lunes, 16 de octubre de 2017

Deudas




Salvo excepciones cada vez más escasas, algo que nos complica la vida son las deudas, deber dinero a otras personas u organismos es de cierta forma una intranquilidad en la vida, el día a día se hace más pesado. Benjamín Disraelí, el intelectual y noble inglés del siglo XIX en su obra Henrietta Temple decía “ (La) Deuda es la madre de locuras y delitos”.

No es una afirmación riesgosa decir que un porcentajes cercano al cien por cien de nosotros, la gente común, el ciudadano a pié, tiene deudas, deber dinero a otros se ha transformado en una práctica habitual en la vida contemporánea, debemos a los bancos, debemos a las multi-tiendas, debemos por la educación de los hijos, por los créditos hipotecarios, debemos las cuotas del auto, debemos parte de las vacaciones, debemos…debemos.

Hace dos días escuchaba en un medio de comunicación un agitado ciudadano diciendo lo siguiente, “esta es una deuda de Chile….” ello para referirse a unos …600 millones de pesos, este ciudadano, un hombre joven muy dolido con el Estado indicaba que los costos por servicios médicos para su padre, el director de una escuela municipal en la Comuna de Padre Hurtado, asaltado y baleado en su propia casa, (http://www.24horas.cl/nacional/profesor-de-maipu-baleado-adeuda-casi-un-millon-de-dolares-familia-lanza-campana-de-ayuda-2533591 )y aún en estado grave , tendría que pagar ese monto, una deuda brutal, y que por supuesto no sabían cómo pagar. Su sentencia..” es una deuda de Chile …”, fue una acusación y una condena por unas costas por servicios que me hizo pensar y situarme en su pena, su angustia y su sentido de justicia, y creo que sí, el Estado, es decir nosotros, el pueblo, “we the people” le debemos a esa familia.

Mi reflexión me dice que la deuda se constituye porque el Estado fue incapaz de controlar la delincuencia, y consecuentemente no cumple con lo que indica la Constitución de la República de Chile en su artículo 1° …..” Es deber del Estado resguardar la seguridad nacional, dar protección a la población y a la familia…” pero además tampoco cumple con lo que señala el artículo 19 de la misma Constitución que asegura …”El derecho a la vida y a la integridad física y psíquica de la persona…,” , es evidente que para ellos nadie aseguró nada, la persona fue brutalmente asaltada y casi murió en el hecho, entonces ¿sólo retorica?, ¿no hay responsabilidad?.

Pero hay otro tipo de deudas, no todo es dinero, en otro “reporter” , se informaba por estos días que al menos unos 500 tiros se dispararon en una población de Santiago, ¡y en una noche!, al consultar a un especialista en armas de fuego, nos quedamos respirando cortado cuando supimos que una bala podría matar a una distancias de entre uno y tres kilómetros, dependiendo del calibre y la potencia, ambos parámetros con marcadores altos y presentes en el caso en cuestión, la policía informó sobre el mismo hecho que no se arriesgan, que no pueden intervenir en medio del fuego cruzado, no los protege la ley y tampoco sus implementos, en el mismo escenario, algunos padres desesperados intentaban proteger a sus hijos de una “bala loca” con planchas de OSB, pero en realidad esa protección es inútil, no hay seguridad, el Estado esta “ al debe”.

En otra arista de este asunto, también con sorpresa nos enteramos que hemos alcanzado una deuda nacional de casi el 25 % del PIB, (http://www.latercera.com/noticia/deuda-fiscal-llegara-a-252-del-pib-en-2017-su-mayor-nivel-en-24-anos/), sobre estos asuntos, otro político del siglo XIX Massimo d'Azeglio en su obra póstuma Miei ricordi, 1867, no dejaba el siguiente legado “…Cada cual debe vivir con lo suyo, el que contrae deudas vive en mayor o menor medida de los demás”.

El problema real sobre este peligroso juego es que muchos especialistas esperan que esto siga creciendo, es decir, el país seguirá su rumbo de endeudamiento externo y probablemente terminemos con deudas impagables o al menos muy duras de pagar. Hay que decir que las fuerzas políticas pueden turnarse, y quizás haya cambio de tendencias, el gobierno lo manejará la izquierda, luego la derecha y nuevamente la izquierda y por ahí nos vamos, pero la trampa en la que todos caerán es el populismo, es casi impensable llegar al gobierno sin una agenda populista, y eso implica gastar lo que no se tiene, es decir, aumentar la deuda.

Aumentar la deuda significa entre otros, que no tendremos recursos para abordar de forma adecuada la delincuencia, y con ello, como se graficó al inicio este artículo, seguiremos aumentando la deuda, además de la externa, la deuda interna, porque es así, debemos en forma colectiva a esas personas que sufren el azote del delito. Es claramente un circulo vicioso, Massimo d'Azeglio tenía razón, quizás sea hora de volver a ser austeros, volver a pensar que los recursos del Estado son escasos y al igual que con los nuestros, hay que intentar controlar los gastos.

El coctel es terrible, populismo, deuda externa y deterioro social al parecer van de la mano y sus resultados son desastrosos, el motor de todo me parece que es el populismo, pero es signo de los tiempos, poco o nada se puede hacer, los políticos quieren llegar al poder y consecuentemente nos dirán al oído lo que queremos escuchar, nadie nos va a pedir más esfuerzo, ni más contribución al Estado, ni imaginar la palabra austeridad en boca de ellos, suena mal, pienso que en ese escenario se comienzan a gatillar un buen número problemas sociales muy serios.

Tal vez hay que asumir como ciudadanos a pie que no es saludable exigir más allá de lo que generamos, ya lo dijo un ex - presidente, “las personas quieren vivir como en escandinavos y pagar como en los países africanos…” ( http://www.lasegunda.com/Noticias/Economia/2012/03/729529/lagos-queremos-vivir-como-los-escandinavos-y-pagar-impuestos-como-paises-africanos ) la paradoja que resulta en saldos netos es siempre negativa, y tal como van las cosas, si se sigue en esta borrachera de gasto público sin tener el respaldo de la caja fiscal, el deterioro social está servido.

Finalmente y para terminar con estas ideas, creo firmemente que el Estado debe garantizar la seguridad de las personas, esa es una de sus funciones básica, no importa lo que rechiflen ciertos grupos de presión, ya he traído a colación la frase de Hegel “le debemos la vida al Estado…”, pero para que esa deuda que asumimos todos sea cierta, el Estado debe ser capaz de garantizar nuestra integridad, en caso contrario debe asumir su deuda, y para que ello ocurra debe tener la capacidad de pagar, pero en un contexto eterno de vacas flacas no hay posibilidad que ello ocurra. Al final del día pienso que hay que empezar a frenar por una parte la deuda externa, y por otra, hay que empezar a pagar la deuda a los compatriotas que han sufrido el azote de la delincuencia, y los cuales el Estado les ha fallado.

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