robo, parece ser que tenemos un máster en ese tipo de accionar porque aún cuando nos roban todos los días, seguimos en ese estado contemplativo, sin cambiar leyes ni tomar medidas serias, es una suerte de discapacidad social.
En otro enfoque sobre lo mismo, parece que somos buenos en la solidaridad, ayudamos a calmar las desdichas de otros, vamos en su ayuda, colaboramos en forma entusiasta en las buenas causas, sólo que a veces se nos pasa la mano, el Estado tiene hoy día una interminable lista de subsidios y ayudas muy bien acogidas y aceptadas por todos nosotros, el problema es que al final cuando en vez de cobre ( bendito sea) tengamos un territorio como el de los perrillos de las praderas, llenos de hoyos , entonces deberá pagar Moya, el mismo señor que terminara pagando las otras deudas.
Una vez escuché a unas estudiantes mexicanas expresar lo limpia que eran nuestras ciudades, unas ciudades en las cuales resalta una preocupación por el orden y la limpieza, confieso que casi me lo creí, y por un momento parece que las botellas, los restos de poda, los pañales desechables , los restos de comida , las bolsa nylon y otros invitados se hicieron transparentes, pero rápidamente volvieron a esta dimensión con su nauseabunda presencia, me parece que no, no es un rasgo que nos distinga la limpieza de nuestras ciudades.
Mosca que vino de internet
Al fin, hay una amplia gama de cosas en las que si somos buenos, nuestra tecnología constructiva es envidiable, nuestra preocupación por la salud y la nutrición, nuestra incorruptible policía, la labor sacrificada y voluntariosa de los bomberos etc., etc. Las cosas que debemos cambiar son muchas, y estamos en buen pie para hacerlo, solo falta que alguien, una mente clara y creíble las diga en forma categórica, con fuerza, convicción y con un buen plan para que entre todos las arreglemos, ante la falta de dicho “mesías” yo lo digo desde la comodidad de mi escritorio y en este blog, como la mosca arriba del buey,... nos falta todo ese potrero que arar...
Veamos, si creemos que somos parte de la buena estadística de Latinoamérica en muchos aspectos, podría decirse que “la llevamos “en algunas materias importantes, por ejemplo: “pensar”. Esta característica se puede ver los indicadores de I+D, es decir, tendríamos una masa de gente pensante y otras gentes dispuestas a llevar las ideas de esas gentes pensantes, a su más completo desarrollo y en forma inteligente, las cifras en estas materias nos desmienten de inmediato, en realidad es todo lo contrario, pensamos poco, somos compradores de pensamientos en todos los ámbitos
Siguiendo posibles pistas que nos evidencien aquello que nos hace liderar o al menos tener una voz destacada en el corito latinoamericano, podemos decir que somos poco chacoteros, esto debe ser por el clima, en el norte muy seco y caluroso y bastante frio y lluvioso en el sur, ambos medioambientes podrían ser un desincentivo para estar en fiesta permanente, consecuente con ello, es mejor agachar la cabeza y trabajar y trabajar, y es lo que hacemos, pero parece que hacemos muchos “break” en la jornada, porque la productividad es bastante baja a la hora de evaluar lo que producimos.
Buscando otra de las características que a veces destacan en las estadísticas, la seguridad en las ciudades, a mi me parece que es así, somos en esencia un pueblo pacífico y amable en cuanto a la agresión contra la vida, a pesar de lo amarillista de la televisión chilena, un extranjero que vea televisión aquí una semana podría pensar que esto es Iraq. El nódulo maligno en ese estado contemplativo y pacifico es el robo, parece ser que tenemos un máster en ese tipo de accionar porque aún cuando nos roban todos los días, seguimos en ese estado contemplativo, sin cambiar leyes ni tomar medidas serias, es una suerte de discapacidad social.
En otro enfoque sobre lo mismo, parece que somos buenos en la solidaridad, ayudamos a calmar las desdichas de otros, vamos en su ayuda, colaboramos en forma entusiasta en las buenas causas, sólo que a veces se nos pasa la mano, el Estado tiene hoy día una interminable lista de subsidios y ayudas muy bien acogidas y aceptadas por todos nosotros, el problema es que al final cuando en vez de cobre ( bendito sea) tengamos un territorio como el de los perrillos de las praderas, llenos de hoyos , entonces deberá pagar Moya, el mismo señor que terminara pagando las otras deudas.
Una vez escuché a unas estudiantes mexicanas expresar lo limpia que eran nuestras ciudades, unas ciudades en las cuales resalta una preocupación por el orden y la limpieza, confieso que casi me lo creí, y por un momento parece que las botellas, los restos de poda, los pañales desechables , los restos de comida , las bolsa nylon y otros invitados se hicieron transparentes, pero rápidamente volvieron a esta dimensión con su nauseabunda presencia, me parece que no, no es un rasgo que nos distinga la limpieza de nuestras ciudades.
Mosca que vino de internet
Al fin, hay una amplia gama de cosas en las que si somos buenos, nuestra tecnología constructiva es envidiable, nuestra preocupación por la salud y la nutrición, nuestra incorruptible policía, la labor sacrificada y voluntariosa de los bomberos etc., etc. Las cosas que debemos cambiar son muchas, y estamos en buen pie para hacerlo, solo falta que alguien, una mente clara y creíble las diga en forma categórica, con fuerza, convicción y con un buen plan para que entre todos las arreglemos, ante la falta de dicho “mesías” yo lo digo desde la comodidad de mi escritorio y en este blog, como la mosca arriba del buey,... nos falta todo ese potrero que arar...
miércoles, 2 de noviembre de 2011
ACTITUDES Y MODELOS DE DESARROLLO
Hace ya algún tiempo escuché una entrevista al ex-Presidente Ricardo Lagos justo cuando entregaba su opinión respecto al modelo de desarrollo que debía seguir Chile, en la disyuntiva de un modelo europeo y otro norteamericano, modelos que él mismo autodefinió, se inclinó por el modelo europeo de desarrollo.
Si entendemos como desarrollo la progresión a mejores niveles de crecimiento económico, social, político y cultural de una sociedad, normalmente nos referimos a dos paradigmas, tanto el norteamericano como el europeo tienen características propias que los hacen modelos de análisis, y también de copia o pseudo- copia.
He vivido y he viajado por Europa, conozco algo sobre el modelo de desarrollo europeo al menos en sus aspectos básicos para tener una opinión de él. Una primera aseveración que me atrevo a hacer basado en ese conocimiento es que en Europa todos son socialdemócratas, algunos dirán que son de derecha, otros de izquierda, otros serán de centro, pero al final del día, todos son socialdemócratas, es decir, confían en el Estado como regulador y orientador del desarrollo, apostando decididamente por un Estado fuerte, aún cuando todos creen en que es posible desarrollar empresas en forma individual y esas empresas pueden prosperar, esa confianza se evidencia cuando vemos que muchas empresas son familiares y algunas de larga data.
Los europeos confían en los servicios públicos y confían también en el autocontrol que se ejerce sobre los organismos públicos mediante la participación ciudadana, como resultado tienen un Estado grande, diversificado y especializado en multiplicidad de agencias, algunas de muy alto nivel como las encargadas del urbanismo, y otras que desarrollan investigación de ´punta con los datos que manejan como las agencias públicas orientadas al medioambiente.
Una calle anónima en Grecia, ellos también tienen lo suyo ( foto archivo del autor)
“Toda persona debe por entero su existencia al Estado” dice Hegel, el filosofo alemán del siglo XIX, y esa es la idea que tiene los europeos del Estado, y no dejan de tener razón, esa institución es el garante del estado de derecho sin el cual la vida y los bienes valdría lo que vale una mosca , por otra parte, los conflictos entre los diversos pueblos de Europa durante muchos siglos, tiene una gran relevancia a la hora de buscar el sentido del Estado por cuanto representa de algún modo el aglomerante de los pueblos y su identidad, esa es una actitud de vida, una actitud de confianza.
El otro paradigma de desarrollo, el norteamericano, que no le gusta a muchos chilenos en las palabras públicas o en el discurso para la galería - porque resulta en algunos aspectos políticamente incorrecto - tiene sentido en el motor que impone el capital y la iniciativa privada. Si se hiciera una encuesta a nivel nacional o más aún, a nivel global de cuanta gente quiere emigrar a norteamérica, la respuesta sería abrumadora. Las sólidas barreras que el Estado norteamericano ha construido para impedir la inmigración masiva mantiene apenas contenida las masas migratorias mundiales. El sistema norteamericano basado en el self-made men, o la construcción de nuestro propio proyecto lo hace atractivo hasta para los más renegados del sistema, una cuestión de actitud en la autoconfianza.
Norteamérica ha tenido un éxito arrollador en cuanto al desarrollo, es un país que consume en grandes cantidades uno de los elementos más importantes, escasos y valiosos del mundo, consume cerebros, científicos, artistas, intelectuales y todo tipo de inteligencia es absorbida por el sistema no importa desde donde se venga, la idea es concentrar y conectar cuanta inteligencia se pueda por metro cuadrado, esto el reconocimiento explicito y cultural al mérito, al talento y al éxito.
Tengo la sensación que Chile sigue ambos modelos en paralelo, algunas voces dicen que nuestra sociedad se ha volcado al sistema neoliberal similar al norteamericano, al cual califican de salvaje y exento de humanidad y están por desarmar o desconstruir . Los que se expresan en esos términos en realidad no conocen el sistema norteamericano, este se basa en muchas actitudes difíciles de comprender para nuestra mentalidad, pero una de ellas es, “hazlo bien a la primera”.
No somos “ni chicha ni limoná” dice el refrán popular y claro no podemos serlo, no solo nos movemos en unas copias algo parecidas de ambos modelos y sin mayores finesas, sino que además aportamos de nuestra cosecha la parte más sustanciosa a esta vías sui generis al desarrollo, nuestras actitudes. Por las actitudes que hemos sedimentados a través de todos estos años, ni Europa y Norteamérica son paradigmas para nuestro desarrollo, y he allí el continuo fracaso a la hora de evaluar los avances. En la hipotética sala donde graficamos nuestro desarrollo, avanzamos en algunos aspectos de modo que la curva toca el techo, pero en otros, la curva sigue bajando al subterráneo asustando arañas, guarenes y todo tipo de bicho que acostumbra a vivir allí.
Pienso que si lográramos diseñar nuestro propio camino al desarrollo este sería muy diferente al europeo y al norteamericano, pero antes de que eso ocurra tendríamos que sortear primero algunas actitudes internas que siempre nos ponen el freno, veamos una , nosotros tendemos a desconfiar del Estado, no le damos boleto , nuestro vinculo con el Estado se limita a reclamar y pensar – cranear en su forma autóctona - que podemos obtener de él, además siempre y cuando no nos toque nuestros ingresos. Hace unos días entrevistaban a un pescador en un noticiario de televisión, el hombre se quejaba porque no iba a poder recibir una ayuda estatal la cual tenía como requisito hacer iniciación de actividades, y pagar impuesto, hay que recordar que en el modelo europeo hasta la señora alemana que vende kuchenes en su casa paga impuestos, pero este pescador jamás en su vida ha pagado impuesto y no entendía porque tenía que pagarlos. El esquema es simple, donde existe un Estado que redistribuye, todos pagan.
Si alguno piensa que el sistema norteamericano es para nosotros, entonces tenemos un tremendo problema, hay que esperar que nos enriquezcamos como nación para atender las demandas sociales, entre otros cambios, nadie le rebajaría el boleto de locomoción a nuestro hijos y el sistema de salud tal como lo conocemos no existiría, trabaja, trabaja, trabaja y arréglatelas como puedas luego conversamos porque será el jefe, esa idea refleja en palabras simples una actitud, hay que arreglárselas solos desde muy temprano en la vida y ellos se la arreglan bastante bien. Si esto se aplicara en Chile, hacemos una revolución en unas cuantas horas.
Mi pensamiento profundo me dice que para diseñar un camino propio al desarrollo hay primero que conversar en profundidad y debatir a las menos tres actitudes que se han arraigado fuertemente en los que somos, y que nos juegan en contra, es más, nos pasan goles a cada rato.
La primera actitud dice relación con el clasismo, algo que podemos entender como la división artificiosa en al menos tres castas, los de arriba, los de al medio y los de abajo. Pienso que se debería trabajar sobre la integración entre las clases sociales, esta es una barrera gigantesca, algunos dicen un abismo cultural, se trata de una idea solapada metida en el ADN del chileno que lo posiciona por si solo en la rueda de la fortuna y que si se logra derribar, como se dice en vulgata, “estamos al otro lado”.
Una segunda actitud es el amor a lo precario, a lo mal hecho, a veces pienso que esto viene de nuestro duro enfrentamiento con los terremotos y tsunamis, se trata de una suerte de desconfianza respecto a lo permanente, a la buena factura, respecto a lo bien hecho. Con los embates naturales podría suponerse entonces que es producto de una actitud propia, nacional, pero esta actitud se puede apreciar también en otros pueblos latinoamericanos no tan terremoteados. En esta línea de argumentos vencer lo precario significa hacerlo bien a la primera, si queremos derribar esta muralla deberíamos cambiar el chip respecto a la manufactura de cualquier cosa, para hacerlas bien hechas, se trata de vencer el viejo dicho de “hacerlo a la chilena” en su versión mediocre, entiendo que el actual presidente está intentando cambiar el sentido del slogan.
Una tercera actitud que nos juega en contra es la envidia, esta es tal vez la actitud más característica de nuestra personalidad como pueblo. Un conocido abogado se refería al área urbana del gran Concepción como lo “ Envidiopolis” de Concepción, es decir la concentración a nivel metropolitano de envidiosos, pero es mejor conocida por nosotros, “ the people” , como “ el chaqueteo”, es decir la acción colectiva de bajar al que subió un peldaño. Pienso que la envidia viene de lo pueblerino, de creernos parientes de todos, de pensar que somos de la misma ralea y por lo tanto todos son tan incapaces como nosotros.
Al fin, hay al menos tres actitudes que han sedimentado una profunda desconfianza en nosotros, nuestro entorno y nuestros logros, se desconfía del otro, se desconfía que podamos hacerlo bien y se desconfía del éxito. Diseñar nuestro camino al desarrollo requiere que se enfrenten estos temas, se requiere hablarlos, probablemente se trate de hacer una terapia grupal que permita ponerlos en evidencia, y luego procurar sanarnos porque nos afecta a todos, mi pensamiento final sobre este tema me dice que para caminar por el desarrollo debernos estar sanos porque si no los estamos nos caemos en el camino, necesitamos una terapia con urgencia.
Si entendemos como desarrollo la progresión a mejores niveles de crecimiento económico, social, político y cultural de una sociedad, normalmente nos referimos a dos paradigmas, tanto el norteamericano como el europeo tienen características propias que los hacen modelos de análisis, y también de copia o pseudo- copia.
He vivido y he viajado por Europa, conozco algo sobre el modelo de desarrollo europeo al menos en sus aspectos básicos para tener una opinión de él. Una primera aseveración que me atrevo a hacer basado en ese conocimiento es que en Europa todos son socialdemócratas, algunos dirán que son de derecha, otros de izquierda, otros serán de centro, pero al final del día, todos son socialdemócratas, es decir, confían en el Estado como regulador y orientador del desarrollo, apostando decididamente por un Estado fuerte, aún cuando todos creen en que es posible desarrollar empresas en forma individual y esas empresas pueden prosperar, esa confianza se evidencia cuando vemos que muchas empresas son familiares y algunas de larga data.
Los europeos confían en los servicios públicos y confían también en el autocontrol que se ejerce sobre los organismos públicos mediante la participación ciudadana, como resultado tienen un Estado grande, diversificado y especializado en multiplicidad de agencias, algunas de muy alto nivel como las encargadas del urbanismo, y otras que desarrollan investigación de ´punta con los datos que manejan como las agencias públicas orientadas al medioambiente.
Una calle anónima en Grecia, ellos también tienen lo suyo ( foto archivo del autor)
“Toda persona debe por entero su existencia al Estado” dice Hegel, el filosofo alemán del siglo XIX, y esa es la idea que tiene los europeos del Estado, y no dejan de tener razón, esa institución es el garante del estado de derecho sin el cual la vida y los bienes valdría lo que vale una mosca , por otra parte, los conflictos entre los diversos pueblos de Europa durante muchos siglos, tiene una gran relevancia a la hora de buscar el sentido del Estado por cuanto representa de algún modo el aglomerante de los pueblos y su identidad, esa es una actitud de vida, una actitud de confianza.
El otro paradigma de desarrollo, el norteamericano, que no le gusta a muchos chilenos en las palabras públicas o en el discurso para la galería - porque resulta en algunos aspectos políticamente incorrecto - tiene sentido en el motor que impone el capital y la iniciativa privada. Si se hiciera una encuesta a nivel nacional o más aún, a nivel global de cuanta gente quiere emigrar a norteamérica, la respuesta sería abrumadora. Las sólidas barreras que el Estado norteamericano ha construido para impedir la inmigración masiva mantiene apenas contenida las masas migratorias mundiales. El sistema norteamericano basado en el self-made men, o la construcción de nuestro propio proyecto lo hace atractivo hasta para los más renegados del sistema, una cuestión de actitud en la autoconfianza.
Norteamérica ha tenido un éxito arrollador en cuanto al desarrollo, es un país que consume en grandes cantidades uno de los elementos más importantes, escasos y valiosos del mundo, consume cerebros, científicos, artistas, intelectuales y todo tipo de inteligencia es absorbida por el sistema no importa desde donde se venga, la idea es concentrar y conectar cuanta inteligencia se pueda por metro cuadrado, esto el reconocimiento explicito y cultural al mérito, al talento y al éxito.
Tengo la sensación que Chile sigue ambos modelos en paralelo, algunas voces dicen que nuestra sociedad se ha volcado al sistema neoliberal similar al norteamericano, al cual califican de salvaje y exento de humanidad y están por desarmar o desconstruir . Los que se expresan en esos términos en realidad no conocen el sistema norteamericano, este se basa en muchas actitudes difíciles de comprender para nuestra mentalidad, pero una de ellas es, “hazlo bien a la primera”.
No somos “ni chicha ni limoná” dice el refrán popular y claro no podemos serlo, no solo nos movemos en unas copias algo parecidas de ambos modelos y sin mayores finesas, sino que además aportamos de nuestra cosecha la parte más sustanciosa a esta vías sui generis al desarrollo, nuestras actitudes. Por las actitudes que hemos sedimentados a través de todos estos años, ni Europa y Norteamérica son paradigmas para nuestro desarrollo, y he allí el continuo fracaso a la hora de evaluar los avances. En la hipotética sala donde graficamos nuestro desarrollo, avanzamos en algunos aspectos de modo que la curva toca el techo, pero en otros, la curva sigue bajando al subterráneo asustando arañas, guarenes y todo tipo de bicho que acostumbra a vivir allí.
Pienso que si lográramos diseñar nuestro propio camino al desarrollo este sería muy diferente al europeo y al norteamericano, pero antes de que eso ocurra tendríamos que sortear primero algunas actitudes internas que siempre nos ponen el freno, veamos una , nosotros tendemos a desconfiar del Estado, no le damos boleto , nuestro vinculo con el Estado se limita a reclamar y pensar – cranear en su forma autóctona - que podemos obtener de él, además siempre y cuando no nos toque nuestros ingresos. Hace unos días entrevistaban a un pescador en un noticiario de televisión, el hombre se quejaba porque no iba a poder recibir una ayuda estatal la cual tenía como requisito hacer iniciación de actividades, y pagar impuesto, hay que recordar que en el modelo europeo hasta la señora alemana que vende kuchenes en su casa paga impuestos, pero este pescador jamás en su vida ha pagado impuesto y no entendía porque tenía que pagarlos. El esquema es simple, donde existe un Estado que redistribuye, todos pagan.
Si alguno piensa que el sistema norteamericano es para nosotros, entonces tenemos un tremendo problema, hay que esperar que nos enriquezcamos como nación para atender las demandas sociales, entre otros cambios, nadie le rebajaría el boleto de locomoción a nuestro hijos y el sistema de salud tal como lo conocemos no existiría, trabaja, trabaja, trabaja y arréglatelas como puedas luego conversamos porque será el jefe, esa idea refleja en palabras simples una actitud, hay que arreglárselas solos desde muy temprano en la vida y ellos se la arreglan bastante bien. Si esto se aplicara en Chile, hacemos una revolución en unas cuantas horas.
Mi pensamiento profundo me dice que para diseñar un camino propio al desarrollo hay primero que conversar en profundidad y debatir a las menos tres actitudes que se han arraigado fuertemente en los que somos, y que nos juegan en contra, es más, nos pasan goles a cada rato.
La primera actitud dice relación con el clasismo, algo que podemos entender como la división artificiosa en al menos tres castas, los de arriba, los de al medio y los de abajo. Pienso que se debería trabajar sobre la integración entre las clases sociales, esta es una barrera gigantesca, algunos dicen un abismo cultural, se trata de una idea solapada metida en el ADN del chileno que lo posiciona por si solo en la rueda de la fortuna y que si se logra derribar, como se dice en vulgata, “estamos al otro lado”.
Una segunda actitud es el amor a lo precario, a lo mal hecho, a veces pienso que esto viene de nuestro duro enfrentamiento con los terremotos y tsunamis, se trata de una suerte de desconfianza respecto a lo permanente, a la buena factura, respecto a lo bien hecho. Con los embates naturales podría suponerse entonces que es producto de una actitud propia, nacional, pero esta actitud se puede apreciar también en otros pueblos latinoamericanos no tan terremoteados. En esta línea de argumentos vencer lo precario significa hacerlo bien a la primera, si queremos derribar esta muralla deberíamos cambiar el chip respecto a la manufactura de cualquier cosa, para hacerlas bien hechas, se trata de vencer el viejo dicho de “hacerlo a la chilena” en su versión mediocre, entiendo que el actual presidente está intentando cambiar el sentido del slogan.
Una tercera actitud que nos juega en contra es la envidia, esta es tal vez la actitud más característica de nuestra personalidad como pueblo. Un conocido abogado se refería al área urbana del gran Concepción como lo “ Envidiopolis” de Concepción, es decir la concentración a nivel metropolitano de envidiosos, pero es mejor conocida por nosotros, “ the people” , como “ el chaqueteo”, es decir la acción colectiva de bajar al que subió un peldaño. Pienso que la envidia viene de lo pueblerino, de creernos parientes de todos, de pensar que somos de la misma ralea y por lo tanto todos son tan incapaces como nosotros.
Al fin, hay al menos tres actitudes que han sedimentado una profunda desconfianza en nosotros, nuestro entorno y nuestros logros, se desconfía del otro, se desconfía que podamos hacerlo bien y se desconfía del éxito. Diseñar nuestro camino al desarrollo requiere que se enfrenten estos temas, se requiere hablarlos, probablemente se trate de hacer una terapia grupal que permita ponerlos en evidencia, y luego procurar sanarnos porque nos afecta a todos, mi pensamiento final sobre este tema me dice que para caminar por el desarrollo debernos estar sanos porque si no los estamos nos caemos en el camino, necesitamos una terapia con urgencia.
viernes, 28 de octubre de 2011
TRENES, CAMIONES Y BARCOS
Recuerdo cuando era estudiante universitario, viajaba desde el sur a estudiar a Concepción, subía a medianoche al tren japonés y me bajaba en la estación de Laja de madrugada, a veces lloviendo atravesaba un puente , y esperaba hasta las siete de la mañana en San Rosendo el próximo tren que procedía de Santiago rumbo a Concepción.
A veces también me iba en tren, una antigua máquina a vapor salía desde Concepción a las ocho de la mañana y llegaba a mi destino cerca de las nueve de la noche, muy cansado, con un día entero de viaje sentado mirando los interminables paisajes del sur, aguantando el olor a pollo cocido que consumía mi vecina y que detesto, pero con un pasaje rebajado gentileza del gobierno de Chile, a quién aún agradezco.
Al revés, dentro de los recuerdos desagradables tengo guardado un viaje que realizamos con mi familia al extremo norte en auto, de día el viaje era complejo por cuanto sólo hay una vía bidireccional, pero de noche el viaje se volvía una verdadera película de terror, cientos de camiones amenazaban con triturarnos, adelantando como locos y a velocidades increíbles, una verdadera selva. Ahora en la distancia me pregunto ¿ por qué no ocurren más accidentes si esas noches infernales se repiten cada día?.
El camión es un tipo de vehículo que no despierta mis simpatías, sin embargo es un ganador absoluto, es el rey del transporte en Chile con unas 140.000 ( 2007) unidades cargadas y circulando días y noche, las ciudades dependen de los camiones para sus suministros básicos a modo de una conexión de vida que no se puede romper, recuerdo el terremoto del 2010 y su ambiente de carencias de alimentos, bencinas y otros suministros, allí el camión era un superhéroe tan necesario como el aire.
Otro recuerdo que me viene a la memoria son mis horas mirando en silencio al pintor valdiviano Ricardo Anwandter pintando a orillas del rio Calle- Calle en Valdivia, un maestro, mientras algunos metros más allá el vapor Collico a modo de una locomotora arrastraba lanchones cargados de madera , algo mágico, una danza en el rio.
Ese vinculo con mi pasado a veces me hace soñar, ...” sueño con serpientes” canta Silvio Rodriguez en su prosa cubana, yo en cambio sueño viajando al norte en tren, hasta Arica y luego al sur-sur, hasta donde termina Chile , sueño que el tren le gana al camión transportando gentes y mercaderías, sueño mirar las ciudades y los campos a través de la ventana generosa del tren, pero de un tren actual, no tengo sueños con máquinas a vapor, tengo sueños con trenes actuales, rápidos limpios y silenciosos.
Pero también sueño con barcos, con vapores y lanchones, con olas y puertos, sueño salir de Talcahuano rumbo a Valparaíso y llegar lejos, tan lejos como las otras orillas extrañas, distantes, llenar mis ojos de mar.
Entonces vuelvo a la realidad, no hay trenes ni barcos en el horizonte, hay camiones y más camiones, ruido, polución y tráfico, el tren japonés se ha muerto en algún punto de su viaje, el barco sencillamente nunca llegó. Chile, el país de los eternos viajeros entre el sur y norte se ha estancado, y creo que la razón es que se cansó de esperar el tren y el barco.
La rebeldía a veces tiene formas insospechadas y la mía va por aquí, ¿qué maligna influencia no nos ha permitido tener los mejores y más veloces trenes de sur a norte y de norte a sur ?, no tengo encuestas pero parece que hay un país que lo pide a gritos, ¿qué ha pasado con las buenas intenciones de tanto políticos?, o será esto uno más de los disparates de mi cabeza.
Cualquier extranjero que mire nuestro largo país en Google podría suponer que el sistema de trenes en Chile es fantástico, de hecho, recuerdo haber visto una propaganda de algún vino de exportación, en la cual se muestra el imponente paisaje austral desde un tren que hipotéticamente viaja por la Patagonia chilena, bonito, pero ficticio.
Foto sitio http://farm3.static.flickr.com.
El tren en Chile tiene un pasado que a mi juicio se puede recuperar, se puede volver a construir a pesar del evidente estado de olvido y abandono, creo que el país lo espera y entre otros beneficios podría transformarse en un potente motor a favor de la descentralización.
Parece que poco a poco vamos perdiendo la memoria del tren, a veces me pasa, el tren al sur es un pálido recuerdo que a veces de desvanece en los vericuetos de mi juventud, pero esta amnesia no es comparable a otros casos, jóvenes chilenos que ni siquiera sospechan lo que significa viajar en tren, el tren se hizo un vehículo demasiado exótico en unos pocos años.
Pienso que parte del problema está en la cortadura de la cinta, los gobiernos se han hecho muy cortos para enfrentar desafíos de este tipo, en cuatro años nadie quiere iniciar empresas que terminaran otros, y claro, para abordar esta empresa se requiere visión de estadista, recursos y convicción, además de una buena cuota de cariño por su país.
Por otro lado, ahora llenando mi mente de mar , el mismo mar que día a día recibe las aguas del Calle y Calle me pregunto, ¿porqué no somos un país de marineros?. Alguna vez leí una historia sobre esto y dice que quienes fundaron este país eran gente de tierra adentro, del centro de la península, más ligados a las siembras y los caseríos interiores que a la costa, eso parece ser así, el mar no es para nosotros un elemento vinculante entre el norte y el sur, es más bien un paisaje desde las colinas.
El cabotaje podría ser una buena opción, pero no veo que la empresa privada lo vaya a hacer al menos no en el mediano plazo, a esta opción de transporte hay que darle nacimiento, criar al bebe y luego tal vez cuando crezca y se haga mayor, cambiar el papa. Creo que el Estado tiene un rol con lo civil, con el cabotaje entre los diversos puntos de este Chile costero, porque al final, en una síntesis de todo lo que somos, somos una gigantesca costa.
La armada hace lo suyo, llega a lugares lejanos y solitarios y conecta personas y cargas, pero me parece que ese sea su rol, se requiere otro tipo de redes para el transporte marítimo, otra forma de organizarnos frente a este mar, dialogar con él, hacernos sentir que más que portador de tsunamis, es una bendición.
Trenes camiones y barcos, una triada de actores que podrían convivir en armonía, pero creo que faltan sueños, sueños que permitan diseñar un futuro diferente y quizás cristalizar utopías de barcos y trenes.
A veces también me iba en tren, una antigua máquina a vapor salía desde Concepción a las ocho de la mañana y llegaba a mi destino cerca de las nueve de la noche, muy cansado, con un día entero de viaje sentado mirando los interminables paisajes del sur, aguantando el olor a pollo cocido que consumía mi vecina y que detesto, pero con un pasaje rebajado gentileza del gobierno de Chile, a quién aún agradezco.
Al revés, dentro de los recuerdos desagradables tengo guardado un viaje que realizamos con mi familia al extremo norte en auto, de día el viaje era complejo por cuanto sólo hay una vía bidireccional, pero de noche el viaje se volvía una verdadera película de terror, cientos de camiones amenazaban con triturarnos, adelantando como locos y a velocidades increíbles, una verdadera selva. Ahora en la distancia me pregunto ¿ por qué no ocurren más accidentes si esas noches infernales se repiten cada día?.
El camión es un tipo de vehículo que no despierta mis simpatías, sin embargo es un ganador absoluto, es el rey del transporte en Chile con unas 140.000 ( 2007) unidades cargadas y circulando días y noche, las ciudades dependen de los camiones para sus suministros básicos a modo de una conexión de vida que no se puede romper, recuerdo el terremoto del 2010 y su ambiente de carencias de alimentos, bencinas y otros suministros, allí el camión era un superhéroe tan necesario como el aire.
Otro recuerdo que me viene a la memoria son mis horas mirando en silencio al pintor valdiviano Ricardo Anwandter pintando a orillas del rio Calle- Calle en Valdivia, un maestro, mientras algunos metros más allá el vapor Collico a modo de una locomotora arrastraba lanchones cargados de madera , algo mágico, una danza en el rio.
Ese vinculo con mi pasado a veces me hace soñar, ...” sueño con serpientes” canta Silvio Rodriguez en su prosa cubana, yo en cambio sueño viajando al norte en tren, hasta Arica y luego al sur-sur, hasta donde termina Chile , sueño que el tren le gana al camión transportando gentes y mercaderías, sueño mirar las ciudades y los campos a través de la ventana generosa del tren, pero de un tren actual, no tengo sueños con máquinas a vapor, tengo sueños con trenes actuales, rápidos limpios y silenciosos.
Pero también sueño con barcos, con vapores y lanchones, con olas y puertos, sueño salir de Talcahuano rumbo a Valparaíso y llegar lejos, tan lejos como las otras orillas extrañas, distantes, llenar mis ojos de mar.
Entonces vuelvo a la realidad, no hay trenes ni barcos en el horizonte, hay camiones y más camiones, ruido, polución y tráfico, el tren japonés se ha muerto en algún punto de su viaje, el barco sencillamente nunca llegó. Chile, el país de los eternos viajeros entre el sur y norte se ha estancado, y creo que la razón es que se cansó de esperar el tren y el barco.
La rebeldía a veces tiene formas insospechadas y la mía va por aquí, ¿qué maligna influencia no nos ha permitido tener los mejores y más veloces trenes de sur a norte y de norte a sur ?, no tengo encuestas pero parece que hay un país que lo pide a gritos, ¿qué ha pasado con las buenas intenciones de tanto políticos?, o será esto uno más de los disparates de mi cabeza.
Cualquier extranjero que mire nuestro largo país en Google podría suponer que el sistema de trenes en Chile es fantástico, de hecho, recuerdo haber visto una propaganda de algún vino de exportación, en la cual se muestra el imponente paisaje austral desde un tren que hipotéticamente viaja por la Patagonia chilena, bonito, pero ficticio.
Foto sitio http://farm3.static.flickr.com.
El tren en Chile tiene un pasado que a mi juicio se puede recuperar, se puede volver a construir a pesar del evidente estado de olvido y abandono, creo que el país lo espera y entre otros beneficios podría transformarse en un potente motor a favor de la descentralización.
Parece que poco a poco vamos perdiendo la memoria del tren, a veces me pasa, el tren al sur es un pálido recuerdo que a veces de desvanece en los vericuetos de mi juventud, pero esta amnesia no es comparable a otros casos, jóvenes chilenos que ni siquiera sospechan lo que significa viajar en tren, el tren se hizo un vehículo demasiado exótico en unos pocos años.
Pienso que parte del problema está en la cortadura de la cinta, los gobiernos se han hecho muy cortos para enfrentar desafíos de este tipo, en cuatro años nadie quiere iniciar empresas que terminaran otros, y claro, para abordar esta empresa se requiere visión de estadista, recursos y convicción, además de una buena cuota de cariño por su país.
Por otro lado, ahora llenando mi mente de mar , el mismo mar que día a día recibe las aguas del Calle y Calle me pregunto, ¿porqué no somos un país de marineros?. Alguna vez leí una historia sobre esto y dice que quienes fundaron este país eran gente de tierra adentro, del centro de la península, más ligados a las siembras y los caseríos interiores que a la costa, eso parece ser así, el mar no es para nosotros un elemento vinculante entre el norte y el sur, es más bien un paisaje desde las colinas.
El cabotaje podría ser una buena opción, pero no veo que la empresa privada lo vaya a hacer al menos no en el mediano plazo, a esta opción de transporte hay que darle nacimiento, criar al bebe y luego tal vez cuando crezca y se haga mayor, cambiar el papa. Creo que el Estado tiene un rol con lo civil, con el cabotaje entre los diversos puntos de este Chile costero, porque al final, en una síntesis de todo lo que somos, somos una gigantesca costa.
La armada hace lo suyo, llega a lugares lejanos y solitarios y conecta personas y cargas, pero me parece que ese sea su rol, se requiere otro tipo de redes para el transporte marítimo, otra forma de organizarnos frente a este mar, dialogar con él, hacernos sentir que más que portador de tsunamis, es una bendición.
Trenes camiones y barcos, una triada de actores que podrían convivir en armonía, pero creo que faltan sueños, sueños que permitan diseñar un futuro diferente y quizás cristalizar utopías de barcos y trenes.
lunes, 17 de octubre de 2011
REJAS
Si hay algo que destaca del paisaje urbano en las ciudades chilenas, especialmente en los sectores más populares son las rejas. Las rejas son omnipresentes, están en todos lados, en cada vivienda, en cada local comercial, en cada sitio.
Vivimos en un país enrejado, un país que siente miedo a la delincuencia que parece crecer más y más cada día. La reja es la barrera de seguridad que han construido los chilenos para separarse de la inseguridad cotidiana, pero a veces el costo por esta tipo de seguridad es alto, no son pocas las personas que han muerto en forma trágica intentando escapar de casas en llamas y quedado atrapadas por las propias rejas de sus ventanas.
Las rejas son un barómetro de la alarmante situación de delincuencia en nuestro país, las rejas son señales denigrantes que muestra la forma en que convivimos. El chileno promedio vive encarcelado en su casa durante su vida, y no solo le esperan las rejas en sus viviendas, también en sus lugares de trabajos, en las escuelas, en el comercio, en todo lados.
Fotografia tomada del sitio www.quepasa.cl
La delincuencia en Chile crece, cada año tenemos más personas en la delincuencia, un indicador de esto es la relación de la población penal, que para el año 2010 es de 340 reos por cada 100.000 habitantes, un indicador patético y que viene creciendo con fuerza, el año 2007 la cifra era de 240 por cada 100.000 habitantes, se trata de un indicador que nos sitúa en el ranking mundial, un record de vergüenza, la misma que nos llega cuando escuchamos que exportamos delincuentes a otros países como España.
¿ qué hacer?, algunos expertos aconsejan aumentar el control policial, imponer la tolerancia cero, construir lo que en otros lugares se llama la barrera azul, en alusión al uniforme de la policía, otros expertos aconsejan preocuparse por los problemas sociales, especialmente de la extrema pobreza donde se radica en gran parte la cantera de la delincuencia, otros están por aumentar las penas y terminar con la puerta giratoria, en alusión a las bajas penas del código penal chileno, el que a primera vista aparece muy garantista, porque es cierto, hay mucha gente en las cárceles, pero están allí por un corto tiempo.
Algo anda muy mal en Chile, lo demostró la actitud de cientos de personas durante el terremoto de febrero del 2010, mucha gente “normal” salió enloquecida a saquear locales comerciales y robar cuanto pudo en un lapsus de efervescencia colectiva. Es mentalmente insano pensar que todos eran delincuentes, pero se entra en algún nivel de insania mental si se piensa que se trata de la misma población donde debe residir la contención a este azote.
Lo primero que hay que decir, es que este no es un problema nuevo, la delincuencia en nuestro país es muy antigua, probablemente desde antes del nacimiento de Chile como país independiente, la historia muestra que durante cierto periodo de tiempo, habían extensas áreas, hoy regiones donde no había ley, donde el pillaje y el crimen era parte de la vida y el sufrimiento diario, por lo tanto se trata de un problema que tiene una componente cultural antigua e importante.
Una segunda idea que se puede plantear es el eufemismo, especialmente con el robo, la práctica más recurrente de la delincuencia nacional, el robo no tiene en nuestro país un castigo social fuerte, es más, personas que no se consideran delincuentes ayudan a mantener la maquinaria de la delincuencia aceitada y funcionando al comprar las “movidas” de otro, de este hecho, y la idea que muchas familias manejan acerca del “choreo”, no como un acto de delincuencia sino como una viveza, se puede concluir que la falta de castigo social tiene su base en una tradición atávica pero cultural, respecto a ese tipo de actos, bueno sería volver a llamar al pan pan y al vino vino.
Una tercera idea que hay que dejar en claro, es el sentimiento tipo Robín Hood que se hace presente en parte de la sociedad, es decir robar a la gente rica no es robo, es un acto de justicia y por lo tanto se trata de la mantención de equilibrios naturales, esto deriva de una visión de mundo en blanco y negro, los ricos son los malos y nosotros los buenos, me parece que esta idea tiene su base en una visión religiosa tergiversada y fomentada por ciertos sectores políticos, los que también ven el mundo así.
Una cuarta idea sobre este tema es nuestro sistema penal. La cárcel parece ser la continuidad de la vida en libertad, la cárcel es el lugar de “reunión” de amigos, donde se cocina lo que se quiera o lo que se tenga, donde se vive con quien quiera, donde se hace lo que se quiera, e incluso se trata de un lugar seguro desde donde se puede seguir delinquiendo, como es el caso de las llamadas de ciertos “ejecutivos” solicitando las claves bancarias o informando de supuestos accidentes.
La cárcel no es un lugar de temer, tampoco lo es la pérdida de derechos, el encierro finalmente no es un desincentivo porque en la cuenta final se puede pasar por ahí muchas veces en la vida “útil” (del delincuente), así no se requiere pagar ni reparar daños de ninguna otra forma, entonces la ecuación costos beneficios es muy clara. Parece aconsejable sobre este punto revisar en profundidad el actual sistema penitenciario chileno, pero siguiendo esta lógica, a poco andar se llega a la conclusión que hay que revisarlo todo.
Una quinta idea viene de un cuestionamiento a la institucionalidad, ¿qué es lo que realmente sucede detrás del estrado del magistrado? , o de los jóvenes magistrados que vemos hoy, ¿tienen los jueces en Chile la competencia de reflexionar y aplicar criterio al imponer la ley?, si esto no ocurre, si no hay margen para el criterio y la reflexión del juez ( pensando en él o ella como un ciudadano intachable, reflexivo y de experiencia sobre cuestiones de la vida), como al parecer ocurre, estamos frentes a una situación kafkiana , consideraríamos tener súper-leyes hechas por súper-legisladores en las cuales estuviera todo tipificado, y en segundo lugar para completar el cuadro, tendríamos jueces robots, si se da crédito a las declaraciones de los actores del sistema ambos situaciones son posibles de ser ciertas, lo que es al menos penumbroso.
En materia de soluciones, me parece que en nuestra generación hay muy poco que hacer, pero si mucho por el futuro. En principio pienso que las ayudas sociales son necesarias, de modo que quien delinque por hambre o necesidad no lo haga, pero los hechos demuestran que estamos frente a la profesionalización de la delincuencia.
Me parece que nuestro código penal debe ser revisado, y con ello reflexionar profundamente que significa estar privado de libertad en nuestra contemporaneidad , ¿qué es la libertad en forma operativa y que significa perderla?, ¿es algo más que restringir la circulación?, de paso creo que las fuerzas policiacas hacen su trabajo, son profesionales, no están corruptos, son disciplinados y tienen la confianza de la sociedad, sin embargo aumentarles el sueldo, entregarles mayor preparación, y sobre todo otorgarles mayor protección legal no estaría demás.
Finalmente pienso que la solución está en los jardines infantiles, en el parvulario y en la enseñanza básica, son los nuevos chilenos los que pueden adquirir nuevos hábitos, aprender a respetar al resto, conocer el valor de la honradez, intentar eliminar en ellos la relatividad y el eufemismo que ocultan la delincuencia ante nuestra racionalidad, con ello, probablemente en un futuro cercano estaríamos vendiendo toneladas de rejas para reciclar el acero, pienso que sería un buen negocio.
Vivimos en un país enrejado, un país que siente miedo a la delincuencia que parece crecer más y más cada día. La reja es la barrera de seguridad que han construido los chilenos para separarse de la inseguridad cotidiana, pero a veces el costo por esta tipo de seguridad es alto, no son pocas las personas que han muerto en forma trágica intentando escapar de casas en llamas y quedado atrapadas por las propias rejas de sus ventanas.
Las rejas son un barómetro de la alarmante situación de delincuencia en nuestro país, las rejas son señales denigrantes que muestra la forma en que convivimos. El chileno promedio vive encarcelado en su casa durante su vida, y no solo le esperan las rejas en sus viviendas, también en sus lugares de trabajos, en las escuelas, en el comercio, en todo lados.
Fotografia tomada del sitio www.quepasa.cl
La delincuencia en Chile crece, cada año tenemos más personas en la delincuencia, un indicador de esto es la relación de la población penal, que para el año 2010 es de 340 reos por cada 100.000 habitantes, un indicador patético y que viene creciendo con fuerza, el año 2007 la cifra era de 240 por cada 100.000 habitantes, se trata de un indicador que nos sitúa en el ranking mundial, un record de vergüenza, la misma que nos llega cuando escuchamos que exportamos delincuentes a otros países como España.
¿ qué hacer?, algunos expertos aconsejan aumentar el control policial, imponer la tolerancia cero, construir lo que en otros lugares se llama la barrera azul, en alusión al uniforme de la policía, otros expertos aconsejan preocuparse por los problemas sociales, especialmente de la extrema pobreza donde se radica en gran parte la cantera de la delincuencia, otros están por aumentar las penas y terminar con la puerta giratoria, en alusión a las bajas penas del código penal chileno, el que a primera vista aparece muy garantista, porque es cierto, hay mucha gente en las cárceles, pero están allí por un corto tiempo.
Algo anda muy mal en Chile, lo demostró la actitud de cientos de personas durante el terremoto de febrero del 2010, mucha gente “normal” salió enloquecida a saquear locales comerciales y robar cuanto pudo en un lapsus de efervescencia colectiva. Es mentalmente insano pensar que todos eran delincuentes, pero se entra en algún nivel de insania mental si se piensa que se trata de la misma población donde debe residir la contención a este azote.
Lo primero que hay que decir, es que este no es un problema nuevo, la delincuencia en nuestro país es muy antigua, probablemente desde antes del nacimiento de Chile como país independiente, la historia muestra que durante cierto periodo de tiempo, habían extensas áreas, hoy regiones donde no había ley, donde el pillaje y el crimen era parte de la vida y el sufrimiento diario, por lo tanto se trata de un problema que tiene una componente cultural antigua e importante.
Una segunda idea que se puede plantear es el eufemismo, especialmente con el robo, la práctica más recurrente de la delincuencia nacional, el robo no tiene en nuestro país un castigo social fuerte, es más, personas que no se consideran delincuentes ayudan a mantener la maquinaria de la delincuencia aceitada y funcionando al comprar las “movidas” de otro, de este hecho, y la idea que muchas familias manejan acerca del “choreo”, no como un acto de delincuencia sino como una viveza, se puede concluir que la falta de castigo social tiene su base en una tradición atávica pero cultural, respecto a ese tipo de actos, bueno sería volver a llamar al pan pan y al vino vino.
Una tercera idea que hay que dejar en claro, es el sentimiento tipo Robín Hood que se hace presente en parte de la sociedad, es decir robar a la gente rica no es robo, es un acto de justicia y por lo tanto se trata de la mantención de equilibrios naturales, esto deriva de una visión de mundo en blanco y negro, los ricos son los malos y nosotros los buenos, me parece que esta idea tiene su base en una visión religiosa tergiversada y fomentada por ciertos sectores políticos, los que también ven el mundo así.
Una cuarta idea sobre este tema es nuestro sistema penal. La cárcel parece ser la continuidad de la vida en libertad, la cárcel es el lugar de “reunión” de amigos, donde se cocina lo que se quiera o lo que se tenga, donde se vive con quien quiera, donde se hace lo que se quiera, e incluso se trata de un lugar seguro desde donde se puede seguir delinquiendo, como es el caso de las llamadas de ciertos “ejecutivos” solicitando las claves bancarias o informando de supuestos accidentes.
La cárcel no es un lugar de temer, tampoco lo es la pérdida de derechos, el encierro finalmente no es un desincentivo porque en la cuenta final se puede pasar por ahí muchas veces en la vida “útil” (del delincuente), así no se requiere pagar ni reparar daños de ninguna otra forma, entonces la ecuación costos beneficios es muy clara. Parece aconsejable sobre este punto revisar en profundidad el actual sistema penitenciario chileno, pero siguiendo esta lógica, a poco andar se llega a la conclusión que hay que revisarlo todo.
Una quinta idea viene de un cuestionamiento a la institucionalidad, ¿qué es lo que realmente sucede detrás del estrado del magistrado? , o de los jóvenes magistrados que vemos hoy, ¿tienen los jueces en Chile la competencia de reflexionar y aplicar criterio al imponer la ley?, si esto no ocurre, si no hay margen para el criterio y la reflexión del juez ( pensando en él o ella como un ciudadano intachable, reflexivo y de experiencia sobre cuestiones de la vida), como al parecer ocurre, estamos frentes a una situación kafkiana , consideraríamos tener súper-leyes hechas por súper-legisladores en las cuales estuviera todo tipificado, y en segundo lugar para completar el cuadro, tendríamos jueces robots, si se da crédito a las declaraciones de los actores del sistema ambos situaciones son posibles de ser ciertas, lo que es al menos penumbroso.
En materia de soluciones, me parece que en nuestra generación hay muy poco que hacer, pero si mucho por el futuro. En principio pienso que las ayudas sociales son necesarias, de modo que quien delinque por hambre o necesidad no lo haga, pero los hechos demuestran que estamos frente a la profesionalización de la delincuencia.
Me parece que nuestro código penal debe ser revisado, y con ello reflexionar profundamente que significa estar privado de libertad en nuestra contemporaneidad , ¿qué es la libertad en forma operativa y que significa perderla?, ¿es algo más que restringir la circulación?, de paso creo que las fuerzas policiacas hacen su trabajo, son profesionales, no están corruptos, son disciplinados y tienen la confianza de la sociedad, sin embargo aumentarles el sueldo, entregarles mayor preparación, y sobre todo otorgarles mayor protección legal no estaría demás.
Finalmente pienso que la solución está en los jardines infantiles, en el parvulario y en la enseñanza básica, son los nuevos chilenos los que pueden adquirir nuevos hábitos, aprender a respetar al resto, conocer el valor de la honradez, intentar eliminar en ellos la relatividad y el eufemismo que ocultan la delincuencia ante nuestra racionalidad, con ello, probablemente en un futuro cercano estaríamos vendiendo toneladas de rejas para reciclar el acero, pienso que sería un buen negocio.
viernes, 7 de octubre de 2011
ENFERMOS MENTALES
Desde hace un tiempo algunos medios han publicado estadísticas preocupantes acerca de las enfermedades mentales en Chile, algunos especialistas como el Presidente de la Sociedad Chilena de Salud Mental, asustan a cualquiera al afirmar que : “Un 35% de la población presenta y/o ha tenido un desorden mental”, esto parece no importarle a nadie pero al mirar algunas actitudes de nuestros compatriotas, algo pasa que estamos en conjunto pelando el cable.
Hace unos días entrevistaban en un noticiario de televisión a una mujer madre de ocho hijos, cuyo marido o padre, o padres como pudo haber sido según lo que se insinuó, no aparecían por ninguna parte, claro, la pobre mujer sostenía su humanidad y la de sus hijos en una pobreza increíble, pidiendo ayuda para al menos pasar el día. Este tipo de mujeres muy carenciadas las he visto en todas la comunas en que he trabajado, el panorama es tristísimo, recuerdo un caso, cada año que visitábamos una mujer para dejar ayuda estatal-municipal, había otro hijo por nacer, sólo cuando se conversa con ella, o con ellas, porque en realidad son muchas, se entiende por qué ocurren aquellos dramas, hay enfermedad mental y no hay defensa natural, se cae fácilmente en el engaño de otros enfermos mentales masculinos.
Pero no sólo encontramos gente con problemas mentales en esas circunstancias, las hay en todas partes, pero sin duda se concentran en las grandes urbes del país, las condiciones de vida que llevamos parece que están haciendo trizas nuestro giroscopio interno. El medio ambiente que hemos creado en conjunto, oculta una realidad que requiere unas políticas de Estado casi de emergencia y que no veo por ninguna parte, por ahora, los que posiblemente estamos en el 35 % ( no sé si estoy en ese grupo, pero lo estoy sospechando) afectados pasamos como se dice en Chile “ Piolita “ el día a día.
Tengo la sospecha que también gran parte de la delincuencia y otros problemas sociales, esconden entre otras causas, desordenes mentales, algo me dice que el medioambiente está siendo cada vez más tóxico y nuestras mentes están pagando el pato.
Chile se pavonea hoy de ser uno de los países más competitivos de mundo, cada empresa, institución, u organización está subiendo mes a mes la vara de exigencia, cada año se requieren mayores utilidades, alcanzar metas más altas , estar unos puntos más arriba en el ranking, etc., agreguemos a esto el envilecimiento que aporta la televisión , los abusos del retail , del sistema bancario, de los sistemas de salud, del sistema público en sus miles de caras y como plato de fondo sumemos el costo de la educación, así llegamos a la conclusión que el que no está loco es extraterrestre.
foto de www.aslaram.wordpress.com
A veces como ejercicio mental, y cuidando mis propio equilibrio entre la realidad y la locura, pienso en el dato duro, y así, en una sala de reuniones, en un encuentro deportivo u otro encuentro masivo de personas, hay un 35% de ellos con problemas mentales, pero además se puede llevar esto a la Cámara de Diputados, al mismo gobierno, a los sindicatos, a los alumnos que protestan en las calles y el panorama es desolador.
No tengo solución al problema, mi locura no me deja pensar coherentemente sobre este tema, pero creo que deberíamos incluir algunos ejercicios de meditación mientras pagamos una cuenta abusiva, somos exprimidos y compactados en los sistemas de transportes como el metro, o intentamos dormir mientras sabemos o sentimos como se roban las platas públicas o la casa del lado.
Hace unos días entrevistaban en un noticiario de televisión a una mujer madre de ocho hijos, cuyo marido o padre, o padres como pudo haber sido según lo que se insinuó, no aparecían por ninguna parte, claro, la pobre mujer sostenía su humanidad y la de sus hijos en una pobreza increíble, pidiendo ayuda para al menos pasar el día. Este tipo de mujeres muy carenciadas las he visto en todas la comunas en que he trabajado, el panorama es tristísimo, recuerdo un caso, cada año que visitábamos una mujer para dejar ayuda estatal-municipal, había otro hijo por nacer, sólo cuando se conversa con ella, o con ellas, porque en realidad son muchas, se entiende por qué ocurren aquellos dramas, hay enfermedad mental y no hay defensa natural, se cae fácilmente en el engaño de otros enfermos mentales masculinos.
Pero no sólo encontramos gente con problemas mentales en esas circunstancias, las hay en todas partes, pero sin duda se concentran en las grandes urbes del país, las condiciones de vida que llevamos parece que están haciendo trizas nuestro giroscopio interno. El medio ambiente que hemos creado en conjunto, oculta una realidad que requiere unas políticas de Estado casi de emergencia y que no veo por ninguna parte, por ahora, los que posiblemente estamos en el 35 % ( no sé si estoy en ese grupo, pero lo estoy sospechando) afectados pasamos como se dice en Chile “ Piolita “ el día a día.
Tengo la sospecha que también gran parte de la delincuencia y otros problemas sociales, esconden entre otras causas, desordenes mentales, algo me dice que el medioambiente está siendo cada vez más tóxico y nuestras mentes están pagando el pato.
Chile se pavonea hoy de ser uno de los países más competitivos de mundo, cada empresa, institución, u organización está subiendo mes a mes la vara de exigencia, cada año se requieren mayores utilidades, alcanzar metas más altas , estar unos puntos más arriba en el ranking, etc., agreguemos a esto el envilecimiento que aporta la televisión , los abusos del retail , del sistema bancario, de los sistemas de salud, del sistema público en sus miles de caras y como plato de fondo sumemos el costo de la educación, así llegamos a la conclusión que el que no está loco es extraterrestre.
foto de www.aslaram.wordpress.com
A veces como ejercicio mental, y cuidando mis propio equilibrio entre la realidad y la locura, pienso en el dato duro, y así, en una sala de reuniones, en un encuentro deportivo u otro encuentro masivo de personas, hay un 35% de ellos con problemas mentales, pero además se puede llevar esto a la Cámara de Diputados, al mismo gobierno, a los sindicatos, a los alumnos que protestan en las calles y el panorama es desolador.
No tengo solución al problema, mi locura no me deja pensar coherentemente sobre este tema, pero creo que deberíamos incluir algunos ejercicios de meditación mientras pagamos una cuenta abusiva, somos exprimidos y compactados en los sistemas de transportes como el metro, o intentamos dormir mientras sabemos o sentimos como se roban las platas públicas o la casa del lado.
sábado, 1 de octubre de 2011
PROPUESTAS PUBLICAS , EL MURO DE LOS LAMENTOS
Acabo de perder otra propuesta pública, estoy masticando aún la pérdida, no la pérdida de la propuesta en sí, sino que la pérdida de confianza en el sistema de propuestas públicas. Preparar una propuesta pública en muchos casos, es intentar entender jeroglíficos sin tener la piedra Rosetta, es meterse en una oscura red de laberintos donde el lenguaje parece ser reinventado, y los conceptos que todos compartimos trastocados.
En general cada institución u organismo público elabora los marcos regulatorios por las cuales se llama una propuesta pública, así, cada oferente como es mi caso, debe iniciar una y otra vez un proceso de traducción de los documentos para armar las preguntas que permitan tener alguna claridad sobre lo que se pide, este es un primer paso obligado y largo que consiste en leer y releer y hacer preguntar a varios integrantes del equipo : ¿ que entendistes tú?, para luego formular las preguntas que se envían a la institución en cuestión.
Lo más desagradable de todo son las respuestas tales como: “aténgase a lo indicado en las bases...”, un comodín que es usado hasta la saciedad, es decir , se está diciendo a quien pregunta : Ud. no entiende lo que pedimos, claro, como no lo entiendo es que pido que me lo aclaren.
Otra práctica que resulta desesperante es el “copy and paste” , trozos de textos de propuestas anteriores cuyo ámbito o finalidad no importan , que sin más análisis se engarzan con la nueva propuesta, así aparecen todo tipo de escenarios posibles de interpretar y que pueden llevar a una persona cuerda a una cita con el psiquiatra. Despejar esto y saber qué es lo real y por lo tanto motivo de evaluación de la propuesta , y que es espuma, tiene un costo en tiempo precioso, pero el cuento no termina allí, si logramos adjudicar la propuesta y no se preguntó con anterioridad las frases en cuestión, aquellas ideas ilógicas contenidas en los documentos , los copy and paste son exigibles para todo efecto ¿?.
La rigidez que el aparato del Estado, y que a estas alturas resulta en un monstruo de mil cabezas, todas diferentes, es tan absurda que podríamos hacer una comedia de lo absurdo al mejor estilo de Ionesco , recuerdo una propuesta donde quedé fuera de bases por no haber incorporado los formularios vacios, además de los llenos porque esto eran parte de las “aclaraciones”, como mi intelecto me dice que si los entregan vacios, hay que llenarlos, y entonces qué sentido tiene además devolver otros set vacio ¿?.
En otra oportunidad quede fuera de bases porque no firmé todas las hojas , una por una de un extenso documento, en que las aclaraciones eran mucho más extensa que las bases mismas, sólo firmé la primera, en mi ignorancia, pensé que ese “todo” constituía un sólo documento, el argumento fue : “ el consultor no leyó todas las hojas”.
Por todo este desaguisado, muchas veces el Estado compra servicios casi al doble de lo que costaría adjudicar al primer proponente, por el sólo hecho que existe un terrible “error”, ... “ tan sólo si hubiera firmado una hoja que olvidó firmar”.. , ¡Que lamentable es su caso! escuché alguna vez.
Portal Mercado Público, ex Chile Compras, publicita las propuestas del Estado
Pienso que esto debe cambiar, no entiendo porqué no existe un sólo registro con sus categorías y la certificación de la experiencia a nivel nacional, y quien esté inscrito allí no debe certificar nada más que pertenecer a ese registro para una propuesta del Estado no importa qué organismo sea que la llame, o mejor aún, hacerlo regional en la línea de la descentralización y para favorecer a los sufridos consultores de provincia. Resulta que cada vez hay que realizar gestiones de urgencia no siempre con buenos resultados para lograr certificados a la “medida” de quien lo pide, por otra parte, sería bueno realizar una suerte de documentación tipo, un formulario típico y listo, no más papeles y papeles, a veces el papeleo es tan extenso que en mi oficina no agotamos de sacar fotocopias y pagarle a los notarios.
Me parece que todos los organismos del Estado pueden contribuir a estandarizar un proceso de licitación pública, regular los ámbitos y nivelar las exigencias, eliminando todo tipo de antecedentes inútiles, algunos productos de los deseos más exóticos, también se puede avanzar en aclarar no sólo los términos contractuales, sino que definir también unas pautas guías para diseñar las exigencias y las evaluaciones o puntajes de de las propuestas técnicas, y sobre todo los alcances que estas podrían tener en caso de diferencias de interpretación.
No deseo en este articulo entrar en el tema de la corrupción, y quiero pensar que lo que ocurre no es más que una descoordinación y falta de tiempo para preparar antecedentes para llamar a una propuesta pública, pero ello implica cierto nivel de profesionalismo que no encuentro hoy, pienso que mejorar en este aspecto requiere ideas fuerzas, políticas y capacitación, en retribución podría ser que el Estado tenga un ahorro considerable de recursos y que los consultores no pierdan la confianza en el sistema, lográndose por este hecho un mayor número de ofertas, de lo contrario, caerá siempre en las ofertas de los mismos, los que tienen el cuero duro o aquellos que pueden leer jeroglíficos sin la piedra Rosetta.
Finalmente, pienso que en el caso de propuestas que requieren anteproyectos, como es el caso de mi rubro, se debería considerar devolver alguna parte de los gastos. Al menos para los tres primeros lugares, algo me dice a propósito del lucro, que el Estado esta lucrando con el esfuerzo ajeno.
En general cada institución u organismo público elabora los marcos regulatorios por las cuales se llama una propuesta pública, así, cada oferente como es mi caso, debe iniciar una y otra vez un proceso de traducción de los documentos para armar las preguntas que permitan tener alguna claridad sobre lo que se pide, este es un primer paso obligado y largo que consiste en leer y releer y hacer preguntar a varios integrantes del equipo : ¿ que entendistes tú?, para luego formular las preguntas que se envían a la institución en cuestión.
Lo más desagradable de todo son las respuestas tales como: “aténgase a lo indicado en las bases...”, un comodín que es usado hasta la saciedad, es decir , se está diciendo a quien pregunta : Ud. no entiende lo que pedimos, claro, como no lo entiendo es que pido que me lo aclaren.
Otra práctica que resulta desesperante es el “copy and paste” , trozos de textos de propuestas anteriores cuyo ámbito o finalidad no importan , que sin más análisis se engarzan con la nueva propuesta, así aparecen todo tipo de escenarios posibles de interpretar y que pueden llevar a una persona cuerda a una cita con el psiquiatra. Despejar esto y saber qué es lo real y por lo tanto motivo de evaluación de la propuesta , y que es espuma, tiene un costo en tiempo precioso, pero el cuento no termina allí, si logramos adjudicar la propuesta y no se preguntó con anterioridad las frases en cuestión, aquellas ideas ilógicas contenidas en los documentos , los copy and paste son exigibles para todo efecto ¿?.
La rigidez que el aparato del Estado, y que a estas alturas resulta en un monstruo de mil cabezas, todas diferentes, es tan absurda que podríamos hacer una comedia de lo absurdo al mejor estilo de Ionesco , recuerdo una propuesta donde quedé fuera de bases por no haber incorporado los formularios vacios, además de los llenos porque esto eran parte de las “aclaraciones”, como mi intelecto me dice que si los entregan vacios, hay que llenarlos, y entonces qué sentido tiene además devolver otros set vacio ¿?.
En otra oportunidad quede fuera de bases porque no firmé todas las hojas , una por una de un extenso documento, en que las aclaraciones eran mucho más extensa que las bases mismas, sólo firmé la primera, en mi ignorancia, pensé que ese “todo” constituía un sólo documento, el argumento fue : “ el consultor no leyó todas las hojas”.
Por todo este desaguisado, muchas veces el Estado compra servicios casi al doble de lo que costaría adjudicar al primer proponente, por el sólo hecho que existe un terrible “error”, ... “ tan sólo si hubiera firmado una hoja que olvidó firmar”.. , ¡Que lamentable es su caso! escuché alguna vez.
Portal Mercado Público, ex Chile Compras, publicita las propuestas del Estado
Pienso que esto debe cambiar, no entiendo porqué no existe un sólo registro con sus categorías y la certificación de la experiencia a nivel nacional, y quien esté inscrito allí no debe certificar nada más que pertenecer a ese registro para una propuesta del Estado no importa qué organismo sea que la llame, o mejor aún, hacerlo regional en la línea de la descentralización y para favorecer a los sufridos consultores de provincia. Resulta que cada vez hay que realizar gestiones de urgencia no siempre con buenos resultados para lograr certificados a la “medida” de quien lo pide, por otra parte, sería bueno realizar una suerte de documentación tipo, un formulario típico y listo, no más papeles y papeles, a veces el papeleo es tan extenso que en mi oficina no agotamos de sacar fotocopias y pagarle a los notarios.
Me parece que todos los organismos del Estado pueden contribuir a estandarizar un proceso de licitación pública, regular los ámbitos y nivelar las exigencias, eliminando todo tipo de antecedentes inútiles, algunos productos de los deseos más exóticos, también se puede avanzar en aclarar no sólo los términos contractuales, sino que definir también unas pautas guías para diseñar las exigencias y las evaluaciones o puntajes de de las propuestas técnicas, y sobre todo los alcances que estas podrían tener en caso de diferencias de interpretación.
No deseo en este articulo entrar en el tema de la corrupción, y quiero pensar que lo que ocurre no es más que una descoordinación y falta de tiempo para preparar antecedentes para llamar a una propuesta pública, pero ello implica cierto nivel de profesionalismo que no encuentro hoy, pienso que mejorar en este aspecto requiere ideas fuerzas, políticas y capacitación, en retribución podría ser que el Estado tenga un ahorro considerable de recursos y que los consultores no pierdan la confianza en el sistema, lográndose por este hecho un mayor número de ofertas, de lo contrario, caerá siempre en las ofertas de los mismos, los que tienen el cuero duro o aquellos que pueden leer jeroglíficos sin la piedra Rosetta.
Finalmente, pienso que en el caso de propuestas que requieren anteproyectos, como es el caso de mi rubro, se debería considerar devolver alguna parte de los gastos. Al menos para los tres primeros lugares, algo me dice a propósito del lucro, que el Estado esta lucrando con el esfuerzo ajeno.
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